Las cifras públicas
Una cifra solo dice algo cuando se compara con otra, y quien elige con qué compararla suele haber elegido ya el titular.
Cuatro titulares, una nota de prensa
Imagina que, un mismo día, cuatro periódicos titulan sobre la misma nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística (INE). El primero dice que el paro ha subido. El segundo, que el empleo ha crecido. El tercero, que la ocupación está en máximos históricos. El cuarto, que la tasa de paro sigue entre las más altas de la Unión Europea.
Los cuatro titulares son ciertos, y cada uno sale de una cifra distinta de la misma nota. El primero mira el número de parados; el segundo, el de ocupados. El tercero compara los ocupados de hoy con los de cualquier año anterior, sin tener en cuenta que la población ha crecido. El cuarto pone la tasa de paro española junto a la de otros países. Cada periódico eligió una comparación y, con ella, el titular.
Ninguno tiene por qué haber mentido, y entre todos enseñan una cosa: una cifra suelta no informa. Memorizar cifras da la sensación de estar informado, pero lo que se acumula son datos sin escala.
Una cifra empieza a informar cuando se le hacen cuatro preguntas:
- ¿Qué tamaño tiene?
- ¿Con qué se compara?
- ¿Cuánto se sabe de ella?
- Si es dinero público, ¿quién lo paga de verdad?
Qué tamaño tiene
Antes de discutir si una cifra es mucho o poco hay que saber qué clase de cifra es.
Stock y flujo. Un flujo es lo que pasa durante un periodo; un stock, lo que hay acumulado en un momento. El déficit es un flujo: lo que el sector público gasta en un año por encima de lo que ingresa. La deuda es un stock: todo lo que debe, acumulado desde siempre. Cada año de déficit se suma a la deuda. Por eso, si se confunden, un gobierno puede presumir de haber reducido el déficit mientras la deuda sigue creciendo en euros.
Nominal y real. Con inflación, un euro compra cada año un poco menos. Por eso una cifra en euros de años distintos no es comparable sin corregirla. «El mayor presupuesto de la historia» es casi siempre cierto y casi siempre vacío: con inflación, casi cualquier año tiene el mayor presupuesto nominal. La pregunta útil es cuántos euros son una vez descontada la inflación, lo que se llama euros constantes, y no cuántos euros a secas. Mejor aún es preguntar qué porcentaje supone del producto interior bruto (PIB), el valor de todo lo que produce la economía española en un año.
El sentido de la escala. Es saber cuánto pesa una cifra frente al total del que forma parte. Mil millones de euros son mucho dinero. También son alrededor del 0,13% del gasto público de 2025, unos 20 euros por español (figura 4).
Regla de oro: cuando alguien dé una cifra en millones, hay que dividirla mentalmente entre la población o compararla con el gasto público total. Si sale «unos céntimos por español al año», la cifra puede seguir importando por razones morales o políticas. Por su impacto en las cuentas, no importa. Si el gasto va a un grupo pequeño, la cuenta que importa es por beneficiario: la misma cifra puede ser céntimos por español y mucho por persona beneficiaria.
- 100 millones €
- ≈ 0,013% del gasto público · ≈ 2 € por español y año
- 1.000 millones €
- ≈ 0,13% del gasto público · ≈ 20 € por español y año
- 10.000 millones €
- ≈ 1,3% del gasto público · ≈ 200 € por español y año
Barras sobre el total del gasto público: la de 10.000 millones, a escala; las de 100 y 1.000 millones, ensanchadas para que se vean.
Con qué se compara
La comparación la elige quien publica la cifra.
Absoluto y relativo. Una cifra absoluta es el total, en euros o en personas. Según con qué se divida, cuenta tres historias distintas: por habitante, sobre el PIB o sobre el total de la partida. En 2024, el gasto público en sanidad fue de unos 103.000 millones de euros en España y de unos 33.000 en Dinamarca, pero por habitante fue de unos 2.100 euros frente a unos 5.500.1 Las dos cifras son ciertas; solo una informa sobre el nivel de servicio. Una comparación entre países o comunidades autónomas sin normalizar por población o por PIB solo compara tamaños.
Puntos porcentuales y por ciento. Si una tasa pasa del 4% al 6%, ha subido dos puntos porcentuales: 6 menos 4. En términos relativos ha subido un 50%, porque esos dos puntos son la mitad del 4% de partida. Ambas son correctas, pero el 50% suena más alarmante. Elegir una u otra es una decisión editorial disfrazada de dato.
La base de partida. «Ha subido un 200%» no significa nada sin saber desde dónde: pasar de dos casos a seis es subir un 200%, y son cuatro casos más. Con el año de partida ocurre lo mismo: en una serie larga se puede elegir el inicio que dé la tendencia buscada. Ante cualquier gráfico, la primera pregunta es siempre por qué empieza justo ahí.
Qué se cuenta y sobre qué. Una tasa divide lo que se cuenta entre una base, y puede moverse por cualquiera de las dos. La tasa de paro divide los parados entre la población activa, que son quienes trabajan o buscan trabajo. Puede bajar porque hay más empleo o porque hay menos gente buscándolo: quien deja de buscar deja de contar como parado y sale de la base. La tasa de criminalidad puede subir porque hay más delitos o porque se denuncian más.
Pasa también con dos cifras que parecen medir lo mismo. El paro registrado cuenta a quien se apunta en una oficina de empleo. La Encuesta de Población Activa (EPA) del INE pregunta en los hogares y sigue la definición internacional de desempleo. Las dos cifras son correctas y no tienen por qué coincidir.
Media, mediana y moda. La media de los salarios es la suma de todos dividida entre el número de asalariados. La mediana es el salario que deja a la mitad de los trabajadores por debajo, y la moda, el salario más frecuente. Unos pocos salarios muy altos suben la media y apenas mueven la mediana. Por eso el «salario medio» español está por encima de lo que cobra más de la mitad de los asalariados. En 2024 la mediana era unos cinco mil euros menor, y la moda todavía menor (figura 5).
Y puede ser cierto que «el salario medio ha subido» sin que haya subido el de nadie: basta con que se hayan destruido empleos de bajo salario.
- izquierdaMODAel salario más frecuente
- centroMEDIANAla mitad cobra menos
- derechaMEDIAel salario que se cita · la cola larga de salarios altos tira de la media hacia la derecha
En una distribución con cola larga —salarios, patrimonios, precios de vivienda— la media queda por encima de más de la mitad de los casos, y la mediana marca el centro.
Cuánto se sabe
Hay cifras que dicen menos de lo que parecen, porque llevan ruido dentro o porque se les pide que prueben una causa.
El margen de error. Una encuesta pregunta a una muestra, no a todo el mundo, y el azar de a quién le toca mueve el resultado. Una encuesta a mil personas tiene un margen de error de alrededor de tres puntos para un partido en torno al 50%, y algo menor para uno pequeño.2 Es decir, si la encuesta eligiera a los entrevistados del todo al azar, en 19 de cada 20 casos el dato real quedaría a unos tres puntos o menos del que da.
Entre dos partidos grandes, el margen que cuenta es otro. El de la ficha técnica, la hoja en la que la encuesta explica cómo se hizo, vale para cada partido por separado. El de la diferencia entre los dos es mayor, porque lo que uno gana por azar en la muestra lo suele perder el otro. Con dos partidos en torno al 30% y mil entrevistas, ronda los cinco puntos. Y el cambio de un mismo partido entre dos encuestas de mil entrevistas tiene el suyo, de unos cuatro puntos. Un titular que lo da por «subir» un punto de un mes a otro está contando ruido. Y una ventaja de dos puntos entre dos partidos tampoco se distingue del ruido.
La EPA también es una encuesta, aunque enorme. El INE calcula su error de muestreo. Para el número de parados, el coeficiente de variación rondó el 1,6% en 2023. Aplicado a los 2,5 millones de parados del segundo trimestre de 2026, son unas 40.000 personas de error típico y unas 78.000 de margen al 95%.3 Entre un trimestre y el siguiente la muestra se repite en cinco sextas partes, y por eso el error del cambio es menor que el de cada dato por separado. Aun así, un cambio de pocas decenas de miles puede ser ruido.
En las encuestas electorales hay además una incertidumbre que no es de muestreo: el paso de las respuestas a la estimación. Tiene dos pasos, la ponderación, que corrige el peso de cada grupo en la muestra, y la estimación de voto, que calcula qué votará quien no lo dice. Son decisiones metodológicas legítimas pero discutibles, y mueven el resultado.
Correlación, causa y el contrafactual. Que dos cosas suban a la vez no prueba que una cause la otra. En política pública, la pregunta decisiva es «¿qué habría pasado sin la medida?». Lo que pasó después no la responde. Hace falta el contrafactual, una estimación de cómo habrían ido las cosas, que nunca se observa y hay que construir.
Una forma es comparar a afectados y no afectados. Tras la subida del salario mínimo de 2019, el Banco de España comparó el empleo de los trabajadores de salario bajo, a los que afectaba, con el de los que no. Encontró que el de los primeros creció más despacio.4 Otros estudios dan efectos distintos del salario mínimo (el capítulo 6.2, sobre el mercado de trabajo, los reúne). Que los estudios difieran muestra lo difícil que es evaluar una política: lo honesto es reconocer que la respuesta es incierta.
Al margen de error y al contrafactual se suma una advertencia que vale para cualquier cifra oficial: los datos se revisan. La contabilidad nacional, de la que sale el PIB, se corrige meses y años después. Un dato provisional puede sostener un debate entero y cambiar cuando el debate ya se ha cerrado.
Quién lo paga de verdad
Las dos últimas distinciones son del dinero público, donde la cifra que se cita rara vez dice quién acaba pagando.
Quién paga un impuesto de verdad. Quien ingresa el dinero en Hacienda no es necesariamente quien lo soporta. Un impuesto a una empresa puede acabar pagándolo el consumidor vía precios, el trabajador vía salarios o el accionista vía beneficios. Si la empresa puede subir precios sin perder clientes, traslada el impuesto al consumidor. Si subirlos le haría perder clientes, lo absorbe con salarios más bajos o con menos beneficio. Acaba pagando quien menos puede escapar.
Los economistas llaman incidencia a este reparto y lo estudian desde los años sesenta con métodos modernos.5 Mientras no se mida ese reparto, la frase «esto lo pagan las empresas, no los ciudadanos» es una hipótesis que hay que demostrar. El capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado, la pone a prueba con un sueldo concreto.
Bruto, neto y coste de oportunidad. Una misma medida tiene tres costes distintos. Contratar a mil profesores cuesta en bruto sus sueldos y sus cotizaciones. En neto cuesta menos, porque una parte vuelve a las arcas públicas, por ejemplo en el impuesto sobre la renta que pagan; qué retornos se descuentan lo decide quien hace la cuenta. Y su coste de oportunidad es lo que no se hace con ese dinero, como bajar otro impuesto o reforzar otro servicio. Quien defiende la medida suele citar el neto; quien la ataca, el bruto. El tercero, que hay que comparar con lo que la medida aporta para saber si vale la pena, se queda fuera de la discusión.
Las cuatro preguntas dan por hecho que la cifra de partida es honrada, y eso depende de quién la produce. El sistema estadístico español es más antiguo que sus garantías. El INE se creó en 1945, y la EPA se publica desde 1964. Lo que protege sus cifras de quien gobierna llegó después, y sobre todo de Europa.
Las garantías llegaron en tres pasos. La adhesión a la Comunidad Europea en 1986 obligó a adoptar las definiciones y los métodos comunes. En 1989 la Ley de la Función Estadística Pública protegió el secreto estadístico, que guarda los datos de quien responde (artículo 13). Y desde 2009 un reglamento europeo, el 223/2009, exige la independencia profesional de los institutos nacionales.6 Desde la reforma de 2015, el reglamento obliga además a nombrar a sus jefes por criterios profesionales. También prohíbe cesarlos por motivos que comprometan esa independencia (artículo 5 bis).
No todas las cifras oficiales salen del INE. El paro registrado lo publica el Ministerio de Trabajo y Economía Social, y la afiliación, el de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.7 El déficit lo publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), que depende de Hacienda. Los servicios estadísticos de los ministerios entran en el Plan Estadístico Nacional, guardan el secreto estadístico y la ley les reconoce la capacidad funcional para garantizar su «neutralidad operativa», pero dependen del ministerio cuya gestión miden.8 El déficit y la deuda tienen otra garantía: cada país los notifica a Eurostat dos veces al año, y Eurostat puede ponerles reparos públicos o corregirlos. Ocurrió con la Comunitat Valenciana, que gobernaba entonces el Partido Popular: en 2012 su Intervención General comunicó 1.891 millones de euros de gasto sanitario de 2008 a 2011 que no había registrado, y el déficit notificado a Eurostat no los incluía. El Consejo de la Unión Europea multó a España con 18,93 millones de euros por la «tergiversación, debido a una negligencia grave, de los datos de déficit público», y el Gobierno repercutió la multa a la Comunitat.9
Dos organismos, dos problemas distintos
El Gobierno nombra al presidente del INE y al del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el organismo público que hace encuestas de opinión. Pero los dos casos no se parecen.
El problema del INE es de diseño. Su presidente lo nombra el Gobierno por real decreto, sin plazo fijo y sin que intervenga ninguna mayoría parlamentaria, de entre personas de reconocida competencia estadística, según la ley. La ley no regula su cese. Tiene menos protección que el Banco de España o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). En esos dos el mandato dura seis años, más que una legislatura, para que el titular no dependa de quien lo nombró, y solo puede acabar por causas tasadas.10
Italia protege más a su instituto. El Gobierno propone al presidente del Istat, el instituto estadístico italiano. Pero no puede nombrarlo sin el voto favorable de dos tercios de los miembros de las comisiones parlamentarias competentes (artículo 16 del decreto legislativo 322/1989).11
Un episodio de junio de 2022 ilustra ese riesgo sin probarlo. Ese mes, el presidente del INE presentó su dimisión después de que el Ministerio de Asuntos Económicos cuestionara en público las cifras del índice de precios de consumo (IPC), que mide la inflación, y del PIB que calculaba el INE.12 La versión oficial es que se fue por motivos personales. La asociación de estadísticos del Estado advirtió ese mismo día de que un eventual cese podría leerse como un ataque a la independencia del organismo. Y recordó que en más de treinta años ningún presidente del INE había sido cesado sin que cambiara el Gobierno.
No hay indicio de que los datos del INE estén manipulados. La ley española proclama desde 2022 su independencia profesional, pero no la blinda con un mandato fijo.13 Lo que de verdad la protege frente al Gobierno viene de fuera: el reglamento europeo, una metodología publicada y Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea. Eurostat comprueba que el INE cumple el código europeo de buenas prácticas y usa los métodos comunes. Una manipulación, además, probablemente aparecería como un escalón raro en una serie que los demás países europeos comparan con la suya.
El problema del CIS es de resultados, y en uno solo de sus dos productos. Sus barómetros son la serie continua de referencia sobre lo que preocupa a los españoles. Su estimación de voto se equivocó de ganador en su última encuesta antes de las generales de 2023 y en las europeas de 2024, las dos veces con el partido del Gobierno por delante.14 En su gran encuesta preelectoral de 2023, que sí daba al Partido Popular dos décimas de ventaja, el bloque de la izquierda (Partido Socialista y Sumar) salía con unos tres puntos y medio de más, y el de la derecha (Partido Popular y Vox), con casi los mismos de menos.15
Equivocarse es normal en una encuesta: existe un margen de error y ninguna casa acierta siempre. Pero un error que cae casi siempre del mismo lado es un sesgo, no el azar de preguntar a una muestra. El de la estimación de voto del CIS, en las dos elecciones comparadas, cayó del mismo lado: es compatible con un sesgo, aunque dos casos no lo prueban. El capítulo 1.7, sobre la opinión pública, cuenta partido por partido cuánto falla y qué se sabe del porqué.
| Población | ~49,8 millones en julio de 2026 | Para convertir cualquier cifra en «euros por español» |
| PIB | ~1,69 billones € en 2025 | Denominador de casi todo |
| Gasto público total | ~765.000 M€ en 2025 | 45,3% del PIB. El denominador para medir la escala |
| Techo de gasto del Estado para 2026 | 216.177 M€ con fondos europeos | Límite de gasto no financiero del Estado para 2026; los presupuestos siguen prorrogados desde 2023. Otro perímetro: menos de un tercio del gasto público total.16 |
| Gasto en pensiones | ~3 de cada 10 € en 2025 | La mayor partida del gasto público, con diferencia: unos 218.000 M€ con las de los funcionarios |
| Salario medio frente al mediano | 29.540 € frente a 24.497 € en 2024 | El salario más frecuente, 16.520 €; el 3,8% cobra entre 16.000 y 17.000 € |
| Tasa de paro | 9,87% en el 2.º trimestre de 2026 | Es la cifra de un trimestre de verano: en el primero de 2026 fue del 10,83%. Bajó del 10% en el cuarto de 2025 (9,93%), por primera vez desde 2008 |
| Deuda pública | 99,9% del PIB en julio de 2026 | Stock, no flujo |
| Déficit anual | 2,18% del PIB en 2025, sin el gasto de la DANA (depresión aislada en niveles altos) que inundó Valencia en octubre de 2024 | Flujo, no stock. Con ese gasto, 2,39%; Eurostat publica 2,4%.17 |
| Empleo público | 3,65 millones en el 2.º trimestre de 2026 | 1 de cada 6 ocupados |
La regla es simple: si la comparación entre países no viene de Eurostat, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o de otro organismo que iguale las definiciones, hay que desconfiar de ella. Cada país construye sus estadísticas con sus propias definiciones de qué cuenta como parado, como gasto sanitario o como vivienda social. Solo los organismos que las igualan producen cifras comparables.
El paro alemán muestra cuánto pesan esas definiciones. La cifra que Alemania publica cada mes sale del registro de su Agencia Federal de Empleo, y en junio de 2026 era del 6,2%. Con la definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la que siguen la EPA y Eurostat, la oficina estadística alemana lo situaba ese mes en el 3,9%.18 La diferencia entre las dos cifras está en las reglas. El registro alemán puede seguir contando como parado a quien trabaja menos de quince horas a la semana, siempre que busque empleo y esté disponible. Para la OIT, basta haber trabajado una hora para contar como ocupado.
El cuarto titular de la apertura resiste la comprobación. Con la definición de la OIT, Eurostat daba ese mes a España el 10,1% y a Finlandia el 10,5%, las dos tasas más altas de la Unión, con la zona euro en el 6,3% y Polonia en el 3,1%, de las más bajas.19 Las series no son idénticas: para Finlandia (y para Alemania, Países Bajos y Suecia) Eurostat publica la tendencia, y para España la serie desestacionalizada. Con la misma serie, las dos quedan separadas por décimas (capítulo 6.2, sobre el mercado de trabajo). La cifra española no es la de la EPA que da «Los números», el 9,87%. La de Eurostat es mensual y está desestacionalizada: se le descuenta lo que el paro sube o baja cada año por la misma época, como el empleo del verano. Además cuenta solo a la población de 15 a 74 años. Para España, que tiene la EPA trimestral, el dato de cada mes lo estima Eurostat combinándola con el paro registrado.20
Si se pone la tasa española junto a la cifra del registro alemán, la distancia parece de unos cuatro puntos. Con la misma definición para los dos países, es de unos seis. La brecha entre España y Alemania existe con las dos definiciones, pero su tamaño cambia.
¿Son fiables las estadísticas españolas?
El Gobierno nombra, sin plazo fijo, a los presidentes del INE y del CIS, y puede cesarlos por real decreto, aunque la ley solo lo prevé de forma expresa para el CIS.21 Un presidente del INE dimitió en 2022 tras los reproches del Ministerio de Asuntos Económicos, aunque el Gobierno dijo que fue por motivos personales. Y la estimación de voto del CIS ha fallado dos veces hacia el mismo lado.
El INE trabaja con independencia técnica y sus series siguen los métodos y el código de buenas prácticas que vigila Eurostat.22 Las revisiones de la contabilidad nacional, que a veces se citan como indicio de manipulación, son práctica estadística normal en todos los países.
¿Mide el PIB lo que importa?
El PIB no mide desigualdad, ni trabajo no remunerado, ni agotamiento de recursos, ni salud, ni tiempo libre. Una comisión que encargó la presidencia francesa pidió en 2009 medir el bienestar con indicadores propios, además del PIB.23
Los indicadores de bienestar que se han construido acaban pareciéndose mucho al PIB. Uno de los más citados, que suma consumo, ocio, esperanza de vida y desigualdad, ordena a los países casi igual que él. La correlación entre ambos es de 0,98; 1 sería una relación exacta. Aun así, deja a Europa occidental más cerca de Estados Unidos de lo que dice el PIB.24
«Es la mayor cifra de la historia.»
PreguntaEn euros corrientes casi todo bate su récord cada año. La pregunta es si lo bate también descontada la inflación y en proporción al PIB.
«Ha subido un 300%.»
PreguntaUn porcentaje sin su punto de partida no dice el tamaño: pasar del 1% al 4% es un 300%, y son tres puntos porcentuales.
«España es el país que más X de Europa.»
PreguntaHay que mirar el total, el dato por habitante y el porcentaje del PIB: el país con más gasto en total suele ser el más grande. Y la comparación solo vale con datos de Eurostat o de la OCDE y con los mismos años para todos los países.
«Esta medida costará mil millones.»
PreguntaLa cifra no dice si la medida es grande o pequeña hasta que se sabe si es al año o en total, si es bruta o neta y con qué partida conocida se compara.
«Los datos demuestran que la medida funcionó.»
PreguntaSolo lo demuestran si los datos se comparan con lo que habría pasado sin la medida. Si la comparación es con el año anterior, lo que muestran es una coincidencia temporal.
«Según la última encuesta, X adelanta a Y.»
PreguntaEl margen de error que cuenta es el de la diferencia entre los dos. Si la diferencia no lo supera, con esa encuesta no se puede decir que X haya adelantado a nadie.
Casi cualquier cifra sobre España se puede comprobar gratis, si se sabe quién la publica:
- INE. Publica la población, la EPA, los precios y la contabilidad nacional, de la que sale el PIB. - Ministerio de Trabajo y Economía Social y Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El primero publica el paro registrado; el segundo, las afiliaciones. - Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). Depende de Hacienda y publica el gasto ejecutado y el déficit. - Banco de España y AIReF. Publican análisis y proyecciones, con responsables de mandato de seis años, y el Banco, además, las estadísticas financieras. - CIS. Publica sus barómetros con la ficha técnica completa. - Eurostat. Homogeneiza los datos nacionales, y de él sale la comparación europea de referencia. - datos.gob.es. Es el catálogo nacional de los datos abiertos que publican las administraciones.
- Eurostat, base de datos Government expenditure by function (código gov_10a_exp), gasto de las administraciones públicas en la función 07, sanidad, de 2024: 102.942 millones de euros en España y 32.594 en Dinamarca; y población a 1 de enero de 2024 (demo_pjan): 48.619.695 y 5.961.249 habitantes, es decir, unos 2.117 y unos 5.467 euros por habitante. Consultado el 16 de octubre de 2026. El capítulo 7.2, sobre sanidad, da 2.084 euros por habitante para España con otra fuente. ↩
- Para un muestreo aleatorio simple, el margen de error de una proporción al 95% de confianza es 1,96·√(p·q/n); en el caso más desfavorable (p=q=0,5) y con n=1.000 resulta ±3,1 puntos porcentuales. Las fichas técnicas del CIS usan un nivel de confianza algo mayor, del 95,5% («dos sigmas»), que para mil entrevistas da ±3,2 puntos; la del barómetro de noviembre de 2025, con unas 4.000, dice: «Para un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas) y P = Q, el error de muestreo es de ±1,6% para el conjunto de la muestra». Dos advertencias que la fórmula esconde: el margen se refiere a cada estimación por separado; la varianza de la diferencia entre dos partidos es (p₁+p₂−(p₁−p₂)²)/n, y con dos partidos en torno al 30% y n=1.000 el margen al 95% ronda ±4,8 puntos; el cambio de un mismo partido entre dos encuestas independientes tiene varianza 2·p·q/n, y para un partido en el 30% con 1.000 entrevistas en cada una el margen es 1,96·√(2·0,3·0,7/1.000), unos ±4,0 puntos; para un partido en el 10%, el margen de una sola encuesta es 1,96·√(0,1·0,9/1.000), unos ±1,9 puntos; y el supuesto de muestreo aleatorio simple rara vez se cumple, porque los diseños por conglomerados y cuotas elevan el error real por encima del declarado. ↩
- INE, Evaluación de la calidad de los datos de la Encuesta de Población Activa. Año 2023, tabla 4.4: coeficiente de variación del total de parados del 1,80% en el primer trimestre, el 1,59% en el segundo, el 1,56% en el tercero y el 1,62% en el cuarto. El error típico es el coeficiente por la estimación: aplicado a los 2.495.300 parados del segundo trimestre de 2026 (EPA, nota de prensa), un 1,6% son unas 40.000 personas. El intervalo del 95% es 1,96 veces el error típico. La variación entre dos trimestres tiene su propio error, que el solapamiento de la muestra (cada trimestre se renueva una sexta parte) hace menor que la suma de los dos. ↩
- Cristina Barceló, Mario Izquierdo, Aitor Lacuesta, Sergio Puente, Ana Regil y Ernesto Villanueva, Los efectos del salario mínimo interprofesional en el empleo: nueva evidencia para España, Banco de España, Documento Ocasional 2113, 2021: tras la subida de 2019 el empleo de los trabajadores de salario bajo creció más despacio, con más salidas entre los mayores y menos horas y contratación entre los jóvenes. ↩
- El análisis moderno de la incidencia arranca de Arnold C. Harberger, «The Incidence of the Corporation Income Tax», Journal of Political Economy, 70(3), 1962; la síntesis de referencia es Don Fullerton y Gilbert E. Metcalf, «Tax Incidence», en Handbook of Public Economics, vol. 4, Elsevier, 2002, págs. 1787-1872: quién soporta un impuesto depende de las elasticidades, no de quién lo ingresa. ↩
- Reglamento (CE) n.º 223/2009, de 11 de marzo de 2009, relativo a la estadística europea, artículo 2.1.a), que incluye la independencia profesional entre los principios estadísticos. El artículo 5 bis lo añadió el Reglamento (UE) 2015/759, de 29 de abril de 2015: los Estados garantizan que la selección y el nombramiento de los jefes de los institutos nacionales de estadística sean transparentes y se basen solo en criterios profesionales, y los motivos de su cese o de su traslado no pueden comprometer la independencia profesional. El Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas, de 2005, desarrolla esos principios. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- Servicio Público de Empleo Estatal, nota sobre el paro registrado de septiembre de 2026, que remite a la noticia publicada por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, balance de la afiliación de septiembre de 2026, 2 de octubre de 2026. ↩
- Ley 12/1989, de 9 de mayo, de la Función Estadística Pública: el Plan Estadístico Nacional, aprobado por real decreto para cuatro años, ordena las estadísticas de todos los servicios de la Administración del Estado (artículo 8); el artículo 33 encarga a los servicios estadísticos de los ministerios, entre otras cosas, el secreto estadístico y el uso estadístico de los datos administrativos de su departamento; y el 35 les reconoce «la capacidad funcional necesaria para garantizar su neutralidad operativa». Sobre el déficit y la deuda, el Reglamento (CE) 479/2009 obliga a notificarlos a Eurostat antes del 1 de abril y del 1 de octubre (artículo 3) y permite a Eurostat manifestar una reserva sobre la calidad de los datos o modificarlos (artículo 15). ↩
- Decisión de Ejecución (UE) 2015/1289 del Consejo, de 13 de julio de 2015, por la que se impone una multa a España por la manipulación de los datos del déficit en la Comunitat Valenciana. Las cifras y las citas son del Acuerdo del Consejo de Ministros de 4 de marzo de 2016, publicado en el BOE núm. 67, de 18 de marzo de 2016, que transcribe la decisión y el informe de la Comisión de 7 de mayo de 2015: desviación de 1.891 millones de euros en gasto sanitario ejecutado de 2008 a 2011 y no contabilizado, multa de 18,93 millones por «la tergiversación, debido a una negligencia grave, de los datos de déficit público» y repercusión de la multa, más 57.567,94 euros de intereses, a la Comunitat Valenciana. La decisión no atribuye intención. Durante el periodo del gasto no registrado, de 2008 a 2011, la presidencia de la Generalitat la ocupaba un dirigente del Partido Popular, que en julio de 2011 dimitió y fue sustituido por otro del mismo partido (3Cat, 20 de julio de 2011). ↩
- Artículo 25 de la Ley 13/1994, de Autonomía del Banco de España: el mandato del gobernador y del subgobernador dura seis años, sin posible renovación. Artículo 24 de la Ley Orgánica 6/2013, de creación de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal: el presidente permanece en el cargo seis años no renovables. Las causas de cese están enumeradas en el artículo 25.4 de la ley del Banco de España y en el artículo 24.6 de la ley de la AIReF, cuyo presidente «sólo cesará por las siguientes causas»; la exposición de motivos de la ley del Banco de España dice que se hacen «particularmente estrictas las posibles causas de cese» del gobernador y del subgobernador. ↩
- Artículo 16.1 del decreto legislativo 322/1989, de 6 de septiembre, en la redacción que le dio el artículo 5 de la ley 196/2009, como lo resumió la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados el 14 de mayo de 2024, al examinar el último nombramiento: el presidente del Istat se nombra por decreto del presidente de la República, a propuesta del presidente del Consejo de Ministros; la designación se somete antes a las comisiones parlamentarias competentes, que pueden oír al candidato, y el nombramiento exige su parecer favorable por mayoría de dos tercios de sus miembros. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- Juan Manuel Rodríguez Poo, presidente del INE desde octubre de 2018 (Real Decreto 1325/2018), presentó su dimisión a finales de junio de 2022, después de que el Gobierno, y en particular el Ministerio de Asuntos Económicos, cuestionara públicamente las cifras del IPC y del PIB del organismo. La nota de La Moncloa del 27 de junio de 2022 dijo que el presidente «ha anunciado que deja el cargo por motivos personales» (La Moncloa). El cese, «a petición propia», se formalizó por el Real Decreto 686/2022, de 1 de agosto. La Asociación de Estadísticos Superiores del Estado publicó el 27 de junio un comunicado en el que advertía de que un eventual cese podría interpretarse como un ataque a la independencia del Instituto, y recordaba que desde la aprobación de la ley estadística, más de treinta años antes, ningún presidente del INE había sido cesado sin un cambio de Gobierno; lo recogió Ibercampus el 30 de junio de 2022. El marco legal es la Ley 12/1989, de la Función Estadística Pública, modificada por la Ley 13/2022, de 7 de julio: el presidente lo nombra el Gobierno por real decreto, a propuesta del ministerio competente (artículo 28.3), sin mandato de duración tasada; la ley no regula su cese, que también se hace por real decreto, como el de 2022. En el pleno del Congreso del 29 de junio de 2022, la entonces ministra de Asuntos Económicos, ante las acusaciones de PP, Vox y Ciudadanos de haber forzado la salida, dijo: «Yo ni he presionado ni he cesado al líder de ninguna institución independiente» (teletipo de Europa Press, 29 de junio de 2022). No se ha encontrado en una fuente primaria el argumento del ministerio sobre las cifras. ↩
- Ley 12/1989, de la Función Estadística Pública, artículo 4, en la redacción de la Ley 13/2022, de 7 de julio: las estadísticas para fines estatales «se ajustarán a los principios de independencia profesional, imparcialidad, objetividad» y otros, y se elaboran de acuerdo con el Reglamento 223/2009 y con el Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas. El artículo 28.3 regula el nombramiento del presidente por real decreto sin fijarle mandato. Consultado en octubre de 2026. ↩
- CIS, estimación de voto del estudio 3458, preelectoral de las europeas de 2024: PSOE entre el 32,8% y el 35,2% y PP entre el 27,9% y el 30,2%. Resultado, según la Junta Electoral Central (BOE núm. 156, de 28 de junio de 2024): PP, 5.996.627 votos y 22 escaños; PSOE, 5.290.945 votos y 20 escaños; sobre 17.527.438 votos válidos, el 34,2% y el 30,2%. ↩
- CIS, estimación de voto del estudio 3411, la gran encuesta preelectoral de las generales de 2023: Partido Popular 31,4%, PSOE 31,2%, Sumar 16,4% y Vox 10,6%. La encuesta flash del estudio 3415, su última estimación antes de la votación, daba en cambio PSOE 32,2% y Partido Popular 30,8%. Consultado en octubre de 2026. Resultado oficial de 2023 (Junta Electoral Central, BOE): PP 33,1%, PSOE 31,7%, Sumar 12,3% y Vox 12,4% de los votos válidos. Los bloques son PSOE y Sumar, por un lado (el CIS les daba el 47,6% y obtuvieron el 44,0%, 3,6 puntos menos de lo que daba el CIS), y PP y Vox, por otro (el CIS les daba el 42,0% y obtuvieron el 45,5%, 3,5 puntos más de lo que daba el CIS). ↩
- Ministerio de Hacienda, nota de prensa de 18 de noviembre de 2025: el Consejo de Ministros aprobó el límite de gasto no financiero «nacional» de 2026 en 212.026 millones de euros, y «si se contabilizan el impacto de los fondos europeos, el techo de gasto alcanza los 216.177 millones». Consultado en octubre de 2026. ↩
- Ministerio de Hacienda, cierre del déficit de 2025, 31 de marzo de 2026: el déficit de las administraciones públicas fue de 36.780 millones de euros, el 2,18% del PIB. La nota añade que «las reglas fiscales excluyen el impacto presupuestario negativo de las catástrofes naturales», como la dana, y que el impacto en el déficit de las medidas de la dana fue de 3.550 millones: con ellas, el déficit fue del 2,39%. Eurostat lo publica redondeado, el 2,4%. Consultado en octubre de 2026. ↩
- Alemania: la Agencia Federal de Empleo (Bundesagentur für Arbeit) contó 2.936.000 parados registrados en junio de 2026, una tasa del 6,2% («The labour market in June 2026»); la oficina estadística federal (Destatis) situó ese mes la tasa de paro ajustada según la OIT en el 3,9% (nota de prensa de julio de 2026). La diferencia de criterio la explica la estadística de la propia Agencia en «Das Ein-Stunden-Kriterium»: el registro sigue contando como parado a quien trabaja menos de quince horas semanales, y la OIT considera ocupado a quien ha trabajado al menos una hora. El registro exige además que el desempleado busque empleo y esté disponible: Sozialgesetzbuch III, § 138, que admite trabajar menos de quince horas semanales. España: Eurostat, «Euro area unemployment at 6.3%», 30 de julio de 2026, 10,1% en junio, desestacionalizada. ↩
- Eurostat, «Euro area unemployment at 6.3%», 30 de julio de 2026: tasas de paro de junio de 2026 con la definición de la OIT, desestacionalizadas salvo en los países que las notas por país del comunicado señalan: para Alemania, Países Bajos, Finlandia y Suecia, además de Islandia y Noruega, Eurostat usa «the trend component» en lugar de la serie desestacionalizada. La zona euro estaba en el 6,3%, Finlandia registraba la más alta de la Unión, el 10,5% (serie de tendencia), España la segunda, el 10,1% (serie desestacionalizada), y Polonia, de las más bajas, el 3,1%. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- Eurostat, metadatos de «Unemployment by sex and age - monthly data» (une_rt_m): para la tasa de paro «only persons from 15 to 74 years of age are used»; y en los países que solo compilan estadística trimestral, Eurostat completa los datos trimestrales de la encuesta con un indicador mensual de los servicios públicos de empleo. La EPA da la tasa de paro de la población de 16 años y más. ↩
- Presidente del INE: Ley 12/1989, art. 28.3, nombrado por el Gobierno mediante real decreto, sin mandato tasado. Presidente del CIS: Ley 39/1995, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, art. 10: «será nombrado y separado del cargo mediante Real Decreto, acordado en Consejo de Ministros, a propuesta del Ministro de la Presidencia». ↩
- El marco es el Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas (adoptado en 2005, revisado en 2011 y 2017), cuyo primer principio es la independencia profesional de los institutos nacionales frente a la presión política. El Código no es una norma vinculante: la obligación está en el Reglamento (CE) 223/2009. El cumplimiento se comprueba mediante revisiones por pares: la tercera ronda, con equipos de cuatro expertos independientes, se desarrolló entre 2021 y 2023 y el INE publica su informe. La vigilancia de Eurostat es institucional —cumplimiento del Código y metodología común—, no una auditoría dato a dato. ↩
- Joseph Stiglitz, Amartya Sen y Jean-Paul Fitoussi, Report by the Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress, 2009, encargado por el presidente de la República Francesa: recomienda desplazar el acento de la medición de la producción a la del bienestar, con indicadores de renta y consumo de los hogares, de su reparto, de la calidad de vida y de la sostenibilidad, que completen el PIB en lugar de sustituirlo. ↩
- Charles I. Jones y Peter J. Klenow, «Beyond GDP? Welfare across Countries and Time», American Economic Review, 106(9), 2016, construyen un indicador de bienestar con consumo, ocio, mortalidad y desigualdad y encuentran una correlación de 0,98 con el PIB por habitante entre países. Las desviaciones, sin embargo, son a menudo grandes: con su medida, Europa occidental queda bastante más cerca del nivel de vida de Estados Unidos que con la renta sola, por su mayor esperanza de vida, su mayor tiempo libre y su menor desigualdad. ↩
- INE: Encuesta de Población Activa; IPC; Contabilidad Nacional; Encuesta Anual de Estructura Salarial.
- IGAE: Ejecución presupuestaria y Cuentas de las Administraciones Públicas.
- Banco de España: Boletín Estadístico; series de deuda pública.
- AIReF: Informes sobre presupuestos y proyecciones de gasto.
- Eurostat: bases armonizadas de empleo, finanzas públicas y precios.
- Ley 12/1989, de la Función Estadística Pública, arts. 26 y siguientes (organización del INE).
- Reglamento (CE) 223/2009, relativo a la estadística europea, arts. 2.1.a) y 5 bis (independencia profesional).
- CIS: barómetros mensuales y fichas técnicas; Ministerio del Interior, resultados electorales oficiales.
- Kiko Llaneras Piensa claro Debate, 2022
Ocho reglas para pensar con datos, escritas para lectores españoles y con ejemplos de aquí. - Hans Rosling Factfulness Deusto, 2018
Para entrenar el sentido de la escala: contrasta la imagen del mundo con los datos, a través de diez hábitos mentales que lo distorsionan. - Tim Harford How to Make the World Add Up Bridge Street Press, 2020
Diez reglas para leer estadísticas sin ser engañado; una de ellas trata de las definiciones, como la del paro. Hay edición en castellano. - Darrell Huff Cómo mentir con estadísticas Crítica, 2011
Escrito en 1954 y todavía vigente: el catálogo de trucos con gráficos y porcentajes, para reconocerlos al verlos.
17 de octubre de 2026 · fecha de corte de los datos: octubre de 2026