Tu factura fiscal y tu retorno
De cada cien euros que cuesta a la empresa un trabajador soltero con el salario medio, cuarenta y uno se quedan por el camino en impuestos y cotizaciones. La nómina enseña como descuento dieciocho de esos cuarenta y uno, y lo que se recibe a cambio no figura en ninguna cuenta que llegue a casa.
Dos cifras del mismo trabajador
En abril de 2026 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó que la cuña fiscal del trabajador soltero con el salario medio en España había subido al 41,4% del coste laboral.1 La cuña es la parte del coste de un puesto de trabajo que se llevan el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) y las cotizaciones a la Seguridad Social. Ese mismo trabajador, si mira su nómina, ve descuentos por el 23,5% de su sueldo bruto, el de antes de descuentos. Las dos cifras son correctas y se refieren a la misma persona en el mismo año.
En euros, la distancia entre ellas se ve entera. A la empresa, el puesto de ese trabajador le cuesta unos 42.700 euros al año, y de ellos se quedan por el camino unos 17.700: la cuña. La nómina resta unos 7.700, que son la cotización del trabajador y el IRPF. Son los dieciocho euros de cada cien del coste, y el 23,5% del sueldo bruto. Al bolsillo llegan unos 25.000. Los otros diez mil de la cuña son la cotización de la empresa (figura 54).2 Es la mayor de las tres partidas de la cuña, y la nómina la imprime sin restarla. El sueldo bruto no incluye esa cotización.
Ninguna de las dos cifras cuenta lo que ese trabajador recibe a cambio.
Lo que paga una persona con salario medio
El trabajador medio que la OCDE usa para España ganó 32.678 euros brutos en 2025.3 Es más que el sueldo del asalariado típico, porque la organización solo cuenta empleos a jornada completa en la industria y los servicios, y es de un año posterior. El salario medio bruto que mide el Instituto Nacional de Estadística (INE) fue de 29.540 euros en 2024.4 El mediano, el que deja a la mitad de los asalariados por debajo, fue de 24.497. Por eso los porcentajes de la OCDE describen bien a quien cobra alrededor de treinta mil euros y peor a quien cobra la mitad.
La ley reparte la cotización entre el trabajador y la empresa. En 2026, con contrato indefinido, el trabajador cotiza el 6,50% de su base, el sueldo sobre el que se calcula la cuota. La empresa cotiza el 30,65%, más la prima de accidentes de trabajo, que varía con la actividad.5
Con un sueldo cercano al mediano la cuenta es parecida. Una persona con contrato indefinido y 25.000 euros brutos al año, en 2026, cotiza 1.625 euros. La empresa ingresa por ella otros 8.037, el 30,65% de su base más el 1,5% de la prima de accidentes de una oficina. El puesto cuesta 33.037 euros. Del sueldo, Hacienda retiene unos 3.500 de IRPF y al trabajador le llegan unos 19.850. De cada cien euros que la empresa dedica al puesto, el trabajador se lleva sesenta. Veintinueve van a la Seguridad Social, aunque la nómina solo resta cinco de ellos, y once a Hacienda.6
La cotización se calcula sobre la base, que es el bruto mensual con las pagas extra prorrateadas. La base tiene un suelo de 1.424,40 euros al mes en la mayoría de las categorías y un techo de 5.101,20. Lo que pasa del techo no cuenta para la pensión: solo paga la cuota de solidaridad. Adónde va ese dinero lo cuenta el capítulo 7.1, sobre las pensiones.
Quién soporta la cotización de la empresa es otra cuestión. A largo plazo, unos dos tercios de la parte de la empresa salen también del salario, porque la empresa paga menos sueldo del que pagaría sin ella.7 En el puesto de 25.000 euros, eso son unos 5.400 euros al año que el trabajador pierde sin verlos. Con ese traslado, el trabajador medio de la OCDE soportaría unos 34 de los 41,4 puntos de la cuña. El porqué lo explica el capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado.
Falta lo que se paga al gastar: el impuesto sobre el valor añadido (IVA) y los impuestos especiales (alcohol, carburantes). Gravan lo que se gasta del sueldo que llega al bolsillo, y pesan según cuánto se gaste. El IVA se llevó en 2023 el 10,1% de la renta bruta de la quinta parte de los hogares con menos renta.8 En el uno por ciento más rico se llevó el 1,4%. La quinta parte de abajo gasta casi todo lo que gana, y por eso paga en proporción de su renta siete veces más que el uno por ciento más rico. Quien tiene casa o coche paga además al ayuntamiento el impuesto sobre bienes inmuebles y el de vehículos. Esos dos sí llegan en un recibo propio, y los cuenta el capítulo 3.3, sobre municipios y provincias.9
La nómina resta 18,1 de los 41,4 puntos de la cuña. La cuña completa son unos 17.700 € al año. El IVA y los impuestos especiales gravan después lo que se gasta de los 25.000 € que llegan al bolsillo. OCDE, Taxing Wages 2026.
Lo que recibe
Lo que una persona recibe del gasto público tiene tres partes que no se pueden sumar sin más.
La primera es lo que recibe con seguridad y ahora. El gasto sanitario público fue de 2.084 euros por habitante en 2024.10 Esa media esconde una gran diferencia por edades. En Cataluña, un estudio publicado en 2019 con datos de 2014 sitúa el gasto más alto entre los ochenta y los ochenta y nueve años, de unos 2.650 a 3.400 euros por persona y año.11 El gasto está además muy concentrado: en esa comunidad, la mitad de la población que menos gasta generaba el 3,6% del total, unos 71 euros por persona.
La educación entra en esta primera parte solo si hay hijos escolarizados en un centro sostenido con fondos públicos, público o concertado.12 El gasto por alumno fue de 8.293 euros de media en 2023, y de 7.119 en primaria.13
Seguridad, justicia y carreteras también entran aquí, y no se pueden repartir por persona sin supuestos discutibles. Funcionan como consumo colectivo: el coste de tenerlos disponibles apenas depende de cuántos los usen.
La segunda es lo que recibe con seguridad, pero después: la pensión. La pagan cada año sobre todo las cotizaciones de quienes trabajan, y cada vez más los impuestos. En 2025 el Estado y sus organismos autónomos transfirieron a la Seguridad Social unos 48.000 millones, entre otras cosas para los complementos de las pensiones mínimas.14 Es el sistema de reparto que explica el capítulo 7.1, sobre las pensiones. La pensión media de jubilación estaba en 1.576 euros mensuales en septiembre de 2026.15
Un estudio con datos de 2002 y 2003, anteriores a las reformas de 2011, 2013 y 2021-2023, compara lo que paga el sistema con lo que habrían dado las cotizaciones de una carrera completa. Con un tipo de descuento del 1% al 3% real, el sistema da más de lo cotizado; con el 4%, no, y el resultado cambia mucho según las hipótesis que se usen.16 Depende sobre todo de la esperanza de vida y del tipo de descuento que se supongan. El tipo de descuento es el rendimiento que se atribuye a las cotizaciones para poder comparar euros de hace treinta años con euros de hoy. Un cálculo del Banco de España con las altas de jubilación de 2017, posterior a la reforma de 2011 y anterior a las de 2021-2023, da un rendimiento real medio del 3,5% anual, con 1,74 euros de prestación por cada euro cotizado.17
La tercera es lo que recibe si le pasa algo: desempleo, incapacidad, dependencia. Es un seguro. Y un seguro vale por la cobertura, no por lo cobrado. Meterlo en la misma columna que las otras dos falsea la cuenta. Contado por lo cobrado, quien nunca lo usó figura con cero, y quien lo usó mucho, con un exceso.
Sin restar lo pagado de lo recibido, la cuenta del trabajador del ejemplo queda así. Paga cada año unos 17.700 euros de cuña, más el IVA de lo que gaste, y recibe en servicios de hoy la sanidad de una persona. Con un cónyuge sin ingresos, dos hijos en primaria pública y el mismo sueldo, la cuña baja a unos 15.700 euros, porque el IRPF es menor. El hogar recibe entonces unos 14.200 euros de educación y la sanidad de cuatro personas. Faltan la pensión futura, el seguro y los servicios colectivos, que no tienen una cifra fiable por persona.
El saldo por edades
Juntar lo que se paga con lo que se recibe, para toda la población a la vez, pide otra fuente. En marzo de 2026 se publicaron las cuentas nacionales de transferencia de España para 2022. Reparten por edad todo lo que una persona aporta al sector público y todo lo que recibe de él.18 No siguen a nadie de la cuna a la tumba. Fotografían un año: quién paga y quién recibe en él, y cómo cambia la suma cuando cambia la pirámide de población. Por eso no pueden confirmar que lo aportado y lo recibido se equilibren a lo largo de una vida.
En julio de 2026, un estudio de EsadeEcPol, el centro de políticas económicas de la escuela de negocios Esade, aplicó el mismo método, con datos propios, para trazar el perfil de 2024. El saldo de una persona es lo que aporta menos lo que recibe, y según la edad tiene una forma clara. En la infancia y la juventud es negativo: educación y sanidad sin ingresos laborales que las paguen. Pasa a positivo al entrar en el mercado de trabajo. Su máximo llega hacia los cincuenta años, en unos once mil euros anuales; otro estudio, de 2022, que reparte también el consumo colectivo, da unos veinte mil. A partir de los sesenta se invierte, y hacia los setenta es negativo en unos dieciséis mil euros al año (unos doce mil quinientos en el otro estudio).
Ese perfil pone en fila a todas las edades de 2024. Ese año aportaban más de lo que recibían tres de cada cuatro personas de treinta y cinco a cincuenta y cuatro años. Pero quien hoy tiene treinta no recorrerá esa curva, porque le tocarán otras cotizaciones, otras pensiones y otra pirámide de población.
La factura fiscal la paga un tramo de edad y la cobra otro. Una cuenta de un solo año confunde una etapa de la vida con una clase de contribuyente.
La suma de todas las edades depende de cuánta gente haya en cada tramo. El estudio de julio de 2026 calcula que solo el 41% de la población española aporta más de lo que recibe.19
Queda sumar lo que todas las edades aportan y reciben, en lo que se puede asignar a una edad. Sumado, el saldo de 2024 era un déficit del 1,9% del producto interior bruto (PIB). Con el sistema actual y la pirámide de población prevista para 2050, sería de entre el 6,1% y el 8,5%, según cuánta inmigración llegue. Ese saldo no es todo el déficit público, pero se cubre como él: con deuda, asunto del capítulo 4.3, sobre deuda, déficit y reglas fiscales.
La media que engaña
Una media suele describir a alguien que casi no existe, como avisa el capítulo «Las cifras públicas», en la introducción. Aquí pasa lo mismo: la «factura fiscal media» y el «retorno medio» describen a muy poca gente. Lo que cada uno paga y recibe depende solo en parte de su renta; el resto depende de la edad y de si es asalariado o autónomo.
Un jubilado con pensión media recibe en un año mucho más de lo que aporta. Durante sus años de trabajo aportó mucho más de lo que recibió en servicios, y si lo que recibe ahora cubre lo que cotizó depende del tipo de descuento que se use. Un joven con contrato temporal aporta poco y recibe poco. Una familia con dos hijos en la escuela pública recibe un servicio que la de al lado, sin hijos, no recibe. Los tres pueden ser la misma persona en tres momentos de su vida, y ninguno se parece a la media.
Ser asalariado o autónomo también cambia la cuenta. Dos personas que ganan lo mismo pueden cotizar muy distinto. Desde 2023 el autónomo cotiza por tramos de rendimientos reales, es decir, de lo que de verdad gana. Son quince tramos en 2026, y dentro del suyo elige la base sobre la que cotiza, con un mínimo.20
Un asalariado con más de 6.000 euros al mes cotiza solo hasta el tope, que es el sueldo máximo sobre el que se cotiza. Él y su empresa ingresan entonces en la Seguridad Social unos 1.900 euros mensuales. Se suman la prima de accidentes y unos once euros de cuota de solidaridad por lo que pasa del tope.21 Un autónomo que gane lo mismo puede quedarse en la base mínima de su tramo y pagar unos 607 euros. Paga menos de un tercio de esa cantidad, y cobrará una pensión menor.
Cómo cambia el balance por nivel de renta
Queda la parte de la cuenta que sí depende de la renta. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) es un centro privado de estudios económicos. Reparte en su Observatorio los principales impuestos y las prestaciones públicas, en dinero y en sanidad y educación, entre los hogares según su renta. Con datos de 2023, la intervención pública redujo en casi un tercio la desigualdad de la renta de mercado, la que se obtiene antes de impuestos y prestaciones.22 Esa reducción la hace sobre todo el gasto. Los impuestos, sumados, aportan solo el 3,7% de ella. Lo que corrige el IRPF lo deshacen en parte el IVA y las cotizaciones, como cuenta el capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado.23
Y buena parte de lo que redistribuye el gasto va de unas edades a otras. Las prestaciones monetarias son sobre todo pensiones, y como un jubilado tiene una renta de mercado casi nula, su pensión cuenta como una gran reducción de la desigualdad.
Aquí los hogares se ordenan por renta y se parten en cinco grupos iguales, los quintiles. El saldo se cuenta al revés que por edades: lo que un hogar recibe menos lo que aporta. Los del primer quintil, el 20% con menos renta, reciben en saldo el equivalente al 81,5% de su renta bruta.24 Los de los percentiles 91 a 99, entre el 9% y el 1% más ricos, aportan el 23,1% de la suya (figura 55). Contados hogar por hogar, el 50,6% recibe más de lo que aporta. Las dos cifras miden cosas distintas —personas en 2024, con un estudio, y hogares en 2023, con otro— y no se pueden comparar.
El punto en que se pasa de recibir a aportar depende de cómo se cuenten las pensiones. Si las pensiones contributivas y el desempleo se tratan como prestación, reciben más de lo que aportan los tres primeros quintiles.25 Si se tratan como salario diferido (un sueldo que se cobra más tarde), son los cuatro primeros quintiles. En ese caso solo el 20% de mayor renta aporta en neto. La misma base de datos y el mismo año dan dos titulares distintos según dónde se ponga la pensión. Con el segundo tratamiento, las cotizaciones y las pensiones se tratan como un pago diferido y no como un impuesto y una prestación, y por eso cambia quién aparece como aportante.
El décimo informe del Observatorio señala además que el saldo neto deja de ser progresivo en el último tramo de la escala. Progresivo quiere decir que pide más en proporción a quien más tiene. Una explicación posible, que el informe no afirma, es que una parte de la renta del capital falta en estos estudios porque falta en las estadísticas.26
La raya entre quien recibe y quien aporta cae entre el tercer quintil y el cuarto si la pensión contributiva cuenta como prestación, y entre el cuarto y el quinto si cuenta como salario diferido. Contados hogar por hogar, el 50,6% recibe más de lo que aporta. Fedea, décimo informe, 2026.
Por qué no se puede decir si «sale a cuenta»
Ningún cálculo del saldo fiscal puede responder si «sale a cuenta», por tres razones. La primera es que el seguro no tiene un valor por persona. La segunda es que una parte de lo que se paga financia servicios para terceros. Eso es una decisión política antes que una cuenta.
La tercera es que el saldo de una persona a lo largo de su vida no se cierra dentro de su vida. Lo que hoy reciben de más los mayores de sesenta y cinco años lo pagan en parte las generaciones que aún cotizan y en parte la deuda. Esa deuda no se devuelve, se renueva: las que todavía no han nacido heredan la factura de sus intereses, como cuenta el capítulo 4.3, sobre la deuda. La pregunta «¿sale a cuenta?» supone un balance cerrado que no existe.
La cotización empresarial quedó fuera de la nómina desde el diseño del sistema. La ley de bases de 1963 y su texto articulado de 1966 configuraron la Seguridad Social como un seguro obligatorio. Cotizan dos partes, la empresa y el trabajador. La parte de la empresa nunca se contabilizó como retribución.27 Una ley de 2011 obligó a hacerla constar en el recibo de salario, y una orden de 2014 aprobó el modelo. Pero la casilla de la empresa no resta de nada, y se sigue leyendo como un coste ajeno.
El saldo cambia a lo largo de la vida porque el Estado social se construyó como un seguro colectivo. Da sanidad y pensiones públicas, que financian quienes trabajan y consumen sobre todo quienes ya no trabajan. Las pensiones siguen el modelo europeo continental, ligado a lo cotizado, y la sanidad, pagada con impuestos, el de servicio nacional. En Estados Unidos, una parte mayor de lo que aquí es público se contrata en privado, y el balance intergeneracional se traslada al ahorro de cada uno. El Reino Unido paga la sanidad con impuestos, como España.
Y la cuenta de lo que se paga y se recibe sigue a oscuras porque ninguna administración la publica reunida por persona. El Estado no muestra la factura completa, y los costes por habitante y por alumno que sí publican las comunidades no se suman a lo que cada uno paga. El debate se libra en el IRPF, que es donde se puede prometer algo visible, aunque no es lo que más recauda. El IRPF aporta el 44% de lo que ingresa la Agencia Tributaria. Pero es solo poco más de la cuarta parte de lo que recaudan Hacienda y la Seguridad Social juntas, porque las cotizaciones recaudan más que él, y uno de cada cinco euros de todos los ingresos públicos (capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado).28
| Cuña fiscal OCDE, trabajador medio | 41,4% del coste laboral | 2025; asalariado soltero; media OCDE 35,1%; décimo puesto de 38 |
| Descomposición de la cuña de 41,4 puntos | 23,4 empresa · 5,0 trabajador · 13,1 IRPF | 2025; medidos sobre el coste laboral, no sobre el bruto; suman 41,5 por redondeo |
| Lo que se lleva a casa el asalariado soltero | 76,5% del bruto | 2025; media OCDE, 74,9%; casado con dos hijos y un solo sueldo, 82,5% frente a 85,3% |
| Salario bruto medio | 29.540 € | 2024; la mediana, 24.497; el más frecuente, 16.520 |
| Salario medio que usa la OCDE | 32.678 € | 2025; jornada completa; el coste del puesto, unos 42.700 |
| Cotización del trabajador | 6,50% de la base | 2026, contrato indefinido; la empresa, 30,65% más la prima de accidentes |
| Puesto de 25.000 € brutos | 33.037 € de coste; 19.850 netos | 2026; indefinido en una oficina; cuña del 39,9% |
| Gasto sanitario público por habitante | 2.084 € al año | 2024; de 1.658 en Andalucía a 2.332 en el País Vasco |
| Gasto público por alumno | 8.293 € al año | 2023; 7.119 en primaria, 8.350 en secundaria, 10.948 en la superior |
| Saldo con lo público a los 50 años | Aporta en neto entre 11.000 y 20.000 € al año | EsadeEcPol, 2024, y Fedea, 2022 (con el consumo colectivo); a los 70 recibe en neto entre 12.500 y 16.000 |
| Población que aporta más de lo que recibe | 41% | Estudio de julio de 2026; el déficit por edad pasa del 1,9% del PIB en 2024 a entre el 6,1% y el 8,5% en 2050 |
| Reducción de la desigualdad por impuestos y gasto | 31,9% | 2023; prestaciones 72,4% + en especie 23,8% + impuestos 3,7% |
| Saldo neto del primer quintil | Recibe el 81,5% de su renta bruta | 2023; el tercero recibe el 14,9%; los percentiles 91-99 aportan el 23,1% |
| Pensión media de jubilación | 1.576 € al mes | Septiembre de 2026; la del conjunto del sistema, 1.375 |
En 2025 la cuña fiscal del trabajador soltero con el salario medio en España, el 41,4%, era la décima más alta de los 38 países de la OCDE. Las más altas eran las de Bélgica, Alemania, Francia, Austria, Italia y Eslovenia, todas por encima del 45%. Por debajo quedan otros europeos, como los Países Bajos, con el 35,9%. La media de la OCDE, el 35,1%, incluye cuñas no europeas como la de Colombia, que es cero.29
Lo que distingue a España es la composición de la cuña. Lo que la nómina resta queda algo por debajo de la media. Un asalariado soltero con el salario medio se lleva a casa el 76,5% de su bruto, frente al 74,9% de media en la OCDE.30 Con 23,4 de los 41,4 puntos en la cotización empresarial, más de la mitad de la cuña queda fuera de la nómina. En Francia la cotización empresarial pesa aún más, el 26,7% del coste laboral, la más alta de la OCDE.31
El gasto por alumno se compara en dólares de paridad de poder adquisitivo, que corrigen las diferencias de precios entre países. Con datos de 2023, España gastaba 10.534 dólares por alumno de primaria, frente a 12.893 de media en la OCDE.32 La serie en dólares y la española en euros miden cosas distintas y no se pueden mezclar.
En transparencia sobre la factura, el Reino Unido es un ejemplo con matiz. Elabora un resumen anual personal que dice cuánto ha pagado cada contribuyente y en qué proporción se gastó. Desde 2020 ya no se envía: está en la cuenta fiscal personal y solo se manda en papel a quien lo pide.33 En España hay un reparto general del gasto por cada euro, pero no un resumen personal.
¿Se paga demasiado por lo que se recibe?
La cuña sobre el trabajo está entre las diez más altas de la OCDE, y lo que se recibe no está a esa altura. Los servicios tienen listas de espera y la pensión futura depende de reglas que se cambiarán, de modo que quien paga hoy no sabe qué compra.
En un año cualquiera la mayoría de la población recibe más de lo que aporta. Contratar en privado la cobertura equivalente costaría más, y la cuenta de un año ignora el valor del seguro.
¿Debería verse la factura completa?
Un contribuyente que sabe cuánto paga en total decide mejor, al votar y al negociar su sueldo. Hoy la mayor partida de su factura, la cotización de la empresa, no resta de nada en la nómina. Un coste que no se resta se discute como si fuera de otro.
Mostrar la factura sin mostrar el retorno con la misma precisión sesga el juicio hacia el recorte. Y el retorno no se puede calcular persona a persona sin falsearlo, porque el seguro y los servicios colectivos no tienen un precio individual.
«Los trabajadores solo pagan el 20% de impuestos.» / «El Estado se queda con la mitad de tu sueldo.»
DenominadorLa primera cuenta solo lo que sale de la nómina. La segunda suma arriba la cotización de la empresa y divide abajo por un sueldo bruto que no la incluye, y así pasa de la mitad. Una proporción coherente mide las dos cosas sobre la misma base: todo sobre el coste del puesto, o solo la nómina sobre el bruto. Lo que hay que preguntar es siempre qué se suma arriba y sobre qué se divide abajo.
«Pago miles de euros en impuestos y no recibo nada.»
PreguntaRecibir «nada» suele significar no haber usado en el año lo que está disponible todos los años. La comparación útil es con lo que costaría comprar en privado un seguro médico, una plaza escolar y un plan de pensiones que garantizaran lo mismo, y no con lo cobrado en un año.
«Los ricos pagan casi todos los impuestos.»
Qué impuestoEn 2024, el 6,4% de declarantes con más de 60.000 euros aportó casi el 45% del IRPF.34 Pero el IRPF no es la mayor fuente de ingresos públicos. Las cotizaciones y el IVA, que pesan más en proporción sobre las rentas medias y bajas, no entran en la frase. Describe un impuesto y se presenta como si describiera el sistema entero.
«El sistema es muy redistributivo: los que menos tienen reciben mucho más.»
Quién redistribuyeLo es por el lado del gasto. Y buena parte va de unas edades a otras, porque las prestaciones monetarias son sobre todo pensiones. Los impuestos, sumados, apenas mueven la distribución.
«Mi pensión me la he pagado yo.»
RepartoLas cotizaciones de cada año pagan las pensiones de ese año. Con los tipos de descuento habituales, los cálculos de carrera completa dan una pensión mayor que lo cotizado, aunque los disponibles son anteriores a las últimas reformas. Cuánto mayor depende del tipo de descuento que se suponga, y con uno alto, del 4% real, el resultado se invierte. Quien dé una cifra exacta sin decir qué descuento usa está vendiendo una hipótesis como un dato.
«Los autónomos pagan más que nadie.» / «Los autónomos no pagan.»
Qué tramoDepende del tramo. Con rendimientos de hasta 670 euros al mes, la cuota mínima, de unos 206 euros al mes, es el 30% o más de lo que se gana. Con más de 6.000 euros, la mínima ronda el 10% o menos. Las dos frases describen a autónomos reales, cada una en un extremo de la escala, y la pensión de cada uno dependerá de la base que elija.
«La mitad de los hogares vive del Estado.»
Qué mirarEs la foto de un año. En un año cualquiera reciben en neto los niños y los jubilados, y aportan los que están en edad de trabajar, que antes fueron niños y después serán jubilados. El dato de un año no describe una biografía.
Lo que cuesta un puesto a la empresa es, en un contrato indefinido, el bruto más un 31% de cotización y la prima de accidentes de la actividad. Puesta al lado de la nómina, esa cifra enseña lo que el recibo no resta. La retención de cada nómina es un adelanto, calculado como si ese sueldo fuera el de todo el año. Quien cambia de empleo o cobra de dos pagadores puede encontrarse con que la declaración le sale a pagar. El IRPF que se paga de verdad es la cuota resultante de la declaración. Lo que sale a pagar o a devolver depende además de lo retenido y de las deducciones por maternidad o familia numerosa, que se restan al final.35
El retorno solo se conoce por medias: el gasto por alumno y el sanitario por habitante son cifras por comunidad. La pensión que cobrará cada uno depende de las reglas vigentes cuando se jubile, y esas reglas cambiarán antes de que llegue la jubilación de quien hoy trabaja.
- OCDE, Taxing Wages 2026, nota de país de España, publicada en abril de 2026 con datos de 2025: la cuña fiscal del trabajador soltero con salario medio pasó del 41,1% de 2024 al 41,4%, frente al 35,1% de media en la OCDE. España ocupa el décimo puesto de los treinta y ocho países, dos por encima del duodécimo que ocupaba en 2024. La misma edición da el tipo medio neto del asalariado soltero con salario medio, el 23,5% del bruto, que es lo que la nómina descuenta. ↩
- OCDE, Taxing Wages 2026, nota de país de España y datos del trabajador soltero con el salario medio: los 41,4 puntos de la cuña se descomponen en 23,4 de cotización del empleador, 5,0 de cotización del trabajador y 13,1 de IRPF, todos medidos sobre el coste laboral total; los tres suman 41,5 por el redondeo de cada uno, porque la cuña sin redondear es del 41,44%. Aplicados al salario de 32.678 €, dan un coste del puesto de unos 42.700 €, del que unos 10.000 son cotización de la empresa, 2.100 del trabajador y 5.600 de IRPF, y quedan unos 25.000 netos. La comprobación es inmediata: si la cotización empresarial son 23,4 puntos del coste, el sueldo bruto es el 76,6% de ese coste, y los 5,0 puntos de cotización del trabajador equivalen al 6,5% del bruto: la OCDE aplica el 6,48% que fijaba para el trabajador la orden de cotización de 2025, y el 30,57% para la empresa. ↩
- OCDE, Taxing Wages 2026, datos del trabajador soltero con el salario medio: el salario del trabajador medio en España fue de 32.678 € en 2025, estimación de la Secretaría. La serie toma un empleo a jornada completa de la industria y los servicios, y por eso queda por encima del salario medio del INE, que incluye el empleo a tiempo parcial. ↩
- INE, Encuesta Anual de Estructura Salarial, año 2024, datos definitivos: salario medio anual 29.540,26 €, un 5,3% más que el año anterior; mediana 24.497,17 €; salario más frecuente 16.520,18 €, que corresponde al 3,8% de los asalariados. Por sexo, 32.057,55 € los hombres y 26.904,90 € las mujeres. ↩
- Orden PJC/297/2026, de 30 de marzo, de cotización a la Seguridad Social para 2026, artículos 2 a 4, 16 y 33. Contingencias comunes 28,30% (23,60 empresa y 4,70 trabajador); mecanismo de equidad intergeneracional 0,90% (0,75 y 0,15); desempleo en contrato fijo 7,05% (5,50 y 1,55); FOGASA 0,20% solo empresa; formación profesional 0,70% (0,60 y 0,10). Suman 6,50% el trabajador y 30,65% la empresa, a los que esta añade la prima de accidentes de trabajo según la actividad, de la tarifa de la disposición adicional sexagésima primera del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social. El tope máximo de cotización queda en 5.101,20 € mensuales. ↩
- Cálculo propio para 2026: trabajador soltero sin hijos, menor de 65 años, con contrato indefinido en trabajos de oficina y 25.000 € brutos al año (2.083 € al mes con las pagas prorrateadas, dentro de los límites de la base). Cotización: 6,50% del trabajador (1.625 €) y 30,65% de la empresa (7.662,50 €) según la Orden PJC/297/2026, de 30 de marzo, artículos 2 a 4, 16 y 33, más la prima de accidentes del 1,50% para el personal en trabajos exclusivos de oficina (375 €), del cuadro II de la tarifa de la disposición adicional sexagésima primera del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social. La empresa ingresa 8.037,50 € y el puesto cuesta 33.037,50 €. Retención de IRPF por el procedimiento de los artículos 82 a 86 del Reglamento del IRPF: a los 25.000 € se restan las cotizaciones (1.625 €) y los 2.000 € de otros gastos del artículo 19.2 de la Ley 35/2006; con un rendimiento neto de 23.375 €, por encima de 19.747,50, no hay reducción del artículo 20. Sobre la base de 21.375 € la escala de retención da 4.578 €, y sobre el mínimo personal de 5.550 € (artículo 57), 1.054,50 €: cuota de 3.523,50 €, un tipo del 14,09%. Neto: unos 19.850 €. De cada 100 € de coste, 60,1 llegan al trabajador, 29,2 van a la Seguridad Social (24,3 de la empresa y 4,9 del trabajador) y 10,7 al IRPF. La cuña es del 39,9% (39,2% sin la prima de accidentes). La retención es un pago a cuenta: el IRPF definitivo depende de la escala autonómica y de las deducciones de la declaración. ↩
- Ángel Melguizo y José Manuel González-Páramo, «Who bears labour taxes and social contributions? A meta-analysis approach», SERIEs, 4(3), 2013, págs. 247-271: metaanálisis de 52 trabajos y 124 estimaciones; en media, un 1% más de impuestos sobre el trabajo reduce el salario un 0,66%, de modo que a largo plazo los trabajadores soportan en torno a dos tercios de la cotización empresarial. Es la misma fuente que sostiene el argumento equivalente del capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado. ↩
- Julio López Laborda, Carmen Marín y Jorge Onrubia, Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles. Décimo informe, 2022 y 2023, Fedea, abril de 2026. En 2023 el tipo medio efectivo del IVA sobre la renta bruta fue del 10,1% en el primer quintil, del 3,2% entre los percentiles 91 y 99 y del 1,4% en el uno por ciento más rico, según el gráfico de los tipos medios del IVA y el impuesto de transmisiones. Sumando el impuesto de transmisiones patrimoniales, del 10,9% en el quintil inferior frente al 1,6% del uno por ciento superior. ↩
- Real Decreto Legislativo 2/2004, texto refundido de la Ley reguladora de las Haciendas Locales, art. 59.1: los ayuntamientos «exigirán» el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, el Impuesto sobre Actividades Económicas y el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica; los demás impuestos municipales son potestativos (art. 59.2). ↩
- Ministerio de Sanidad, Estadística de Gasto Sanitario Público de 2024, publicada el 13 de mayo de 2026: 101.739 M€, el 6,4% del PIB, y 2.084 € por habitante, un 4,2% más que en 2023. Por comunidades, País Vasco 2.332 €, Asturias 2.322 y Extremadura 2.246 en la parte alta; Andalucía 1.658, Madrid 1.779 y Comunidad Valenciana 1.867 en la baja. Las comunidades gestionan el 93,6% del total. ↩
- «Análisis poblacional del gasto en servicios sanitarios en Cataluña: ¿qué y quién consume más recursos?», Gaceta Sanitaria, 33(1), 2019, de Emili Vela y otros, con los actos sanitarios financiados por el Servicio Catalán de la Salud durante 2014: la mitad de la población con menos gasto genera el 3,6% del total, unos 71 € por persona, y el 1% con más gasto, el 23%; el gasto medio más alto corresponde a los 80-84 años (2.723,3 € en mujeres y 3.387,5 € en hombres) y a los 85-89 (2.654,7 y 3.384,1), seguidos de los tramos de 70-79 y 65-69. Es un estudio poblacional que desglosa el gasto por edad; los datos son de una sola comunidad, y el perfil por edades, no el nivel, es lo trasladable. ↩
- Los centros concertados son de titularidad privada y reciben fondos públicos por el concierto. Según el Sistema Estatal de Indicadores de la Educación, edición 2026, ficha de financiación, las administraciones dedicaron en 2023 a conciertos 3.913,1 millones en infantil y primaria, 3.481,3 en secundaria y formación profesional, 391,0 en educación especial y cantidades menores en otras enseñanzas: unos 7.870 millones en total. ↩
- Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Sistema Estatal de Indicadores de la Educación, edición 2026, 21 de julio de 2026: el gasto medio por alumno pasó de 6.246 € en 2018 a 8.293 € en 2023. Por niveles, la ficha de financiación educativa de esa edición da para 2023 7.021 € en infantil, 7.119 en primaria (el 23,0% del PIB por habitante), 8.350 en secundaria y 10.948 en la enseñanza superior. La edición 2024 daba 6.979 € de media en 2021. Con dos hijos en primaria, unos 14.200 € al año. El gasto total de 2024 fue de 71.348,8 M€, un 4,8% más, de los que el 33,5% fue a infantil y primaria, el 30,4% a secundaria y FP y el 18,8% a la universidad. Entre comunidades, el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas sitúa en 3.700 € por alumno y año la diferencia de gasto público en educación entre la comunidad que más gasta, el País Vasco, y la que menos, Madrid; la distancia se ha duplicado desde principios de siglo. ↩
- Seguridad Social, ejecución presupuestaria a 31 de diciembre de 2025 (La Moncloa, 31 de marzo de 2026): las cotizaciones sociales sumaron 176.918 millones y las transferencias recibidas, 52.990; de ellas, 47.815 del Estado y sus organismos autónomos, un 11,0% más que en 2024, sobre todo para cumplir la recomendación primera del Pacto de Toledo, financiar el ingreso mínimo vital y los complementos por mínimos de pensiones. El capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado, cuenta de dónde viene esa transferencia. ↩
- Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, nómina de pensiones de septiembre de 2026, 25 de septiembre de 2026: pensión media de jubilación 1.576,1 € al mes, un 4,5% más que en septiembre de 2025, y pensión media del conjunto del sistema 1.374,6 €. En septiembre el sistema pagó 10.547.417 pensiones a más de 9,5 millones de personas, con una nómina de 14.498,2 M€. ↩
- José Enrique Devesa Carpio y Mar Devesa Carpio, «Desequilibrio financiero-actuarial en el sistema de pensiones de jubilación del Régimen General», Revista de Economía Aplicada, 46, 2008, págs. 85-117, con datos de 2002 y 2003, anteriores a las reformas de 2011, 2013 y 2021-2023: el tanto interno de rendimiento que ofrece el sistema a sus afiliados es del 3,77% real, por encima del 3% que, según los autores, podría permitirse. El desequilibrio que calculan va de 1,33 billones de euros de déficit (el 183% del PIB de 2002) con un tipo de interés real del 1% a unos 59.000 millones de superávit con uno del 4%; en su escenario central, con el 3%, el déficit supera los 230.000 millones. Por eso cualquier cifra citada sin el tipo de descuento y la esperanza de vida supuestos es una opinión. ↩
- Banco de España, Una estimación del rendimiento financiero del sistema de pensiones, Boletín Económico 3/2020, con una muestra de altas de jubilación de 2017 tomada de la Muestra Continua de Vidas Laborales: el rendimiento real medio, entendido como el factor de descuento que iguala el valor presente de las cotizaciones y el de la pensión esperada, es del 3,5% anual (percentiles 25 y 75: 2,5% y 4,2%), y las altas de 2017 recibirían de media 1,74 euros de prestación por cada euro de cotización (percentiles 25 y 75: 1,25 y 2,03). Las rentabilidades más bajas corresponden a las jubilaciones anticipadas. ↩
- Julio López Laborda, Carmen Marín, Jorge Onrubia y Ángel de la Fuente, Cuentas generacionales de los miembros de los hogares. Cuentas Nacionales de Transferencia para España, 2022, Fedea, marzo de 2026. El perfil que cuenta el texto es el de EsadeEcPol, Las transferencias intergeneracionales y el reto demográfico, julio de 2026, que aplica el mismo método con datos propios de 2024: el saldo fiscal asignable por edad alcanza su máximo en torno a los 50 años, cuando un trabajador representativo aporta unos 11.000 € anuales más de lo que recibe, y a partir de los sesenta se invierte, hasta un déficit de unos 16.000 € anuales a los 70 (gráfico 3). Aportan más de lo que reciben el 75% de las personas de treinta y cinco a cuarenta y cuatro años y el 74% de las de cuarenta y cinco a cincuenta y cuatro (gráfico 4). El perfil de Fedea, que reparte también el consumo colectivo, es más hondo: unos 20.000 € de aportación neta hacia los cincuenta y unos 12.500 € de recepción neta a los setenta (gráfico 13). ↩
- EsadeEcPol, Las transferencias intergeneracionales y el reto demográfico, julio de 2026: solo el 41% de la población española aporta más de lo que recibe del sector público, y el déficit asignable a la edad pasaría del 1,9% del PIB en 2024 a entre el 6,1% y el 8,5% en 2050, según el escenario de inmigración, si el sistema actual funcionara con la pirámide de población prevista para ese año. Los dos ejercicios usan el mismo método de cuentas de transferencia y difieren en el año base y en el tratamiento del consumo colectivo. ↩
- Real Decreto-ley 13/2022, que implanta la cotización de los autónomos por rendimientos reales desde 2023, y las cuotas vigentes en 2026 (Orden PJC/297/2026, art. 18): quince tramos, con bases mínimas que van de 653,59 € al mes para rendimientos de hasta 670 € a 1.928,10 € para los superiores a 6.000 €. El Gobierno prorrogó para 2026 las bases de 2025, con la subida del mecanismo de equidad intergeneracional al 0,9%, que deja el tipo en el 31,5%: las cuotas mínimas van de 205,88 € a unos 607 € al mes. Las cifras de 200 € y 590 € que se citan a menudo corresponden a esas bases con el tipo sin el mecanismo de equidad, el 30,6%. Cada cuota corresponde a la base mínima del tramo, y dentro de él el autónomo elige la base. Desde el 1 de enero de 2026 la base máxima es de 5.101,20 € mensuales con independencia de los rendimientos netos, la misma que la del régimen general (Orden PJC/297/2026). Sobre esa base, la cotización del régimen general (30,65% de la empresa y 6,50% del trabajador) suma unos 1.895 € al mes sin la prima de accidentes, de los que unos 332 € son del trabajador. ↩
- Con la base máxima de 2026, 5.101,20 euros al mes (Orden PJC/297/2026, art. 2), el 37,15% de empresa y trabajador da 1.895 euros. La cuota de solidaridad de 2026 es del 1,15% sobre lo que pasa de la base máxima hasta un 10% más y del 1,25% desde ahí hasta un 50% más (disposición transitoria cuadragésima segunda del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social): sobre 6.000 euros, 5,87 euros por los primeros 510,12 y 4,86 por los 388,68 siguientes, unos 10,7 euros al mes, repartidos entre empresa y trabajador en la misma proporción que las contingencias comunes. ↩
- Fedea, Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones, décimo informe, con datos de 2023: la intervención pública redujo la desigualdad de la renta de mercado un 31,9%, y de esa reducción las prestaciones monetarias explican el 72,4%, las prestaciones en especie el 23,8% y los impuestos el 3,7%. Es el dato que suele citarse a medias en los dos sentidos: quien defiende el sistema cita el 31,9% y quien lo critica omite que el 96,2% de ese efecto lo produce el gasto. ↩
- Fedea, décimo informe del Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles, abril de 2026, con datos de 2023: «Los datos siguen reflejando el papel protagonista principal que representa el IRPF en la corrección de las desigualdades de renta de los hogares: un 4,42% de la desigualdad de la renta bruta». En cambio, el IVA y el impuesto de transmisiones aumentan esa desigualdad un 2,36%, y las cotizaciones sociales, un 1,86% (gráfico 4.11). Estos porcentajes se miden sobre la desigualdad de la renta bruta; el 3,7% de la nota anterior, sobre la reducción total de la desigualdad de la renta de mercado. Los informes anteriores del mismo observatorio describen el mecanismo: el IRPF sostiene la capacidad redistributiva del sistema tributario después de absorber el efecto desigualador de la imposición indirecta, en la que pesa sobre todo el IVA por su volumen de recaudación, y de las cotizaciones sociales de trabajadores y autónomos. ↩
- Fedea, décimo informe del observatorio, datos de 2023: el primer quintil obtiene un saldo positivo equivalente al 81,5% de su renta bruta y el tercero, del 14,9%; los hogares situados entre los percentiles 91 y 99 registran un saldo negativo del 23,1%. Contados uno a uno, el 50,6% de los hogares son beneficiarios netos y el 49%, aportantes netos. El informe señala además que el saldo neto deja de ser progresivo en el último tramo de la escala de renta bruta. ↩
- Fedea, décimo informe del observatorio: con el tratamiento de referencia, los hogares de los tres primeros quintiles —el 60% de menor renta bruta— son beneficiarios netos y los dos superiores, aportantes netos. Con un tratamiento alternativo del componente contributivo de las pensiones y de la cobertura de desempleo, que los considera salario diferido en lugar de prestación, los beneficiarios netos pasan a ser los cuatro primeros quintiles y solo el 20% de mayor renta aporta en neto. ↩
- Facundo Alvaredo y Emmanuel Saez, «Income and Wealth Concentration in Spain from a Historical and Fiscal Perspective», Journal of the European Economic Association, 7(5), 2009, y Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, «Distributional National Accounts», Quarterly Journal of Economics, 133(2), 2018, que muestran cuánta renta del capital se pierde al trabajar solo con la renta declarada en lugar de con la contabilidad nacional. ↩
- Ley 193/1963, de 28 de diciembre, sobre Bases de la Seguridad Social y Decreto 907/1966, que aprueba su texto articulado primero. El sistema se configuró con afiliación única y obligación de cotizar repartida entre empresa y trabajador, y la aportación empresarial nunca se contabilizó como retribución del trabajador. La obligación de hacerla constar en el recibo de salario la añadió la Ley 27/2011 (disposición adicional vigésima sexta, con efectos de 1 de enero de 2013) al artículo 104.2 de la Ley General de la Seguridad Social, y la Orden ESS/2098/2014 aprobó el modelo de recibo, medio siglo después de la ley de bases, sin cambiar el lugar donde figura. ↩
- AEAT, Informe Anual de Recaudación Tributaria del ejercicio 2025: los ingresos tributarios fueron de 325.356 M€, un 10,4% más que en 2024 (introducción), y el IRPF aportó 142.466 M€ (capítulo 2), el 43,8% del total. Las cotizaciones sociales que ingresa la Seguridad Social, que no entran en esa cifra, recaudaron 176.918 M€ el mismo año (La Moncloa, 31 de marzo de 2026), de modo que el IRPF baja a poco más de la cuarta parte cuando se cuenta todo lo que se detrae del trabajo. Esa cifra no incluye las cotizaciones por desempleo, formación y garantía salarial, que van al Servicio Público de Empleo Estatal y al FOGASA, ni las de los funcionarios: con todas las administraciones, en contabilidad nacional, las cotizaciones fueron 223.612 M€ (Eurostat), la cifra del capítulo 4.1, sobre los ingresos del Estado. Con ella el IRPF sigue en poco más de la cuarta parte, el 26%. ↩
- OCDE, Taxing Wages 2026, folleto de resultados, cuadro 1: para el trabajador soltero con salario medio, las cuñas fiscales más altas de 2025 fueron las de Bélgica (52,5%), Alemania (49,3%), Francia (47,2%), Austria (47,1%), Italia (45,8%) y Eslovenia (45,3%), las seis por encima del 45%; siguen Eslovaquia (42,7%), Estonia (42,6%) y Finlandia (42,5%). España, con el 41,4%, tiene la décima más alta de los 38 países de la organización y queda 6,3 puntos por encima de su media, el 35,1%. Los Países Bajos, con el 35,9%, tienen la vigesimoprimera. La media promedia cuñas que van del 0% de Colombia al 52,5% de Bélgica. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- OCDE, Taxing Wages 2026: el tipo medio neto del asalariado soltero con salario medio fue del 23,5% en España en 2025 —el decimoquinto más bajo de la OCDE— frente al 25,1% de media, de modo que se lleva a casa el 76,5% del bruto. Para un trabajador casado con dos hijos, el tipo medio neto fue del 17,5% y lo que se lleva a casa, el 82,5%, por debajo del 85,3% de media de la organización. La cuña de ese hogar, con un cónyuge sin ingresos y el salario medio, es del 36,8% del coste laboral (datos de la OCDE del trabajador con el salario medio, 2025). ↩
- OCDE, Taxing Wages 2026, folleto de resultados: los empleadores franceses pagan en cotizaciones sociales el 26,7% del coste laboral del trabajador medio, la proporción más alta de la OCDE. Consultado en septiembre de 2026. ↩
- OCDE, Education at a Glance 2026, nota de país sobre España (en la web del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, consultada el 9 de octubre de 2026): «En educación primaria, el gasto por estudiante fue de 10 534 USD en 2023 en España y de 12 893 USD de media en la OCDE» (tabla C3.1). La nota de país no da la media de los países de la Unión Europea. La serie se expresa en dólares de paridad de poder adquisitivo, de modo que no admite comparación directa con los euros del presupuesto español. ↩
- HMRC, How public spending was calculated in your tax summary. El resumen anual dice cuánto ha pagado el contribuyente en impuesto sobre la renta y cotizaciones y en qué proporción se gastó: con el gasto de 2024-25, un 21,3% en prestaciones sociales sin las pensiones del Estado, un 20,9% en sanidad, un 11,9% en pensiones del Estado, un 10,8% en intereses de la deuda, un 10,3% en educación y un 5,5% en defensa. Desde 2020 se consulta en la cuenta fiscal personal y solo se envía en papel a quien lo solicita. En España, la Agencia Tributaria publica en su programa de educación cívico-tributaria el reparto funcional del gasto por cada euro, con datos de 2022 (Agencia Tributaria); es una tabla general, no un resumen por contribuyente. ↩
- Estadística de los declarantes del IRPF de la AEAT, ejercicio 2024, cuadro de la cuota resultante de la autoliquidación (partida 595) por tramos de rendimientos: 1.583.185 declarantes con rendimientos superiores a 60.000 €, el 6,43% del total, aportan 59.221 M€, el 44,57% de la cuota, con una media de unos 37.400 €. El tramo de 30.000 a 60.000 €, con el 23,5% de los declarantes, aporta el 37,0%. En el ejercicio 2023 eran el 5,61% de los declarantes y el 42,16% de la cuota. ↩
- Reglamento del IRPF, art. 83.2, regla general: la retención se calcula sobre la suma de las retribuciones que el contribuyente «vaya normalmente a percibir» de ese pagador «en el año natural». Ley 35/2006, del IRPF, art. 79: la cuota diferencial resulta de restar a la cuota líquida la deducción por doble imposición internacional y otras, y las retenciones y pagos a cuenta; arts. 81 y 81 bis: las deducciones por maternidad y por familia numerosa o personas con discapacidad a cargo minoran la cuota diferencial. La cuota resultante de la autoliquidación es la cuota líquida menos esas deducciones previas a las retenciones; es la que usa la estadística de declarantes de la Agencia Tributaria citada en «Cómo detectar humo». ↩
- Ley 35/2006, del IRPF, arts. 63 y 74 (escalas) y 99-101 (retenciones). Real Decreto Legislativo 8/2015, Ley General de la Seguridad Social, arts. 18, 19 bis y 141 y ss.; Real Decreto-ley 13/2022 (cotización de autónomos por ingresos reales); Orden ESS/2098/2014 (recibo de salarios). Ley 193/1963, de Bases de la Seguridad Social, y Decreto 907/1966. Orden PJC/297/2026, de cotización para 2026, arts. 2 a 4, 16 y 33, y disposición adicional sexagésima primera de la Ley General de la Seguridad Social (tarifa de accidentes de trabajo). Reglamento del IRPF, arts. 82 a 86 (cálculo de la retención).
- OCDE, Taxing Wages 2026, nota de país de España y Education at a Glance.
- Fedea, Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles, décimo informe y Cuentas generacionales de los miembros de los hogares. EsadeEcPol, Las transferencias intergeneracionales y el reto demográfico.
- INE, Encuesta Anual de Estructura Salarial y Encuesta Trimestral de Coste Laboral. Ministerio de Educación, gasto público por alumno; Ministerio de Sanidad, Estadística de Gasto Sanitario Público. AEAT, Informe Anual de Recaudación Tributaria. HMRC, How public spending was calculated in your tax summary.
- Julio López Laborda, Carmen Marín y Jorge Onrubia Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles Fedea, serie anual
Quién paga y quién recibe por tramos de renta, con el método a la vista. - OCDE Taxing Wages edición anual
La cuña fiscal comparada, con perfiles de hogar y la descomposición en tres partidas; para situar a España sin depender de quién lo cuenta. - José Ignacio Conde-Ruiz ¿Qué será de mi pensión? Península, 2014
El mecanismo de reparto explicado para no economistas, y por qué la pensión no se financia con lo que uno mismo cotizó. - Thomas Piketty Capital e ideología Deusto, 2019, caps. 10-11 y 17
La discusión sobre redistribución en su versión más ambiciosa, útil aunque no se comparta.
16 de octubre de 2026 · fecha de corte de los datos: octubre de 2026