Deuda, déficit y reglas fiscales
La deuda pública no se devuelve: se renueva, y cada año se pagan sus intereses. Lo que España paga por ella por encima de Alemania, la prima de riesgo, depende tanto de la confianza en que alguien la seguirá comprando —el respaldo del banco central, la marcha del déficit y la salud de los bancos— como del tamaño de la deuda. El tamaño decide otra cosa: cuántos millones cuesta cada punto de interés de más.
24 de julio de 2012
Aquel martes, la diferencia entre lo que el Estado español pagaba por endeudarse a diez años y lo que pagaba Alemania cerró en 638 puntos básicos, con el bono español por encima del 7%.1 Es el máximo al cierre de esa diferencia en toda la serie y sigue sin superarse. Esa diferencia se llama prima de riesgo y se mide en puntos básicos, de los que cien hacen un punto porcentual: España pagaba 6,38 puntos más que Alemania. A ese precio, lo que se temía era una subasta del Tesoro, el organismo que vende la deuda del Estado, en la que nadie quisiera comprar. La víspera, el Gobierno había firmado las condiciones de un préstamo europeo de hasta 100.000 millones para sanear sus bancos. El temor era que el dinero público no bastara para sostenerlos.2
Como la deuda se renueva en vez de pagarse, no poder renovarla significaba quedarse sin pagar pensiones ni nóminas en cuestión de meses. Dos días después, el presidente del Banco Central Europeo dijo en Londres que haría «lo que fuera necesario» para preservar el euro.3
El discurso solo no bastó. El 2 de agosto, el consejo del banco se reunió sin concretar nada. El Tesoro tuvo que pagar por sus bonos a diez años más que un mes antes. Lo que sí funcionó fue el detalle técnico: el 6 de septiembre el banco publicó las condiciones del programa con el que compraría deuda de los países en apuros.4 En septiembre el bono volvió a bajar del 6%, y la prima cerró el año en 395.
De ese programa no se compró nunca ni un bono. Bastó con que existiera. La deuda española no era menor en septiembre que en julio, y el país no había cambiado nada por su cuenta. Lo que cambió fue la confianza en que alguien la sostendría, y esa confianza se decidía en Fráncfort, donde está el banco central. Lo que cuesta la deuda es su interés, y la parte de ese interés que es prima la fijan personas que apuestan sobre lo que harán otras personas.
Déficit, deuda y la diferencia
El déficit es lo que las administraciones públicas (el Estado, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y la Seguridad Social) gastan en un año por encima de lo que ingresan. La deuda es lo que se ha ido acumulando con los déficits de todos los años anteriores, más lo que se pide prestado para comprar activos o prestar a otros. Un ejemplo es el dinero que se metió en los bancos en 2012.5 Como el déficit ya incluye los intereses pagados en el año, la deuda no suma intereses aparte: crece cuando se pide prestado para pagarlos. El déficit es un flujo, lo que ocurre en un año; la deuda, un saldo acumulado.
Un año sin déficit no reduce la deuda: la deja donde está. España ha tenido déficit todos los años desde 2008 y casi todos desde 1980. Desde 1980 solo tuvo superávit tres años, entre 2005 y 2007, en lo alto de la burbuja inmobiliaria, con ingresos extraordinarios que se creyeron permanentes.6
Desde las inundaciones de la dana (depresión aislada en niveles altos) de Valencia, en octubre de 2024, Hacienda da el déficit con y sin el gasto extraordinario de la catástrofe. La reconstrucción se paga una sola vez, y sin ella se ve mejor la tendencia de las cuentas. Sin la dana, el de 2025 fue del 2,18% del producto interior bruto (PIB), lo que produce el país en un año.7 Es el menor desde 2007 y, según Hacienda, el sexto año seguido por debajo del objetivo de déficit pactado con la Unión. El de 2024, sin la dana, había sido del 2,9%. Con la dana incluida, aquel año pasó del límite europeo del 3%. El de 2025 quedó por debajo incluso con ella.
Otra cifra de 2025 dice más. Ese año, descontado el gasto de la dana, las cuentas públicas tuvieron superávit primario —el saldo antes de pagar intereses— por primera vez en dieciocho años: unos 3.500 millones, el 0,21% del PIB.8 Dicho al revés: todo el déficit de 2025, y algo más, fue la factura de los intereses.
Eurostat, deuda de las administraciones públicas según el Protocolo de Déficit Excesivo (gov_10dd_edpt1), notificación de abril de 2026.
Qué significa deber ese dinero
La deuda de las administraciones sumaba en julio de 2026 un billón setecientos cuarenta mil millones de euros.9 Sola, esa cifra dice poco. Comparada, dice más: es un año entero de producción del país, unos treinta y cinco mil euros por habitante o algo más de dos años de ingresos públicos.
La primera comparación es casi exacta. Según el Banco de España, en julio de 2026 la deuda había bajado al 99,9% del PIB, por debajo del 100% por primera vez desde febrero de 2020, antes de la pandemia.10 En euros, el saldo seguía por encima del de finales de 2025. Lo que bajó fue la proporción, porque el PIB creció más deprisa que la deuda.
Esa proporción, la ratio de deuda, depende de tres cosas: el interés medio que paga el Estado, lo que crece la economía en euros, sin descontar la inflación, y el saldo primario. Si la economía crece más deprisa que el interés, la ratio baja mientras el déficit primario no se coma esa ventaja. Si el interés supera al crecimiento, hace falta superávit primario solo para que no suba.
Tómese una deuda del 100% del PIB, un coste medio del 2,45% (el de la cartera española en septiembre de 2026) y un crecimiento del 4% en euros. La ratio baja entonces en torno a punto y medio al año, aunque el Estado pida prestado todo lo que paga en intereses. Con esos mismos números, un déficit primario de punto y medio del PIB la dejaría quieta, y uno mayor la haría subir.
La deuda tampoco es una factura que haya que pagar de golpe. Los países desarrollados no suelen devolver su deuda entera: con superávit puede devolver una parte. Lo normal es que, cuando vence un bono, el título que acredita la deuda, emita otro para pagarlo. Lo que hay que hacer cada año son dos cosas. Pagar los intereses, que salen del presupuesto y compiten con todo lo demás, y encontrar compradores para los bonos nuevos que sustituyen a los que vencen. Un país deja de poder sostener su deuda cuando una de esas dos cosas se vuelve imposible, y eso ocurre con cualquier tamaño de deuda.
Quién presta, y cómo ha cambiado el comprador
Este es el reparto de la deuda del Estado en 2026, por tipo de acreedor (datos de marzo y abril):
- Inversores extranjeros, el 49% en marzo, ya por encima de su máximo anterior, el 48,8% de 2019.11
- El Banco Central Europeo, a través del Banco de España, en torno al 22% en marzo.
- Los bancos españoles, el 15%.
- Los hogares, en torno al 1,5%, casi todo en letras del Tesoro, la deuda a un año o menos.
- Otros inversores residentes, como aseguradoras y fondos de inversión y de pensiones, el resto: en torno al 12%.
En julio los extranjeros llegaron al 50,9%. Ese reparto ha cambiado en cuatro años, y con él la forma en que la deuda reacciona a un susto. El banco central compró deuda masivamente entre 2015 y 2022, hasta llegar a tener un tercio de la española. Dejó de comprar deuda nueva en 2022. En julio de 2023 dejó de reinvertir lo que le vencía de su programa ordinario de compras, y desde enero de 2025, lo del programa que abrió en la pandemia.12
La cartera del banco central se deshace sola, a razón de lo que va venciendo, y su peso ha bajado de un tercio a un quinto. Eso importa porque un banco central compra por mandato y no vende porque suba la prima, mientras que un inversor privado sí vende. Su sitio lo han ocupado los extranjeros y la banca española.
Los hogares pesan poco, pero su movimiento se ve a simple vista. Casi no tenían letras en 2022, cuando apenas rentaban. Dos años después tenían unos 27.000 millones, y a finales de 2025 les quedaban unos 19.000, porque las letras dejaron de pagar lo que pagaban.13 Compraron cuando los tipos subieron y se fueron cuando bajaron, como el resto del mercado.
A qué plazo y cómo se vende
El Tesoro vende la deuda del Estado en tres clases de títulos, que se diferencian sobre todo por el plazo hasta el vencimiento:
- Letras, a un año o menos. No pagan intereses aparte: se compran, por lo general, por menos de los 1.000 euros que devuelven al vencer, y la diferencia es lo que se gana.
- Bonos, de dos a cinco años.
- Obligaciones, a más de cinco años.
Los bonos y las obligaciones pagan, en cambio, un interés fijo cada año.14
Todas las letras, y el 80% de lo emitido a medio y largo plazo en 2025, se venden en subastas con calendario anunciado. En 2026 hay dos al mes de letras, en martes, y dos de bonos y obligaciones, el primer y el tercer jueves.15 Puede pujar cualquiera, pero pujan sobre todo los creadores de mercado, diecinueve entidades en letras y dieciocho en bonos y obligaciones. Cada uno se compromete a pedir en cada subasta al menos el 3% de lo que se adjudica. También se compromete a dar precio a diario a quien quiera comprar o vender después.16
Los primeros tramos de las obligaciones nuevas, en general a diez años o más, se venden de otra manera: por sindicación. Un grupo de bancos se compromete, a cambio de una comisión, a colocarlos entre los inversores. Así se vende de una vez más de lo que cabe en una subasta ordinaria. Por esa vía salió en 2025 el 20% restante de lo emitido a medio y largo plazo, en tres operaciones.17
La vida media de la deuda, el plazo medio que falta para que venza, es de casi ocho años: 7,85 en septiembre de 2026.18 El Tesoro alargó los plazos en los años de tipos bajos. Esa decisión explica que la subida de tipos de 2022 haya tardado años en trasladarse a la factura.
Con esa vida media vence cada año en torno a un octavo del saldo. Pero lo que hay que colocar es bastante más, porque las letras se renuevan varias veces dentro del mismo año. En 2026 el Tesoro tiene programada una emisión bruta de unos 286.000 millones, de los que solo 55.000 son deuda nueva.19 Todo lo demás es sustituir papel viejo por papel nuevo, cada semana, sin que eso salga en ninguna noticia mientras funcione.
El coste de los intereses
Los intereses de todas las administraciones pasaron en 2025, por primera vez, de los 40.000 millones.20 Esos intereses equivalen a uno de cada veinte euros del gasto público, y la previsión para 2026 los sitúa cerca de los 44.000 millones. El artículo 135.3 de la Constitución, en su redacción de 2011, da esa partida por incluida en todos los presupuestos, impide enmendarla mientras se ajuste a las condiciones de la ley de emisión y le da prioridad absoluta sobre cualquier otro gasto.
En porcentaje del PIB, España pagaba en los noventa más intereses con menos deuda. En 1996 debía el 65% del PIB y pagaba en intereses el 5%; en 2021 debía el 116% y pagaba el 2,1%.21 La diferencia está en el precio de cada euro debido, que en esos veinticinco años bajó a menos de la cuarta parte.
El coste real de la deuda es esa factura anual: depende de cuánto se deba y a qué tipo, y es lo que heredan las generaciones futuras. Un punto de interés más sobre toda la deuda son unos 17.400 millones al año, una vez que la subida ha llegado a toda la cartera.22 El primer año se nota mucho menos, porque solo afecta a lo que se emite. Ese coste crece con el saldo: es aquí donde el tamaño de la deuda sí importa.
Y la subida de tipos desde 2022 sigue trasladándose a la factura de intereses: en septiembre de 2026 el bono español a diez años superó el 4%.23 La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) es el organismo que vigila las cuentas públicas (capítulo 2.8, sobre los contrapesos). En octubre de 2023 calculaba que esa factura subiría del 2,4% del PIB de 2022 al 3,3% en 2028, y hacia el 4,5% en quince años. En enero de 2025, con datos nuevos, la situaba en el 2,9% en 2029.
IGAE, Hacienda, IMSERSO y OTAN (2025). Los intereses suben a unos 44.000 millones previstos en 2026; el gasto en defensa, a unos 35.400.
Prima de riesgo, rating y qué miden
La prima de riesgo es la diferencia entre el interés que paga un país y el que paga Alemania. Mide cuánto exigen de más los inversores por prestar a España, o sea, sobre todo, cuánta probabilidad de impago dan ya por incluida en el precio. Lo que paga España es la suma de dos cosas: lo que paga Alemania y la prima. Lo que paga Alemania se mueve con los tipos del banco central y con los mercados mundiales.
El rating es una nota en letras, como AAA o BBB, que unas pocas agencias privadas dan a la capacidad de pago de un país. Pesan sobre todo tres —S&P, Moody's y Fitch— y el Banco Central Europeo acepta las de cinco para valorar la deuda que los bancos le entregan como garantía.24 Es más lento que la prima y suele confirmar lo que la prima ya ha descontado.
La prima y el rating miden si, hoy, hay compradores y a qué precio. Eso puede ir en sentido contrario al tamaño de la deuda. Cuando la prima marcó aquellos 638 puntos, la deuda española rondaba el 77% del PIB.25 En 2021, con la deuda en el 115,7%, la prima empezó el año en 63 puntos y lo acabó en 77. La deuda se había multiplicado por uno y medio y la prima había caído a la octava parte: lo que cambió fue quién la compraba. En 2021 el Banco Central Europeo compraba masivamente, y los inversores lo sabían.
De Fráncfort a una hipoteca
Los tipos del banco central no solo mueven la deuda del Estado: también la cuota de una hipoteca. El Banco Central Europeo fija los tipos a los que presta a los bancos. Los bancos se financian en el mercado mayorista, sin garantías, a un tipo que sigue a ese, el euríbor, que se calcula con operaciones reales siempre que las hay. La mayoría de las hipotecas de interés variable lo toman como referencia. El euríbor a doce meses se adelanta al banco central: en la primera mitad de 2024, con el tipo de depósito en el 4%, rondaba el 3,7%, porque el mercado ya esperaba bajadas.26 Cuando el banco sube su tipo, o se espera que lo suba, el euríbor sube. La hipoteca se revisa en su siguiente fecha, seis o doce meses después, y la cuota cambia.
El mismo movimiento llega al Estado, que paga más por los bonos nuevos, y a las empresas. Una decisión tomada en Fráncfort cambia en un año lo que paga una familia de Albacete por su casa. Es el ejemplo más limpio de lo que explica el capítulo 3.4, sobre la Unión Europea. Un poder europeo que el ciudadano no vota le llega a algo tan concreto como su cuota.
- BCEFija el tipo oficial
- semanasEuríborSe adelanta a lo que se espera del tipo oficial
- 6 o 12 mesesRevisión de la hipotecaEn la siguiente fecha de revisión
- La cuota cambiaEn una familia de Albacete
- Bonos nuevos del TesoroSe emiten más caros
- añosFactura de intereses del EstadoSube según vencen los bonos viejos
Misma decisión, dos velocidades: meses para la hipoteca, años para el Estado.
Las reglas fiscales europeas
El respaldo del banco central tiene condiciones, y las principales están escritas en las reglas fiscales. Los tratados europeos fijan dos límites conocidos: déficit del 3% del PIB y deuda del 60%. Al cierre de 2025 la mayoría de los países de la Unión cumplía el primero, España incluida, y doce países incumplían el segundo, entre ellos Francia y, por poco, Alemania.27
En 2024 se reformó la forma de vigilarlos, pero no los límites.28 Ahora cada país presenta un plan a medio plazo. El Consejo de la Unión Europea, donde votan los ministros de los Estados, le aprueba, a propuesta de la Comisión Europea, una senda de gasto neto.29
El gasto neto es el gasto público sin cuatro cosas:
- los intereses de la deuda;
- la parte del gasto en paro que sube y baja con el ciclo económico;
- los programas europeos, incluida la parte que cofinancia el país;
- las medidas puntuales.
A lo que queda se le restan las medidas discrecionales de ingresos, así que un país que sube impuestos puede gastar más, y uno que los baja, menos. La senda marca cuánto puede crecer ese gasto cada año, y al país se le juzga por si lo cumple.
España entró en el sistema nuevo con un plan que el Consejo aprobó en enero de 2025, y se salió de la senda el primer año. Según la Comisión, en 2025 su gasto neto creció un 4,8%, frente al 3,7% aprobado; el Gobierno, con su propio cómputo, da un 4,5%.30 La Comisión constató que superaba el umbral anual, no el acumulado, y no preparó contra España el informe que puede abrir el procedimiento. Una desviación así puede llevar al procedimiento de déficit excesivo, la vigilancia reforzada que se aplica a quien pasa del 3% de déficit o no reduce su deuda por encima del 60% al ritmo que exige el tratado. España no está en él.
Ese procedimiento trae recomendaciones concretas cada pocos meses. España estuvo en él de 2009 a 2019 sin que le impusieran ninguna multa.31 Las multas que prevé el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que es como se llama el conjunto de estas reglas, no se han impuesto nunca a nadie por déficit excesivo.32 Si no hay multas, la sanción real es otra. Los países que se desvían pierden criterio ante el banco central, que para activar su instrumento de protección mira, entre otros criterios, que cumplan el marco fiscal, y ante el mercado, que lo cobra en la prima. Sobre cuánto pesa cada cosa hay desacuerdo.
Un país que se desvía de las reglas fiscales no recibe una multa. Arriesga el respaldo del banco central y el precio de su deuda.
Las reglas tienen además una válvula de escape, y se ha estrenado sin crisis de por medio. En junio de 2026 el Consejo autorizó a España a acogerse a la cláusula que permite superar la senda para gastar en defensa, hasta 2028, con un tope del 1,5% del PIB al año y solo para esa partida.33 Ni aun así basta: la AIReF advierte de que harán falta medidas nuevas en 2027 y 2028 para cumplir los compromisos europeos incluso con la cláusula.
En España, el artículo 135 de la Constitución, reformado en 2011, obliga a todas las administraciones a respetar los márgenes de déficit y de deuda de la Unión. La Ley Orgánica 2/2012, de estabilidad presupuestaria (artículo 15), los reparte.
Cada año el Gobierno los concreta en la senda de estabilidad, con objetivos para cada administración, y el techo de gasto del Estado tiene que ser coherente con ella. Cómo se aprueban las dos cosas lo cuenta el capítulo anterior, sobre el gasto público.
El Estado, acreedor de las comunidades
Una parte de lo que el Estado pide prestado se lo presta después a las comunidades. La mayoría de ellas se financia desde 2012 a través de mecanismos estatales, como cuenta el capítulo 3.2, sobre la financiación autonómica. Las comunidades deben unos 350.000 millones, el 20% del PIB, y la mayor parte está en manos del Estado.34
La deuda del conjunto de las administraciones se da consolidada: lo que unas deben a otras se resta, porque lo que una debe es lo que otra presta. Por eso la condonación de más de 83.000 millones de deuda de las comunidades dejaría igual la deuda pública total y cambiaría quién la paga. Dejarían de pagarla los contribuyentes de cada comunidad y pasarían a pagarla los de todo el país. El proyecto de ley de esa condonación caducó con la disolución de las Cortes, el 6 de octubre de 2026.35 El detalle contable tiene una consecuencia política: quien presta, manda, y el Estado ha ganado poder sobre las comunidades a base de prestarles.
España tenía muy poca deuda en 1975 porque tenía poco Estado: sin sanidad universal ni pensiones no contributivas, había poco gasto que financiar. La deuda creció con el Estado social, y en los noventa también por su precio. En 1996, tras la crisis de 1993, cada euro debido costaba de media en torno al 8%. Con ese tipo, la economía tenía que crecer casi un 8% al año en euros para que la ratio no subiera sola. La deuda volvió a crecer después, cuando el Estado tuvo que sostener una crisis financiera y una pandemia.
El salto de 2007 a 2014, del 36% al 104% del PIB, se explica sobre todo por los déficits, del orden del 10% del PIB cada año de 2009 a 2011.36 Se hundieron entonces los ingresos ligados a la construcción y se disparó el gasto en paro. A eso se sumó que el PIB caía en euros, de modo que la misma deuda pesaba más sobre una economía menor. El rescate de las cajas de ahorro, una parte del sistema bancario, costó unos 60.000 millones de recursos netos según el Banco de España, el 5,6% del PIB, de los que unos 40.000 fueron fondos públicos del FROB, cerca de cuatro puntos del PIB de 2012.37 Su grueso se da por no recuperable.
Una parte se pagó con un préstamo europeo. En junio de 2012 el Gobierno pidió a los ministros de Economía del euro hasta 100.000 millones para recapitalizar la banca. El 23 de julio firmó el memorando con las condiciones, todas sobre el sector financiero. Eran tres: examinar a cada banco, recapitalizar o reestructurar a los débiles y pasar sus activos inmobiliarios dañados a una sociedad de gestión aparte.
España usó 41.333 millones del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que fueron al fondo público de reestructuración bancaria y de ahí a Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y otras entidades. El préstamo lo debe el Estado, no los bancos: a finales de 2025 había devuelto 34.048 millones, y el resto vence en 2026 y 2027.38
La confianza depende del banco central porque España no tiene moneda propia. Un país con moneda puede, en última instancia, pagar su deuda emitiendo dinero; un país del euro no. Por eso la deuda de un país de la eurozona depende de la confianza de una forma en que no depende la de Japón o la de Estados Unidos. Y eso que los dos deben más. Y por eso el euro exige reglas fiscales con límites de tratado y vigilancia entre socios, que Japón no tiene: es el precio de compartir moneda sin compartir Tesoro.
Los límites europeos del 3% de déficit y el 60% de deuda se fijaron en Maastricht, en 1992, y están en el Protocolo 12 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Encajan con una cuenta. Con una economía que crece un 5% al año en euros, un déficit del 3% deja la deuda, a la larga, en el 60% del PIB. La regla española de déficit y deuda es de 2011. Entre agosto y septiembre de ese año, en plena crisis de deuda y con los mercados presionando, los dos grandes partidos reformaron el artículo 135 de la Constitución en quince días. El capítulo 1.1, sobre la Constitución, lo cuenta.
| Deuda pública | 1,74 billones € · 99,9% del PIB | Julio de 2026; primera vez por debajo del 100% desde febrero de 2020 |
| Deuda de las comunidades | 349.305 M€ · 20% del PIB | La mayor parte de esa deuda, en manos del Estado |
| Déficit de 2025 | 2,18% del PIB · 36.780 M€ | 2,39% con la dana; el menor déficit desde 2007 |
| Superávit primario de 2025 | 3.534 M€ · 0,21% del PIB | El primer superávit primario en dieciocho años; sin contar la dana |
| Deuda en 1996 | 65,4% del PIB | Tras la crisis de 1993 |
| Deuda en 2007 | 35,7% del PIB | Mínimo reciente, en plena burbuja |
| Intereses anuales | 40.314 M€ en 2025 | ~5% del gasto público; ~44.000 M€ previstos en 2026 |
| Vida media de la deuda | 7,85 años | Septiembre de 2026; coste medio de la cartera, 2,45% |
| Emisión bruta programada en 2026 | 285.677 M€ | Solo 55.000 M€ son deuda nueva |
| Deuda del Estado en manos extranjeras | 49% | Marzo de 2026; 50,9% en julio, nuevo máximo |
| Prima de riesgo el 24 de julio de 2012 | 638 puntos | Máximo al cierre de la serie de la prima, con el bono por encima del 7% |
| Límites de los tratados | 3% déficit · 60% deuda | Los dos siguen vigentes; desde 2024 se vigilan con sendas de gasto neto |
| Años con superávit desde 1980 | 3 | 2005, 2006 y 2007 |
Los datos comparables de Eurostat, los del primer trimestre de 2026, no dividen Europa en un sur que debe y un norte que no.39 Por encima de España, además de Grecia e Italia, están dos países del núcleo: Francia, con el 117,6% del PIB, y Bélgica, con el 109,1%. Portugal, que hace una década debía más que España, está diez puntos por debajo. España aparece aquí con el 101,6%, y no con el 99,9% de julio, porque la comparación pide la misma fecha para todos los países.
Alemania sigue siendo el ancla de deuda baja del euro, con el 63,5% al cierre de 2025, por encima del límite del 60%. Pero ha iniciado un ciclo de mayor endeudamiento tras reformar en 2025 su freno de la deuda.40 El mapa de acreedores y deudores del euro es menos geográfico de lo que era.
Fuera del euro, Japón debe mucho más que su PIB sin crisis, porque su deuda está en su gran mayoría en manos nacionales —su banco central, los bancos, las aseguradoras y los fondos de pensiones— y muy poco en manos extranjeras.41 Y Estados Unidos se endeuda en la moneda que el mundo usa como reserva. Ninguno de los dos casos es aplicable a España.
¿Es sostenible la deuda española?
La deuda es sostenible mientras la economía crezca más que el tipo de interés y el saldo primario no se coma esa ventaja, y en 2025 creció bastante más. La ratio ha bajado del 100% del PIB y el banco central ha demostrado que sostiene el euro. Reducir la deuda con un ajuste, recortando gasto o subiendo impuestos, frena el crecimiento y puede empeorar la ratio.42
Aun con la economía creciendo, España tiene déficit estructural, el que queda descontado el efecto del ciclo económico, y el gasto en pensiones crecerá durante veinte años. Los tipos ya no son cero, el banco central ha dejado de reinvertir, y su apoyo a la deuda es condicional y político.
¿Tienen sentido las reglas fiscales?
Sin ellas, cada gobierno gasta pensando en la elección siguiente y la factura la paga el siguiente. Y en una moneda compartida, el déficit de uno es el riesgo de todos.
Son procíclicas, es decir, agravan los altibajos de la economía: obligan a recortar en la crisis, cuando recortar hace más daño. Se incumplen sistemáticamente y se han diseñado para economías distintas de la española.
«Cada español debe treinta y cinco mil euros.»
MatizCada español también es titular de la parte proporcional de todos los activos públicos. Y esos treinta y cinco mil euros no se le van a cobrar de golpe, porque la deuda se renueva en vez de devolverse. Lo que sí paga, con sus impuestos, son los intereses, del orden de ochocientos euros por habitante en 2025. La cifra de la deuda por habitante sirve para medir su tamaño, y la carga personal son esos ochocientos euros.
«La deuda es insostenible.» / «La deuda no es un problema mientras crezcamos.»
PreguntaLas dos frases son ciertas para combinaciones distintas de las mismas variables: el crecimiento, los tipos y el saldo primario. Quien no da los supuestos está dando la conclusión.
«Los mercados castigan al Gobierno.»
CompararA veces es así, pero la prima de riesgo se mueve por muchas causas. En la crisis del euro, buena parte de sus movimientos no se explicaba por las cuentas de cada país. Y el anuncio del programa de compras del banco central la bajó sin que esas cuentas cambiaran.44 La subida del bono español de septiembre de 2026 fue general, con el estadounidense y el alemán también al alza. Una subida que llega a Estados Unidos y a Alemania el mismo día no se debe a una decisión nacional.
«Bruselas nos obliga a recortar.»
Quién pactóLas reglas fiscales son condiciones pactadas por los gobiernos, incluido el español. El Consejo de la Unión Europea que las aprueba tiene un asiento español. Cuando el Gobierno ha querido gastar por encima de la senda, en defensa, ha pedido la excepción y se la han dado.
«Estamos hipotecando a nuestros hijos.»
Cuándo se pagaTiene una parte cierta: los intereses de la deuda que se acumula hoy se seguirán pagando dentro de veinte años, y la AIReF los ve subir. Lo que la imagen falsea es el principal, que no habrá que devolver de golpe porque se renueva. Las generaciones futuras heredan esa factura anual de intereses, pero también los activos, la capacidad de renovar la deuda y una economía mayor.
«La prima de riesgo está baja: la economía va bien.»
La defensa acríticaLa prima no mide cómo va la economía. Mide la confianza en que alguien sostendrá la deuda. Ese alguien sigue siendo el banco central, pero ya como promesa ligada a cumplir las reglas fiscales y no como comprador: quien compra son extranjeros y bancos.45 Una prima baja puede convivir con un déficit estructural. Lo que mide entonces es esa promesa y el apetito del mercado.
«La deuda ya baja del 100%: está resuelto.»
Qué mirarLa ratio bajó porque el PIB creció más que el saldo de deuda. En euros, la deuda sigue cerca de su máximo histórico. Mientras tanto, la factura de intereses sube, porque se debe más en euros y los bonos nuevos salen más caros que los que vencen. La ratio de deuda y la factura de intereses son dos cosas distintas, y hay que mirar las dos.
El Tesoro Público publica cada mes el saldo de deuda, la vida media, quién la tiene y a qué coste medio. Es una de las estadísticas más transparentes del Estado. Desde mayo de 2026, el Banco de España detalla además las carteras de tenedores por tipo de valor: es la fuente más fina que existe para saber quién presta.46 Para las hipotecas, el dato que hay que seguir es el euríbor a doce meses, no el tipo del banco central. La revisión de tu cuota toma su media mensual, que el Banco de España publica cada mes como tipo oficial.47 La AIReF publica además en su observatorio de la deuda escenarios de deuda a largo plazo. Esos escenarios responden a si la deuda es sostenible como solo se puede responder: según qué crecimiento, qué tipos y qué saldo primario.
- El diferencial del bono español a diez años frente al alemán alcanzó en julio de 2012 su máximo al cierre, 638 puntos básicos, y cerró el año en 395, según la presentación de resultados de enero a diciembre de 2012 registrada en la CNMV. En julio la prima y la rentabilidad del bono español a diez años «llegaron a superar 640 p.b. y el 7,5%, respectivamente» (CNMV, Informe anual de mercados 2012, 15 de enero de 2013), y el diferencial medio del mes fue de 553 puntos (Banco de España, Boletín Económico de septiembre de 2012). Sigue siendo el máximo de la serie. ↩
- Memorando de Entendimiento sobre condiciones de Política Sectorial Financiera, hecho en Bruselas y Madrid el 23 de julio de 2012, y Acuerdo Marco de Asistencia Financiera, hecho en Madrid y Luxemburgo el 24 de julio de 2012, publicados en el BOE el 10 de diciembre de 2012. Según el Mecanismo Europeo de Estabilidad («Spain»), el Gobierno pidió en junio de 2012 un préstamo de hasta 100.000 millones de euros para su sistema bancario, y la incertidumbre y el empeoramiento del mercado habían hecho temer que «private and public resources would be insufficient to support the banking system». ↩
- Mario Draghi, en la Global Investment Conference de Londres, el jueves 26 de julio de 2012: «Within our mandate, the ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough»; en la traducción que se hizo común, que haría «lo que fuera necesario» para preservar el euro (Banco Central Europeo; texto en el BIS). ↩
- Banco Central Europeo, «Technical features of Outright Monetary Transactions», 6 de septiembre de 2012. El Consejo de Gobierno había anunciado su intención el 2 de agosto, sin detalles, y ese día el Tesoro colocó bonos a diez años a un tipo medio del 6,647%, más alto que un mes antes (Business Standard, 2 de agosto de 2012). El programa exigía «strict and effective conditionality» ligada a un programa del fondo de rescate europeo y nunca llegó a activarse (Bundesbank). En las tres primeras semanas de septiembre el bono español a diez años se situó en el 5,94%, 85 puntos básicos menos que en julio (Banco de España, Boletín Económico de septiembre de 2012); el diferencial cerró 2012 en 395 puntos. ↩
- Eurostat, «Government finance statistics», Statistics Explained: «Debt increases when governments need to borrow in order to finance their deficits. Another important reason for an increase in government debt is the need for governments to finance the acquisition of financial assets». La diferencia entre el déficit de un año y lo que sube la deuda se llama ajuste entre flujos y saldos. El préstamo europeo de 2012 a la banca, en «Por qué es así». ↩
- En la serie de Eurostat, que empieza en 1995, solo 2005, 2006 y 2007 tienen superávit: el 1,2%, el 2,1% y el 1,9% del PIB (gov_10a_main). Para los años anteriores, Prats Albentosa y Rocamora Martí, con datos del Banco de España: entre 1964 y 2013 «tan solo se ha registrado en cinco años un superávit, y únicamente en tres años, si se considera el periodo 1980-2013» («Análisis de la sostenibilidad de la deuda pública en España», Revista de Ciencias Sociales, XXII(2), 2016). ↩
- Ministerio de Hacienda, cierre del déficit de 2025, 31 de marzo de 2026: déficit de 36.780 millones, el 2,18% del PIB excluido el gasto extraordinario de la dana, y 40.330 millones (2,39%) incluyéndolo, frente al objetivo pactado del 2,5%, que Hacienda presenta como el sexto año consecutivo en que se mejora; un 19,3% menos que en 2024. Eurostat lo recoge como 2,4% en la notificación de abril de 2026, el menor desde 2007. En 2024 fue de 51.267 millones con la dana, el 3,2% del PIB según CaixaBank Research y Eurostat, y sin ella, en torno al 2,9%: Hacienda da para 2025 una reducción de 8.811 millones y siete décimas. En julio de 2026 la AIReF mantenía una previsión de déficit del 2,6% del PIB para 2026 (Informe sobre la ejecución presupuestaria, deuda pública y regla de gasto 2026), y el 17 de septiembre la subió al 2,7% en sus fichas de seguimiento del objetivo de estabilidad (AIReF, nota de prensa). ↩
- Cierre de 2025 publicado por Hacienda el 31 de marzo de 2026: superávit primario —el saldo antes de intereses— de 3.534 millones, el 0,21% del PIB, el primero desde 2007. Con una factura de intereses de 40.314 millones ese mismo año, todo el déficit total procede del servicio de la deuda. ↩
- Banco de España, deuda de las administraciones públicas según el Protocolo de Déficit Excesivo, avance de julio de 2026, publicado el 17 de septiembre de 2026: 1.744.000 millones de euros, el 99,9% del PIB. El máximo nominal de la serie es de junio de 2026, con 1.763.000 millones (101,5%); al cierre de 2025 eran 1.699.000 millones, el 100,7% del PIB en la serie de Eurostat. Sobre 49,8 millones de habitantes (INE), unos 35.000 euros por habitante; sobre unos ingresos públicos del 43% del PIB, algo más de dos años de ingresos. ↩
- Banco de España, avance de la deuda de las administraciones públicas según el Protocolo de Déficit Excesivo, 17 de septiembre de 2026: la ratio baja del 100% por primera vez desde febrero de 2020, con la deuda del Estado en 1,589 billones (91% del PIB) y la de las comunidades en 349.305 millones (20%). La caída se debe al crecimiento del PIB: el saldo en euros, 1.744.000 millones, seguía por encima de los 1.699.000 del cierre de 2025, aunque por debajo del máximo de junio de 2026. ↩
- Reparto de la deuda del Estado en circulación en 2026, según el Tesoro, Estadísticas de la deuda del Estado, cuadro de distribución por tenedores, con datos del Banco de España: no residentes, 49,4% en marzo (739.811 de 1.496.712 millones), por encima del máximo anterior, el 48,8% de 2019, superado desde enero (49,4%; el 49,7% en febrero); Banco de España, que tiene la parte del Eurosistema, el 21,8% en marzo y el 21,2% en abril, desde el 33,5% de 2022; entidades de crédito residentes, el 15,1% en marzo y el 15,2% en abril; en junio los no residentes pasaban ya del 50% (50,5%) y el Banco de España bajaba al 20,8%, y en julio llegaban al 50,9% y al 20,4% (edición de 30 de septiembre de 2026); personas físicas, 22.481 millones en marzo, el 1,5%, de los que 19.053 en letras; el resto, en torno al 12%, corresponde a otros tenedores residentes: aseguradoras (6,6%), administraciones públicas (2,4%), fondos de inversión (2,2%) y de pensiones (0,6%) y otros. Los porcentajes son sobre deuda del Estado (unos 1,50 billones), no sobre el total de las administraciones (1,74 billones en julio de 2026). ↩
- Banco Central Europeo: las compras netas terminaron en 2022, a finales de marzo las del programa de emergencia pandémica y el 1 de julio las del programa de compra de activos, el ordinario (APP, PEPP). Los vencimientos del programa ordinario dejaron de reinvertirse en julio de 2023, y los del pandémico a final de 2024 (decisiones de política monetaria de 12 de diciembre de 2024). ↩
- Tenencias de letras del Tesoro por los hogares: 35 millones de euros en agosto de 2022, 20.348 millones en agosto de 2023 —mes en que adelantaron a los extranjeros— y un máximo de 27.448 millones en agosto de 2024. A diciembre de 2025 habían caído a 19.071 millones y dejaron de ser los mayores tenedores de letras: los extranjeros cerraron 2025 con 33.380 millones (Tesoro Público, Estadísticas de la deuda del Estado). ↩
- Tesoro Público, Letras del Tesoro: valores a corto plazo, hoy a 3, 6, 9 y 12 meses, «emitidos al descuento o a premio, por lo que su precio de adquisición puede ser inferior o superior al importe que el inversor recibirá en el momento del reembolso» (1.000 euros por título); la diferencia es la rentabilidad. Bonos y Obligaciones del Estado: son iguales salvo el plazo, «que en el caso de los Bonos oscila entre 2 y 5 años, mientras que en las Obligaciones es superior a 5 años», y pagan cada año un cupón fijo; hoy se emiten bonos a tres y cinco años y obligaciones a diez, quince, treinta y cincuenta. Consultado en octubre de 2026. ↩
- Tesoro Público, Estrategia de financiación 2026, págs. 7 y 13: en 2025, el 80% de la financiación bruta a medio y largo plazo (136.394 millones) se obtuvo en subastas ordinarias y el 20% (34.912 millones) en emisiones sindicadas, y se celebraron 46 subastas, 22 de bonos y obligaciones y 24 de letras. Para 2026 hay previstas 48 subastas ordinarias: dos mensuales de letras, «como regla general los martes», y las de bonos y obligaciones, «con carácter general el primer y tercer jueves de cada mes». Las fechas están en el calendario de subastas del Tesoro. ↩
- Tesoro Público, ¿Qué es un Creador de Mercado?, figura regulada por la Orden de 10 de febrero de 1999 y la Resolución de 21 de julio de 2017; listas de creadores de Letras (diecinueve entidades) y de Bonos y Obligaciones (dieciocho), consultadas en octubre de 2026. Sus obligaciones (letras; bonos y obligaciones): presentar en cada subasta peticiones por al menos «el 3 por 100 de la cantidad adjudicada» y mantener cotizaciones al menos cinco horas cada día laborable. A cambio (derechos), solo ellos acuden a la segunda vuelta de las subastas de bonos y obligaciones, y su condición se valora al elegir los bancos de las emisiones sindicadas. ↩
- Tesoro Público, Estrategia de financiación 2026, págs. 7 y 13-14: en 2025 hubo tres sindicaciones de obligaciones, dos a diez años y una a quince, con peticiones de cerca de diez veces lo emitido. En 2026 el Tesoro seguirá usando «el proceso de sindicación bancaria» para «los primeros tramos de Obligaciones del Estado generalmente con un plazo igual o superior a 10 años», porque «permite emitir mayores volúmenes que en una subasta ordinaria». El glosario del Tesoro define la sindicación como el procedimiento en que «un grupo de entidades se compromete, a cambio de una comisión de venta y aseguramiento, a colocar una emisión de valores entre los inversores». ↩
- Tesoro Público: vida media de la deuda del Estado en circulación de 7,83 años y coste medio de la cartera del 2,318% al cierre de 2025 (Estrategia de Financiación 2026); 7,98 años y 2,415% el 27 de mayo de 2026 (La Moncloa). En septiembre de 2026, 7,85 años y un tipo de interés medio de la deuda en circulación del 2,453% (Estadísticas de la deuda del Estado, edición de 30 de septiembre de 2026, págs. 2 a 4). ↩
- Tesoro Público, Estrategia de financiación 2026 y nota del Ministerio de Economía: emisión bruta prevista de 285.677 millones, un 4% más que en 2025 por el mayor volumen de amortizaciones, y emisión neta de 55.000 millones, la misma que en 2025, 50.000 en deuda a medio y largo plazo y 5.000 en letras. La neta de 55.000 millones y el «ligero aumento» de la bruta por las mayores amortizaciones los contó el ministro de Economía tras el Consejo de Ministros del 9 de diciembre de 2025, que aprobó la estrategia. ↩
- Ministerio de Hacienda, cierre del déficit de 2025, 31 de marzo de 2026: déficit de 36.780 millones y superávit primario de 3.534, de modo que los intereses fueron 40.314 millones en 2025, frente a 38.793 en 2024: la primera vez que la factura supera los 40.000 millones, en torno al 2,4% del PIB. Sobre un gasto público de entre 742.000 y 800.000 millones, los intereses pesan entre el 5,0% y el 5,4%. La AIReF prevé un 2,5% del PIB en 2026 y 2027, unos 44.000 millones; el Gobierno da el mismo 2,5% para 2026 en el Informe de Progreso Anual 2026, cuadro 3. ↩
- En la serie vigente de Eurostat, que empieza en 1995, la carga de intereses tocó su máximo en 1996, con el 5,0% del PIB (25.463 millones) y una deuda del 65,4% (324.301 millones); en 2021, con la deuda en el 115,7% (1,43 billones), los intereses fueron el 2,1% del PIB (26.170 millones) (Eurostat, gov_10a_main y gov_10dd_edpt1). En euros corrientes las dos facturas son parecidas, porque el PIB se había multiplicado por casi 2,5. La comparación habitual («pagábamos más con menos deuda») solo se sostiene con los intereses medidos en porcentaje del PIB. El coste medio de cada euro debido sale de dividir los intereses entre la deuda: un 7,9% en 1996 y un 1,8% en 2021. El Banco de España daba en 2022 cifras algo más altas de deuda, con el PIB de entonces (evolución de la deuda pública en 2021). ↩
- Cálculo directo: el 1% de 1,74 billones son 17.400 millones al año, una vez que la subida se ha trasladado a toda la cartera. En junio de 2022 la AIReF estimó que una subida de más de 100 puntos básicos en el tipo medio de emisión elevaría el gasto en intereses en más de 12.000 millones en 2025 y la carga financiera en cuatro décimas de PIB, hasta el 2,4%. El primer año el efecto es mucho menor, porque solo alcanza a lo que se emite. ↩
- El rendimiento del bono español a diez años en el mercado secundario cerró por encima del 4% por primera vez el 16 de septiembre de 2026 (4,01%, tras el 3,98% del día 15) y terminó el mes en el 4,11% (Banco de España, tipos de interés, datos diarios, cuadro 1.3); la media de septiembre, el 3,93%, es la más alta desde octubre de 2023, con el 3,95% (Banco de España, rendimiento de la deuda pública a largo plazo, serie mensual). AIReF, Informe sobre las líneas fundamentales de los presupuestos de las AA. PP. 2024, 26 de octubre de 2023, págs. 126 y 127: los tipos de emisión previstos «elevarían el tipo implícito al 3,2% y el gasto en intereses al 3,3% del PIB en 2028», y a largo plazo el gasto en intereses se irá incrementando «desde el 2,4% del PIB de 2022 hasta situarse en el entorno del 4,5% en los próximos 15 años». En su Observatorio de la deuda de enero de 2025 proyecta para 2024-2029 «una evolución al alza de los intereses (del 2,4% al 2,9%)». ↩
- Banco Central Europeo, Eurosystem credit assessment framework (ECAF), lista de sistemas de evaluación aceptados, actualizada el 1 de abril de 2026: las agencias externas aceptadas son Morningstar DBRS, Fitch Ratings, Moody's, S&P Global Ratings y Scope Ratings. ↩
- Al cierre del segundo trimestre de 2012, semanas antes de que la prima marcara los 638 puntos, la deuda era del 77,1% del PIB en la serie vigente de Eurostat (gov_10q_ggdebt); la serie de entonces daba el 75,9%, 804.000 millones de euros. El cierre de 2012 fue del 89,6% (el 85,9% en la serie de entonces): la serie vigente lo eleva tras incluir a la Sareb dentro de las administraciones públicas, reclasificación que Eurostat impuso en 2021 con efecto retroactivo y unos 35.000 millones. En 2021 la deuda cerró en el 115,7% del PIB —el 119,3% correspondía a 2020— en la serie vigente de Eurostat, revisada con el PIB; el Banco de España daba en 2022 el 118,3% y el 120,4%, y la prima, que había cerrado 2020 en 63 puntos, acabó 2021 en 77 (CNMV, Nota de estabilidad financiera, enero de 2022). ↩
- El euríbor mide, según su administrador, «the rate at which wholesale funds in euro could be obtained by credit institutions […] in the unsecured money market» (European Money Markets Institute, «Euribor»). Media mensual del euríbor a doce meses, según el Banco Central Europeo: entre el 3,61% y el 3,72% de enero a mayo de 2024 y el 3,65% en junio, cuando el tipo de la facilidad de depósito estaba en el 4% desde septiembre de 2023 (serie del BCE); el banco no lo bajó, al 3,75%, hasta el 12 de junio de 2024. En diciembre de 2024 el euríbor estaba en el 2,44% y el tipo de depósito, en el 3%. ↩
- Eurostat, «Euro area government deficit at 2.9% and EU at 3.1% of GDP», 22 de abril de 2026, con los datos de 2025 notificados para el procedimiento de déficit excesivo: doce Estados tenían una deuda pública superior al 60% del PIB, con las ratios más altas en Grecia (146,1%), Italia (137,1%), Francia (115,6%), Bélgica (107,9%) y España (100,7%), y la mayor subida, 6,1 puntos, fue la de Finlandia, igualada con la de Bulgaria. Finlandia cerró el año en el 88,5% (Statistics Finland). Austria cerró 2025 en el 81,5% (Statistik Austria, 31 de marzo de 2026) y Alemania en el 63,5%, según el Bundesbank. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- Los valores de referencia están en el Protocolo n.º 12 anejo a los Tratados. La reforma de 2024 son tres normas de 29 de abril de 2024: el Reglamento (UE) 2024/1263, que deroga el Reglamento (CE) 1466/97 y crea los planes fiscales-estructurales nacionales a medio plazo con una senda de gasto neto de cuatro años, ampliable a siete si el Estado se compromete a reformas e inversiones; el Reglamento (UE) 2024/1264, que modifica el procedimiento de déficit excesivo; y la Directiva (UE) 2024/1265, sobre los marcos presupuestarios nacionales. Los límites del 3% y el 60% siguen vigentes como referencia: lo que cambia es que el seguimiento anual se hace sobre el gasto neto pactado. ↩
- La senda no la pacta la Comisión: la aprueba el Consejo por recomendación, a propuesta de la Comisión. España presentó su Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo el 15 de octubre de 2024 y el Consejo lo aprobó por Recomendación de 21 de enero de 2025. El Reglamento (UE) 2024/1263 distingue el periodo de planificación del plan, ligado a la legislatura nacional, y el de ajuste, de cuatro años ampliable a siete si el país se compromete a reformas e inversiones; y añade dos salvaguardias numéricas, la de sostenibilidad de la deuda y la de resiliencia del déficit. Su artículo 2 define el gasto neto: el gasto público descontados los intereses, las medidas discrecionales de ingresos, los programas de la Unión compensados con sus fondos y la cofinanciación nacional de esos programas, los elementos cíclicos del gasto en desempleo y las medidas puntuales y temporales. ↩
- Comisión Europea, paquete de primavera del Semestre Europeo, 3 de junio de 2026: el gasto primario neto español creció un 4,8% en 2025 frente al 3,7% máximo de la senda aprobada, una desviación equivalente al 0,4% del PIB. El Gobierno sostiene en su Informe de Progreso Anual de 30 de abril de 2026 que con su propio cómputo el crecimiento fue del 4,5%: hay dos contabilidades del mismo año. Las desviaciones se anotan en la cuenta de control del artículo 22 del Reglamento (UE) 2024/1263. Para un país con la deuda por encima del 60% y sin equilibrio presupuestario, los umbrales son 0,3 puntos de PIB de desviación en un año o 0,6 acumulados: si se superan, la Comisión prepara el informe que puede abrir el procedimiento de déficit excesivo (Reglamento (CE) 1467/97, art. 2, en la redacción del Reglamento (UE) 2024/1264). En su informe de 3 de junio de 2026, COM(2026) 302, la Comisión constató que la cuenta de España superaba en 2025 el umbral anual, no el acumulado, y que la cuenta ampliada deja fuera la desviación debida al aumento del gasto en defensa que cubre la cláusula de escape. El informe del artículo 126.3 del Tratado se hizo ese día para Bulgaria, Alemania, Estonia, Letonia y Eslovenia; España no estaba en procedimiento de déficit excesivo a septiembre de 2026 (Comisión Europea, procedimientos de déficit excesivo, España; consultado en septiembre de 2026). ↩
- El procedimiento arrancó con el informe de la Comisión de 18 de febrero de 2009, el Consejo declaró el déficit excesivo el 27 de abril (Comisión Europea) y se cerró con la Decisión (UE) 2019/1001 del Consejo, de 14 de junio de 2019, al bajar el déficit del 3%. Diez años de recomendaciones, sin sanción. El procedimiento sigue en uso: el Consejo de la Unión Europea lo abrió el 26 de julio de 2024 a siete países más, Bélgica, Francia, Hungría, Italia, Malta, Polonia y Eslovaquia, además del ya abierto a Rumanía (Comisión Europea, procedimientos de déficit excesivo, con la ficha de cada país). ↩
- En julio de 2016 el Consejo constató que España y Portugal no habían tomado medidas eficaces para corregir su déficit excesivo y les dio un nuevo plazo, 2018 en el caso español. La multa que el reglamento preveía, de hasta el 0,2% del PIB, quedó anulada: la Comisión propuso no imponerla, en atención a las reformas estructurales hechas desde 2012, al contexto económico y a los compromisos de reducción del déficit (propuesta de Decisión de Ejecución del Consejo por la que se impone una multa a España, COM(2016) 517). Consultado en septiembre de 2026. ↩
- Consejo de la UE, recomendación que permite a España desviarse de la senda de gasto neto (activación de la cláusula nacional de escape), documento 9913/26: el Consejo la activó para España en junio de 2026, a recomendación de la Comisión (COM(2026) 262), tras la petición española del 13 de abril; es temporal (hasta 2028), limitada a un máximo del 1,5% del PIB anual y finalista (AIReF, «Qué es la cláusula de escape por defensa»). España la rechazó en 2025, cuando la Comisión se la ofreció a todos los Estados, y la pidió en abril de 2026. La AIReF advierte de que harán falta medidas nuevas en 2027 y 2028 para cumplir los compromisos europeos incluso con la cláusula. ↩
- Banco de España, avance de deuda de julio de 2026: las comunidades autónomas deben 349.305 millones, el 20% del PIB, un 2,7% más que un año antes. La mayor parte está en manos del Estado a través de los mecanismos de financiación creados en 2012: han cubierto «alrededor del 60% de la deuda autonómica» (AIReF, «Condonación de la deuda autonómica ¿qué significa?»). ↩
- Proyecto de Ley Orgánica de medidas excepcionales de sostenibilidad financiera para las comunidades autónomas de régimen común, publicado por el Congreso el 19 de diciembre de 2025: el Estado asume 83.252 millones de deuda de las comunidades que lo soliciten, según la referencia del Consejo de Ministros del 9 de diciembre de 2025; el anexo I del proyecto, que redondea a millones la cuantía de cada comunidad, suma 83.254. El Pleno rechazó las enmiendas a la totalidad en julio de 2026, y el proyecto estaba en la Comisión de Hacienda y Función Pública cuando el Real Decreto 806/2026 disolvió las Cortes, el 6 de octubre, y lo hizo caducar (art. 207 del Reglamento del Congreso), como cuenta el capítulo 3.2, sobre la financiación autonómica. ↩
- La Moncloa, «Eurostat confirma los datos de déficit público remitidos por el Gobierno español», 23 de octubre de 2012: el déficit de las administraciones fue de en torno al 11% del PIB en 2009 y de en torno al 9,5% en 2010 y en 2011, este último con cerca de medio punto de ayudas al sector financiero. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- El Banco de España estimaba los recursos netos destinados a apoyar el sistema financiero en 60.613 millones (5,6% del PIB), «de los que 39.542 millones corresponden a fondos públicos aportados por el FROB» (nota informativa de 16 de junio de 2017); sobre el PIB de 2012, unos cuatro puntos. Banco de España, Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España, 2008-2014, 2017, cap. 4 y anexos, con las ayudas públicas comprometidas y los importes que se dan por no recuperables; y Tribunal de Cuentas, informes de fiscalización del proceso de reestructuración bancaria, con el detalle de lo desembolsado por el FROB. ↩
- Mecanismo Europeo de Estabilidad, «Spain»: el préstamo, aprobado en julio de 2012, se desembolsó en títulos del propio Mecanismo al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB): 39.468 millones el 11 de diciembre de 2012, para recapitalizar BFA-Bankia, Catalunya Caixa, NCG Banco y Banco de Valencia, y aportar hasta 2.500 millones a la Sareb, y 1.865 millones el 5 de febrero de 2013, para Banco Mare Nostrum, Banco Ceiss, Caja 3 y Liberbank; en total, 41.333 millones. Las condiciones se dirigieron solo al sector bancario: análisis de la calidad de los activos y prueba de resistencia banco a banco, recapitalización y reestructuración de los débiles, y traspaso de sus activos dañados a la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). España devolvió por anticipado 17.612 millones entre 2014 y 2018 y, con los vencimientos de 2022 a 2025, había devuelto 34.048 millones al 11 de diciembre de 2025; el último vencimiento es el 11 de diciembre de 2027. El texto del memorando, en el BOE de 10 de diciembre de 2012. ↩
- Eurostat, deuda pública del primer trimestre de 2026, publicada el 21 de julio de 2026: Grecia 143,5%, Italia 138,9%, Francia 117,6%, Bélgica 109,1%, España 101,6%, Portugal 91,0%. Al cierre de 2025, Portugal estaba en el 89,7% y España en el 100,7%. En 2015, en la serie vigente de Eurostat, Portugal debía el 131,0% y España el 102,5% (gov_10dd_edpt1). ↩
- Bundesbank: la deuda alemana creció 144.000 millones de euros en 2025, hasta 2,8 billones, y la ratio pasó del 62,2% al 63,5% del PIB (nota de prensa). Alemania sigue siendo el ancla de deuda baja del euro, pero ha iniciado un ciclo de mayor endeudamiento: la reforma constitucional de los artículos 109, 115 y 143h de la Ley Fundamental, votada en el Bundestag el 18 de marzo de 2025 y en el Bundesrat el 21, deja fuera del freno de la deuda el gasto en defensa que supere el 1% del PIB y crea un fondo especial de 500.000 millones de euros para infraestructuras, a doce años. ↩
- Ministerio de Finanzas de Japón, «Breakdown by JGB and T-Bill Holders (Jun. 2026, Preliminary Figures)», con las cuentas de flujos de fondos del Banco de Japón del 17 de septiembre de 2026: de 1.006,5 billones de yenes de deuda pública, el Banco de Japón tenía el 46,7%, los bancos el 15,6%, las aseguradoras el 15,1%, los fondos de pensiones públicos y privados el 10,8%, los extranjeros el 7,9% y los hogares el 2,2%. Los objetivos fiscales japoneses (el saldo primario y la ratio de deuda, en la Orientación básica de política económica y fiscal de 2026) son de política interna, sin un tratado entre socios que los vigile. ↩
- Carmen M. Reinhart y M. Belén Sbrancia, «The Liquidation of Government Debt», Economic Policy, 30(82), 2015, págs. 291-333, y Barry Eichengreen, Asmaa El-Ganainy, Rui Esteves y Kris James Mitchener, In Defense of Public Debt, Oxford University Press, 2021, caps. 8-10: en los grandes episodios históricos de reducción de deuda pesan más el crecimiento nominal y la represión financiera que los superávits primarios. Olivier Blanchard, «Public Debt and Low Interest Rates», American Economic Review, 109(4), 2019, págs. 1197-1229, formaliza el criterio del tipo de interés frente al crecimiento y sus límites. ↩
- Decisión de Ejecución (UE) 2015/1289 del Consejo, de 13 de julio de 2015, por la que se impone una multa a España por la manipulación de los datos de déficit en la Comunidad Autónoma de Valencia: 18,93 millones de euros por la tergiversación, por negligencia grave, de los datos de déficit que España notificó a Eurostat en marzo de 2012, en los que no se había registrado gasto sanitario de la comunidad. España pagó la multa el 28 de enero de 2016 y declaró responsable de ella a la Comunidad Valenciana (BOE-A-2016-2721). Consultado en septiembre de 2026. ↩
- Paul De Grauwe y Yuemei Ji, «Self-fulfilling crises in the Eurozone: An empirical test», Journal of International Money and Finance, 34, 2013, págs. 15-36: buena parte de los diferenciales de 2010-2012 no se explica por los fundamentos fiscales de cada país, y el anuncio del programa de compras del Banco Central Europeo los redujo sin que esos fundamentos cambiaran. ↩
- Banco Central Europeo, «The Transmission Protection Instrument», 21 de julio de 2022: el instrumento permite al banco comprar deuda de un país cuya prima suba por dinámicas de mercado que no justifican sus cuentas. Entre los criterios para usarlo está cumplir el marco fiscal europeo: no estar en un procedimiento de déficit excesivo o, si se está, no haber sido declarado incumplidor de las recomendaciones del Consejo (artículo 126.7 del Tratado de Funcionamiento de la Unión). El programa de 2012 exigía en cambio pedir un rescate con condiciones (nota 3). ↩
- Banco de España, ampliación de la información sobre tenencias de deuda del Estado, 14 de mayo de 2026: tablas nuevas con las carteras por tipo de valor. El Tesoro publica sus estadísticas mensuales de saldo, vida media, coste y tenedores. ↩
- Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios, artículo 27, modificada por la Orden ETD/699/2020, y Circular 5/2012 del Banco de España: entre los tipos oficiales de referencia del mercado hipotecario está el euríbor a un año, definido como la media aritmética mensual de sus valores diarios, que el Banco de España publica cada mes en el BOE y en su web (Banco de España, Cliente Bancario). ↩
- Constitución Española, art. 135 (estabilidad presupuestaria y prioridad del pago de la deuda, reforma de 2011). Ley Orgánica 2/2012, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, arts. 15 (objetivos de déficit y de deuda) y 30 (límite de gasto no financiero).
- Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, arts. 121 y 126, y Protocolo 12; Reglamento (UE) 2024/1263, arts. 2 (gasto neto) y 22 (cuenta de control), y Reglamento (UE) 2024/1264 (nuevo marco de gobernanza). Decisión (UE) 2019/1001, de cierre del procedimiento de déficit excesivo de España.
- Banco de España, deuda de las administraciones públicas según el Protocolo de Déficit Excesivo (avance mensual) y tenencias de deuda del Estado; Tesoro Público, estadísticas mensuales y Estrategia de Financiación 2026; Tesoro Público, fichas de Letras del Tesoro y de Bonos y Obligaciones del Estado, creadores de mercado, calendario de subastas y preguntas frecuentes (cómo comprar deuda del Estado).
- Ministerio de Hacienda, cierre del déficit de 2025; Eurostat, deuda pública del primer trimestre de 2026; AIReF, Observatorio de la deuda pública y cláusula de escape por defensa.
- Banco Central Europeo, características técnicas del programa de compras de 2012 y decisiones de política monetaria de 12 de diciembre de 2024 (fin de las reinversiones).
- AIReF Observatorio de la deuda pública serie anual
Los escenarios con los supuestos a la vista; la única forma seria de discutir si es sostenible. - Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera Fondo de Cultura Económica, 2011
Lo que pasa cuando la confianza se rompe, con ocho siglos de casos. - Martin Sandbu Europe's Orphan: The Future of the Euro and the Politics of Debt Princeton, 2015
Por qué la deuda de un país del euro no es como la de un país con moneda. - José Carlos Díez Hay vida después de la crisis Plaza & Janés, 2013
La crisis del euro contada desde España, para entender el verano de 2012.
16 de octubre de 2026 · fecha de corte de los datos: octubre de 2026