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España: Manual del ciudadano

Capítulo 10.1 · Cierre

Cómo pensar sobre España

Once preguntas, la última para ordenar las demás, y doce falacias

Once preguntas sirven para examinar una propuesta pública, y la última ordena las demás. Pregunta si el desacuerdo es sobre hechos, que se resuelve mirando, o sobre valores, que se argumenta y se decide, casi siempre votando. El debate público español los confunde a menudo, y no hace falta suponer mala fe: cinco rasgos del país lo favorecen.

Treinta y siete horas y media

En diciembre de 2024 el Ministerio de Trabajo firmó un acuerdo con los dos sindicatos mayoritarios, y sin las organizaciones empresariales. Pactaron reducir la jornada legal máxima de cuarenta horas semanales a treinta y siete y media, sin bajar el sueldo. El Consejo de Ministros lo convirtió en proyecto de ley en la primavera de 2025. En septiembre de 2025 el Congreso aprobó las enmiendas a la totalidad de tres grupos, que pedían devolver el texto al Gobierno sin discutirlo. El proyecto decayó sin llegar a la comisión.1 La jornada máxima sigue en cuarenta horas.

El caso permite ver, una tras otra, cinco de las preguntas que sirven para juzgar una medida.

La primera era de quién es la competencia. La jornada máxima la fija el Estado, porque la legislación laboral es suya por el artículo 149.1.7.ª de la Constitución. Pero la ley fija solo el máximo, y los convenios colectivos pueden pactar menos. La media pactada en ellos era ya de 1.750 horas al año, 38,3 por semana, en 2025.2 La reducción cambiaba sobre todo la vida de quien trabajaba cuarenta horas, sin convenio o con un convenio que las fijaba. No cambiaba la de quien ya trabajaba menos.

La segunda era cuánto cuesta y quién lo paga. Pasar de 40 a 37,5 horas con el mismo sueldo sube casi un 7% el precio de la hora. Puede soportarlo el margen de la empresa, el precio que paga el cliente, las horas extra que se dejan de pagar o el empleo que no se crea. Quién lo soporta es la pregunta de incidencia del capítulo 4.1, sobre quién paga de verdad un impuesto. Y no se sabe de antemano.

La tercera era qué evidencia hay. Francia redujo la jornada a treinta y cinco horas en 2000. Las evaluaciones no coinciden. Dos estudios con grupo de comparación no encuentran efecto sobre el empleo. El Ministerio de Trabajo francés estimó unos 350.000 empleos creados entre 1998 y 2002. Los ensayos de Islandia se hicieron en el sector público y midieron bienestar y productividad, no empleo.3

La cuarta, quién gana y quién pierde. Ganaban los trabajadores a cuarenta horas. Soportaban más coste las empresas con más mano de obra por euro de venta. Quedaban fuera los casi 3,5 millones de autónomos de septiembre de 2026 y los funcionarios. A ellos no se les aplica el Estatuto de los Trabajadores. En la Administración General del Estado la jornada era entonces de 37,5 horas, y desde abril de 2026 es de 35.4

Y la quinta, si era reversible. Una jornada legal que se baja es difícil de volver a subir. La española lleva en cuarenta horas desde 1983.5 Por eso la decisión era más grande que el recorte de horas.

Debajo de las cinco queda la pregunta que ordena todas: si el desacuerdo era sobre hechos o sobre valores. Trabajar menos horas a cambio de la misma renta es una preferencia, y una sociedad puede tenerla o no tenerla. Que hacerlo por ley destruya empleo es una predicción. Se puede estimar con lo que pasó en Francia, pero solo se sabrá después. Los dos atajos habituales las confunden. Uno trata la preferencia como un hecho: «los datos demuestran que…». El otro trata la predicción como una preferencia: «eso es ideología». El Congreso votó sobre el texto sin que se discutiera en comisión. La pregunta de fondo, hechos o valores, quedó sin contestar.

Queda otra pregunta: qué pasa si no se hace nada. Una alternativa a la ley era que la jornada bajara sola en los convenios. Un trimestre no basta para concluir. Los convenios con efectos en 2026 registrados hasta marzo pactaban de media 1.739 horas al año, solo once menos que la media con la que cerró 2025.6 Estas siete preguntas, con otras cuatro, son las once de la figura 131.

Cómo funciona

Las cinco preguntas que acortan cualquier debate

¿De quién es la competencia? Es la primera, y la que plantea el capítulo «Un ejemplo: ¿De quién depende?», en la introducción. Allí, en un martes corriente intervienen cuatro de los cinco niveles de gobierno. Un ciudadano vive bajo cinco poderes que dictan normas y, salvo la Unión, cobran: la Unión Europea, el Estado, la comunidad autónoma, la provincia y el municipio. Por eso es fácil pedir algo a quien no lo decide. Las listas de espera, que son autonómicas, se le piden al Gobierno. El precio de la vivienda se le pide al Ministerio de Vivienda. Pero depende del suelo que clasifican los planes municipales, que en la mayoría de las comunidades aprueban estas. Y depende de los tipos de interés que fija el Banco Central Europeo.

La pregunta tiene una forma concreta: qué artículo de la Constitución o del estatuto atribuye la materia, y a quién. La respuesta suele ser más de un nivel, porque la competencia más frecuente es la compartida. El Estado escribe las bases y la comunidad las desarrolla y presta el servicio. Una promesa sobre educación hecha desde Madrid necesita diecisiete consejerías para cumplirse. Saberlo cambia lo que la promesa significa.

¿Cuánto cuesta y de dónde sale? Una medida tiene tres costes. El bruto es lo que se gasta, y el neto, lo que queda tras descontar lo que la medida devuelve en impuestos o ahorros. El de oportunidad es lo que se deja de hacer con ese dinero. Quien propone suele citar el más favorable. Pero lo decisivo es de dónde sale el dinero. Siete de cada diez euros del gasto público de 2024 estaban comprometidos antes del debate presupuestario (capítulo 4.2, sobre el gasto público). Así que un gasto nuevo es un impuesto nuevo, una deuda nueva o un recorte en otra cosa. «Lo pagan las empresas» no responde. La empresa que ingresa un impuesto en Hacienda no siempre es quien lo soporta: puede pasarlo a los precios o a los sueldos.

La forma útil de la pregunta es pedir la cifra anual de la medida y ponerla en proporción del gasto público. Y luego hay que preguntar qué partida baja o qué impuesto sube. Una propuesta sin esa respuesta sigue siendo un deseo. Para las normas del Gobierno, la primera respuesta está escrita. Cada anteproyecto lleva una memoria del análisis de impacto normativo, con su impacto económico y presupuestario y las cargas que impone.7

¿Qué evidencia hay, y comparada con qué? La clave es qué habría pasado sin la medida. Lo que pasó después solo responde si se sabe contra qué compararlo. Y ese contrafactual no llega a verse nunca. Hay que estimarlo: con evaluaciones, con experimentos piloto o con la experiencia de otros países medida con las mismas definiciones.

España tiene instituciones para estimarlo, y son recientes. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) vigila las cuentas públicas desde 2014. Desde 2017 evalúa programas de gasto por encargo del Gobierno.8 La Comisión Europea publica cada año un informe por país, y Eurostat da estadísticas comparables de todos los países de la Unión.

Dos trampas hacen que una medida parezca funcionar sin funcionar. Las medidas se suelen tomar tras un año malo, y el siguiente tiende a ser mejor aunque la medida no haga nada. Es la regresión a la media. Y quien entra en un programa no se parece a quien no entra. Comparar a los dos grupos mide también esa diferencia.

La forma útil de la pregunta tiene tres partes: quién lo ha evaluado, qué pasó donde se probó y si el país que se cita se cita entero, con sus impuestos y sus convenios.

¿Quién gana y quién pierde? Toda medida pública tiene perdedores; si no aparecen, están escondidos. Los perdedores suelen ser quienes pesan poco cuando se decide. Los contribuyentes futuros heredan los intereses de la deuda pública y los compromisos de gasto militar hasta 2037. Los jóvenes pagan la vivienda cara y cotizan para las pensiones de hoy. La suya dependerá de la ley que haya cuando les toque jubilarse. Y quienes tienen derecho a una prestación y no la piden solo aparecen en las evaluaciones. En 2025, según la AIReF, el 52% de los hogares con derecho al ingreso mínimo vital no lo pidió.

Una regla que impide perder a alguien tiene su coste. El sistema de financiación de 2009 se calculó para que ninguna comunidad recibiera menos que con el anterior, y sigue sin revisarse (capítulo 3.2, sobre la financiación autonómica). La ley electoral solo pueden cambiarla quienes han salido elegidos con ella. Desde 1985 no se ha reformado ni el reparto de escaños ni la fórmula que convierte votos en escaños. La forma útil de la pregunta es pedir que se nombre a quien pierde. Una propuesta que dice que gana todo el mundo suele estar cargando el coste sobre alguien que no está en la sala.

Esta pregunta tiene una segunda mitad: a quién le pasa, dentro del promedio. Una cifra media puede ocultar dos realidades que se compensan. La forma útil es pedir el dato partido, y el corte por sexo cambia la lectura de varias políticas:

  • la pensión media esconde una brecha entre hombres y mujeres que ni el complemento por hijo, creado en 2021, ha cerrado (capítulo 7.1, sobre pensiones);
  • el sueldo medio de 2024 fue de unos 32.000 euros brutos al año para los hombres y de unos 27.000 para las mujeres (capítulo 6.2, sobre el mercado de trabajo);
  • en la dependencia, la prestación más frecuente es el cuidado en la familia, y casi nueve de cada diez cuidadores con convenio especial son mujeres (capítulo 7.4, sobre dependencia);
  • el sistema policial de valoración del riesgo en violencia de género se aplica a los casos que la ley de violencia de género define así: los que sufren las mujeres a manos de quien es o ha sido su pareja (Ley Orgánica 1/2004, artículo 1).

Ninguno de esos datos es una opinión, y usarlos no exige compartir una posición política. El capítulo «Las cifras públicas», en la introducción, pide lo mismo con cualquier media: preguntar de quién es el promedio. Cuando una propuesta se defiende con una cifra agregada y se niega a partirla, la negativa ya es una pista.

¿Es reversible? Las decisiones no pesan lo mismo. Una ley se deroga con otra ley. Una reforma constitucional necesita las mayorías del artículo 167 o del 168. Un derecho reconocido es difícil de retirar. El partido que se opuso al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la ley de plazos gobernó de 2011 a 2018. No derogó ninguno de los dos, aunque en 2015 exigió a las menores el consentimiento de sus padres para abortar (capítulo 8.4, sobre familia, cuerpo y muerte).9 Y un contrato de veinte años, una central que se cierra o una concesión de costa no se deshacen con un voto.

Cuanto menos reversible es una decisión, más certeza exige. La forma útil de la pregunta es preguntar cómo se desharía y cuánto costaría deshacerla. Una jornada que se baja o una central nuclear que se desmantela están entre las cosas difíciles de deshacer.

Cinco que lo alargan, y una para el desacuerdo

Otras cinco preguntas alargan el debate en la dirección correcta, porque buscan lo que la propuesta no dice.

¿Qué pasa si no se hace nada? No decidir también cuesta, y ese coste no entra en ningún presupuesto. El sistema de financiación autonómica, cuya primera evaluación, con referencia a 2013, no se hizo, se sigue aplicando. El plan nacional de adaptación al clima, de 2020, dice qué hay que hacer y no le pone presupuesto.10 La migración irregular ha acabado en siete regularizaciones extraordinarias, la última en 2026. La inacción tiene un coste y unos perdedores igual que la acción. La comparación honesta de cualquier propuesta es contra ese escenario, no contra un mundo sin problema.

¿Quién lo va a ejecutar, y con qué medios? Quien legisla no gestiona: es la otra regla que deja el martes corriente de la introducción. En la dependencia, el Estado puso en 2025 el 26,9% del gasto público, lejos de la mitad prevista. La Ley 4/2026, de 1 de octubre, convierte esa mitad en obligación. El ingreso mínimo no llega a la mitad de los hogares con derecho. Y en una emergencia el mando y los medios están en manos distintas. La comunidad tiene la competencia y el Estado, los medios (capítulo 8.5, sobre emergencias).

Una ley sin oficina, sin presupuesto y sin formulario es una intención. La forma útil de la pregunta es concreta: qué administración lo hará, con cuánta gente y con qué partida presupuestaria, y si esa administración ha sido consultada o solo mandada.

¿Cuándo se notará? Las legislaturas duran cuatro años. El suelo que hoy se decide urbanizar tarda entre diez y quince años en ser vivienda edificada. La generación más numerosa se jubila hasta 2044. Y el objetivo de gasto militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se mide en 2035.

Como los plazos no coinciden, un gobierno puede decidir un gasto que paga el siguiente. O puede anunciar la medida que se notará antes de las elecciones aunque sea peor que otra más lenta. La forma útil de la pregunta es pedir la fecha del primer efecto y si cae dentro o fuera de la legislatura.

¿Qué se ha intentado ya? Una propuesta suele tener precedente, y está a la vista: el mapa municipal del siglo XIX, la ley electoral de 1977, el sistema de financiación de 2009, las ocho leyes generales de educación, las siete regularizaciones. Preguntar qué pasó la última vez que se intentó, y por qué se dejó como está, ahorra discusiones. Y avisa de los obstáculos. Hay alternativas al reparto de los órganos de control entre partidos, del sorteo a la elección de los vocales judiciales por los jueces. También tienen su precedente y su coste (capítulo 2.8, sobre los contrapesos).

¿Qué libertad se restringe, y está medida la restricción? Una medida pública suele quitar algo a alguien: una obligación, una prohibición, un requisito, un plazo, un dato que hay que entregar. Eso es legítimo y es el oficio del Estado. Lo que no es automático es que la restricción sea proporcionada. El derecho español tiene desde hace treinta años un examen de tres pasos para comprobarlo. Mira si la medida sirve para el fin que dice perseguir, si no hay otra menos lesiva que sirva igual, y si lo que se gana compensa lo que se pierde.11 El Tribunal Constitucional lo aplica a las restricciones de derechos fundamentales. La pregunta vale igual para las que no llegan a serlo.

Cada medida tiene un beneficio que se anuncia y una restricción que hay que buscar. Un requisito nuevo en una ayuda se justifica por el fraude que evita. La restricción es la gente con derecho que deja de pedirla. Una obligación de identificarse por internet se justifica por la modernización, y la restricción es quien queda fuera. Un archivo clasificado sin plazo se justifica por la seguridad. La restricción la paga quien nunca sabrá qué había dentro. Una comunidad de vecinos que prohíbe los pisos turísticos invoca la convivencia. La restricción recae sobre la propiedad de un tercero (capítulo 8.8, sobre la comunidad y la calle).

La forma útil de la pregunta son tres frases: qué exactamente se restringe, a cuánta gente, y con qué se ha medido que funciona. Si las tres tienen respuesta, la discusión es sobre valores y se decide votando. Se vota dentro de los derechos que la Constitución pone fuera del alcance de la mayoría. Si la tercera no la tiene, lo que hay es una intuición con fuerza ejecutiva.

¿Es un desacuerdo de hechos o de valores? Es la que ordena a las otras diez, porque de ella depende que la discusión se resuelva con datos o con razones y votos.

Figura 131 · Las once preguntas, en tarjetas
ONCE PREGUNTAS ANTE CUALQUIER PROPUESTA · CINCO QUE ACORTAN, CINCO QUE ALARGAN BIEN Y UNA QUE SE HACE AL DESACUERDO 1 ¿De quién es lacompetencia? Qué artículo, y a quién.Lo que se pide a Madridsuele decidirlo otronivel. 2 ¿Cuánto cuesta yde dónde sale? Cifra anual, en % delgasto, y qué partidabaja o qué impuestosube. 3 ¿Qué evidencia hay,y comparada con qué? Quién lo evaluó, quépasó donde se probó, ysi el país se citaentero. 4 ¿Quién gana yquién pierde? Que se nombre a quienpierde. Si nadie pierde,alguien está fuera dela sala. 5 ¿Es reversible? Cómo se desharía ycuánto costaría. Menosreversible, máscerteza exige. 6 ¿Qué pasa si nose hace nada? No decidir cuesta ytiene perdedores.Compara con eso, nocon un mundo ideal. 7 ¿Quién lo ejecuta,y con qué medios? Qué administración,cuánta gente, quépartida. Sin puerta nohay prestación. 8 ¿Cuándo se notará? Fecha del primer efecto,y si cae dentro o fuerade la legislatura. 9 ¿Qué se haintentado ya? Qué pasó la última vezy por qué se dejócomo está. 10 ¿Qué libertad serestringe? Qué se restringe, acuánta gente y con quése ha medido quefunciona. 11 ¿Es un desacuerdo de hechos o de valores? Qué dato te haría cambiar de opinión. Si ninguno, la posición descansa en valores: se argumenta y se decide votando. Va aparte porque se le hace al desacuerdo y no a la propuesta. Tiene su propio apartado y su propia figura. Las preguntas salen de los capítulos del libro.
Once preguntas ante cualquier propuesta
Pregunta 1 · acorta el debate¿De quién es la competencia?Qué artículo, y a quién. Lo que se pide a Madrid suele decidirlo otro nivel.
Pregunta 2¿Cuánto cuesta y de dónde sale?Cifra anual, en porcentaje del gasto, y qué partida baja o qué impuesto sube.
Pregunta 3¿Qué evidencia hay, y comparada con qué?Quién lo evaluó, qué pasó donde se probó, y si el país que se cita se cita entero.
Pregunta 4¿Quién gana y quién pierde?Que se nombre a quien pierde. Si nadie pierde, alguien está fuera de la sala.
Pregunta 5¿Es reversible?Cómo se desharía y cuánto costaría. Cuanto menos reversible, más certeza exige.
Pregunta 6 · alarga el debate bien¿Qué pasa si no se hace nada?No decidir cuesta y tiene perdedores. Compara con eso, no con un mundo sin problema.
Pregunta 7¿Quién lo ejecuta, y con qué medios?Qué administración, cuánta gente, qué partida. Sin puerta no hay prestación.
Pregunta 8¿Cuándo se notará?Fecha del primer efecto, y si cae dentro o fuera de la legislatura.
Pregunta 9¿Qué se ha intentado ya?Qué pasó la última vez y por qué se dejó como está.
Pregunta 10¿Qué libertad se restringe?Qué exactamente se restringe, a cuánta gente, y con qué se ha medido que funciona.
Pregunta 11 · al desacuerdo, no a la propuesta¿Es un desacuerdo de hechos o de valores?Qué dato te haría cambiar de opinión. Si ninguno, la posición descansa en valores y se decide votando.

Las preguntas salen de los capítulos del libro. La undécima tiene su propio apartado y su propia figura.

Las cinco primeras preguntas acortan un debate; las cinco siguientes lo alargan en la dirección correcta, y entre ellas la décima obliga a poner nombre a lo que la medida quita. La undécima va aparte, en la banda de abajo, porque se le hace al desacuerdo y no a la propuesta, y ordena a las demás.

Hechos, valores y predicciones

La distinción más útil es también la más sencilla de enunciar. Hay desacuerdos sobre cómo son las cosas y desacuerdos sobre cómo deberían ser, y no se resuelven igual. Un desacuerdo sobre hechos se resuelve mirando: con datos, con estudios, con la definición común que permite comparar. Son hechos cuánto gasta España en sanidad por habitante, si las penas más duras reducen el delito o si la inmigración baja los salarios.

Un desacuerdo sobre valores no se resuelve con ningún dato, porque no trata de ninguno. Son valores si el Estado debe garantizar una vivienda, si una parte del país tiene derecho a decidir sola o cuánta desigualdad es aceptable. También admite razones, porque los valores se argumentan. Pero al final se decide votando, negociando o conviviendo con el desacuerdo, y los derechos fundamentales quedan fuera de la mayoría simple.

Y hay un tercer tipo, que el debate confunde con el primero: las predicciones. Una es si el gasto medio en pensiones de 2022 a 2050, descontadas las medidas de ingresos, superará el 13,3% del producto interior bruto (PIB). Otras son si el parque nuclear se puede cerrar sin que suba el precio o si la jornada de treinta y siete horas y media destruiría empleo. Son preguntas sobre hechos que todavía no existen.

Su respuesta honesta es una probabilidad y una fecha, no una certeza. El psicólogo Philip Tetlock reunió unas 28.000 predicciones de 284 expertos en política y economía. De media acertaron poco más que el azar y algo menos que una extrapolación simple, y acertaron más quienes dudaban y revisaban lo que pensaban.12

Si ningún dato le haría a uno cambiar de opinión, su posición no descansa en los datos.

Esa es la prueba para saber ante cuál se está: preguntarse qué dato le haría a uno cambiar de opinión. Si existe, el desacuerdo es de hechos y merece la pena buscarlo. Si no existe ninguno, la posición descansa en valores, aunque la pregunta sea de hechos. Pasa, por ejemplo, cuando ninguna cifra sobre el coste de la secesión convencería a quien la quiere por identidad. Y pasa cuando ninguna sobre la aportación fiscal de la inmigración convencería a quien la rechaza por pertenencia.

Seguir presentando datos no lo resuelve. En un experimento, quienes tenían más capacidad numérica leyeron mejor una tabla presentada como el resultado de una crema para la piel. Y se polarizaron más con la misma tabla presentada como el de una ley de control de armas.13

Las dos confusiones son simétricas. La primera es disfrazar un valor de hecho: «los datos demuestran que hay que bajar impuestos», «la evidencia dice que hay que regularizar». Los datos dicen qué pasa si se hace algo. Hacerlo o no es una elección, y esa la toma quien vota.

La segunda es disfrazar un hecho de valor: «eso es ideología», dicho de una cifra incómoda; «cada uno tiene su opinión», dicho de algo que se puede medir. La primera confusión sirve a quien quiere que su preferencia parezca inevitable. La segunda sirve a quien quiere que un hecho parezca opinable. Las dos impiden que el debate llegue a la parte útil: decidir, con los hechos delante, qué se quiere.

La distinción obliga también a quien la enuncia. En la secesión, el capítulo 3.5, sobre la nación, separa lo que se puede medir, como la balanza fiscal o el comercio, de lo que es un valor: si debe decidir la parte o el conjunto. Y al separar lo establecido de lo que está en disputa queda una tercera categoría, lo que no se sabe, que casi nunca está vacía. Admitirlo es la parte de la honestidad que más cuesta en público.

Figura 132 · Hechos, valores o predicción: el árbol para clasificar un desacuerdo
LA UNDÉCIMA PREGUNTA · TRES TIPOS DE DESACUERDO Y TRES FORMAS DE RESOLVERLOS ¿Qué dato te haría cambiar de opinión? Ninguno Alguno Desacuerdo de valores Se argumenta, y se decide votando, negociando o conviviendo con él. Más datos no lo resuelven. ¿Existe ya ese dato? Sí No, todavía Desacuerdo de hechos Se resuelve mirando: fuente, denominador, comparación, contrafactual. Predicción Una probabilidad y una fecha; si no se puede saber, decirlo. La tercera categoría de cada capítulo —lo que no se sabe— casi nunca está vacía, y admitirlo es la parte que más cuesta en público.
La undécima pregunta · tres tipos de desacuerdo
  1. ¿Qué dato te haría cambiar de opinión?La pregunta se hace al desacuerdo, no a la propuesta.
  2. Ninguno → desacuerdo de valoresSe argumenta, y se decide votando, negociando o conviviendo con él. Más datos no lo resuelven.
  3. Alguno → ¿existe ya el dato que te haría cambiar?La segunda pregunta separa lo que se puede mirar de lo que solo se puede estimar.
  4. Sí → desacuerdo de hechosSe resuelve mirando: fuente, denominador, comparación, contrafactual.
  5. No, todavía → predicciónLa respuesta honesta es una probabilidad y una fecha; y si no se puede saber, decirlo.

La tercera categoría de cada capítulo —lo que no se sabe— casi nunca está vacía.

El árbol clasifica un desacuerdo con dos preguntas y tiene tres salidas, y el debate público puede cruzarlas en los dos sentidos: presentar valores como hechos y hechos como opiniones. Los desacuerdos de valores se argumentan y se deciden votando, negociando o conviviendo con ellos; las predicciones, con una probabilidad y con el tiempo.

Doce falacias, con un ejemplo real de cada una

Cada pregunta tiene su manera de esquivarla. Doce maneras se repiten en el debate público, y cada una lleva aquí un ejemplo de otro capítulo y la pregunta que la desmonta.

1 · La comparación tramposa. Comparar en absoluto lo que hay que comparar por habitante, o con el país que da la razón. España gasta más en sanidad que Dinamarca y bastante menos por habitante. En defensa gastó en 2024 el 1,42% del producto, el sexto porcentaje más bajo de los treinta y dos aliados de la OTAN, y el 2,00% en 2025. Y según un informe del Gobierno de julio de 2026 es el tercer país europeo con más militares en las misiones de la Alianza. La pregunta: en qué unidad y frente a qué conjunto. Los casos están en el capítulo «Las cifras públicas», en la introducción, y en el capítulo 9.1, sobre defensa.

2 · La cifra sin denominador. Mil millones son mucho dinero y el 0,13% del gasto público de 2025. Cien millones pesan mucho en un ayuntamiento y casi nada en el Estado. La deuda «baja» en proporción del producto sin devolver un euro si el producto crece. Y «el mayor presupuesto de la historia» bate el récord con solo que suban los precios, porque no se divide entre nada. La pregunta: dividido entre qué. Lo cuenta el capítulo 4.3, sobre la deuda.

3 · La competencia ajena. Exigir a un nivel lo que decide otro, o culparlo. Se piden las listas de espera al Gobierno central, la vivienda al ministerio que no califica suelo y el atasco de la justicia a los jueces. Pero a los jueces los paga el Estado, y los medios de los juzgados dependen de la comunidad o del ministerio (capítulo 5.5, sobre la justicia que no llega). La pregunta: qué artículo atribuye la competencia. Lo cuenta el capítulo «Un ejemplo: ¿De quién depende?», en la introducción.

4 · El coste omitido. Citar el coste bruto para atacar y el neto para defender, y callar el de oportunidad. Decir que lo pagan las empresas. Prometer la «gratuidad» de algo que pagará otro. La pregunta: qué se deja de hacer con ese dinero. Lo cuenta el capítulo 4.1, sobre quién paga los impuestos.

5 · La anécdota como dato. Casi quince mil denuncias de ocupación en 2025, sobre unos veintisiete millones de viviendas, se presentan como una epidemia. Un fraude en una ayuda se convierte en la prueba de que todas lo son, y un caso judicial, en la descripción de la justicia. Lo llamativo se recuerda mejor que lo común. La investigación sobre cómo juzgamos frecuencias lo tiene medido desde hace medio siglo.14 La pregunta: cuántos sobre cuántos. Lo cuenta, para la ocupación, el capítulo 6.4, sobre vivienda.

6 · El falso dilema. Plantear la decisión como una elección entre pensiones y jóvenes, entre seguridad y derechos, entre campo y clima o entre unidad y democracia. Cada uno oculta una pregunta que admite más de dos respuestas. En las pensiones, quién paga; en el clima, a qué ritmo. La pregunta: por qué solo dos. Lo cuenta el capítulo 7.1, sobre pensiones.

7 · La ley como hecho. Dar por conseguido lo que la ley dice. Pasa con el derecho a la dependencia, con 148.907 personas reconocidas y sin prestación a finales de 2025. Pasa con la evaluación de políticas que una ley de 2022 ordenó y que tardó más de tres años en tener agencia.15 Se puede matar una ley sin derogarla, y se puede celebrar una ley sin cumplirla. La pregunta: a cuánta gente ha llegado la ley. Lo cuentan el capítulo 7.4, sobre dependencia, y el 2.1, sobre la jerarquía de las normas.

8 · El país citado a medias. Citar de un país la pieza que conviene sin la que la sostiene. Se cita a Dinamarca por su despido fácil, sin los dos años de prestación por desempleo y el servicio de empleo que lo acompañan. Se cita a Escocia por su referéndum, sin el permiso del Gobierno británico que lo hizo posible. A Alemania se la cita por respetar la ordinalidad y no por el Bundesrat, la cámara donde se sientan los gobiernos de los Länder. Y a Finlandia se la cita por sus reservistas y no por el servicio militar obligatorio que los forma. La ordinalidad es la regla de que, después de repartir, una comunidad más rica no quede por debajo de otra más pobre en recursos por habitante. La pregunta: qué más tiene ese país que aquí no hay. Lo cuenta, para Dinamarca, el capítulo 6.2, sobre el mercado de trabajo.

9 · El «desde que gobierna». Atribuir a un gobierno lo que hizo el ciclo, el denominador o el gobierno anterior. Pasa con el paro que baja con el crecimiento mundial y con la deuda que baja porque crece el PIB. Pasa también con las emisiones que cayeron por la crisis y por una política de varios gobiernos. La coincidencia con una legislatura, por sí sola, no prueba nada. La pregunta: qué pasó en los países vecinos en las mismas fechas. Lo cuenta el capítulo 9.4, sobre el clima.

10 · El todos y el nadie. «Todos los políticos son iguales», «nadie cumple las sentencias», «todas las comunidades están por debajo de la media». La generalización ahorra el trabajo de medir. La pregunta: cuántos, y cuáles. Lo cuenta, para las comunidades, el capítulo 3.2, sobre la financiación autonómica.

11 · La urgencia fabricada. «No hay tiempo para debatirlo». El decreto-ley superó cada año a la ley ordinaria de 2016 a 2021 (capítulo 2.1, sobre la jerarquía de las normas). La reforma constitucional de 2011 pasó por las dos cámaras en quince días, y el plan de defensa de 2025 lo aprobó el Gobierno sin que las Cortes lo votaran. La urgencia es real a veces, pero invocarla deja sin contestar las preguntas anteriores. La pregunta: qué pasaría si se decidiera dentro de tres meses. Lo cuenta, para el decreto-ley, el capítulo 2.4, sobre el procedimiento legislativo.

12 · La solución sin puerta. Anunciar una cobertura sin comprobar que llega. El ingreso mínimo no llega a la mitad de los hogares con derecho a él. El Gobierno dice haber movilizado 16.600 millones por la riada de Valencia, y a 5 de octubre de 2026 había empleado unos 9.890 (abonados, avalados y ejecutados en actuaciones directas).16 Una prestación es lo que llega, no lo que se aprueba. La pregunta: cómo se pide y cuántos lo han conseguido. Lo cuenta, para el ingreso mínimo, el capítulo 7.5, sobre la pobreza.

Las doce esquivan una pregunta. Otras tres esquivan la discusión entera, y se oyen cada semana en el Congreso y en las tertulias:

  • El «y tú más». Contestar a una crítica con un defecto del que critica. Puede ser cierto, y no responde a nada.
  • El ataque a la persona. Dar por falso lo que alguien dice por quién es o a quién vota.
  • El hombre de paja. Rebatir una versión deformada de la postura contraria, más fácil de tumbar que la real.

El antídoto es el mismo para las tres. Hay que reformular la postura contraria hasta que quien la defiende la reconozca, y solo entonces rebatirla.

Figura 133 · Doce falacias del debate español, con su ejemplo y su antídoto
DOCE FALACIAS · LA FRASE, EL EJEMPLO DEL LIBRO Y LA PREGUNTA QUE LA DESMONTA FALACIAEJEMPLO REAL (CAPÍTULO)LA PREGUNTA 1 · Comparación tramposaMás gasto sanitario que Dinamarca; menos por habitante (0.2)¿En qué unidad, frente a qué? 2 · Cifra sin denominadorMil millones: mucho dinero y el 0,13% del gasto de 2025 (0.2)¿Dividido entre qué? 3 · Competencia ajenaLas listas de espera, al Gobierno central (0.1, 7.2)¿Qué artículo? 4 · Coste omitido«Lo pagan las empresas» (4.1); la gratuidad que paga otro¿Qué se deja de hacer? 5 · Anécdota como datoCasi 15.000 denuncias de ocupación sobre 27 millones de casas (6.4)¿Cuántos sobre cuántos? 6 · Falso dilemaO pensiones o jóvenes: la pregunta es quién paga (7.1)¿Por qué solo dos? 7 · La ley como hecho148.907 dependientes con derecho y sin prestación, a fin de 2025 (7.4)¿A cuánta gente ha llegado la ley? 8 · País citado a mediasDinamarca por su despido, sin su prestación de paro de dos años (6.2)¿Qué más tiene ese país? 9 · El «desde que gobierna»Emisiones que bajaron por la crisis y por varios gobiernos (9.4)¿Y en los países vecinos? 10 · El todos y el nadie«Todas las comunidades por debajo de la media» (3.2)¿Cuántos, y cuáles? 11 · Urgencia fabricadaMás decretos-leyes que leyes, 2016-21 (2.1); defensa sin Cortes (9.1)¿Y si se decidiera en tres meses? 12 · Solución sin puertaIngreso mínimo: no llega a la mitad de quien tiene derecho (7.5)¿Cómo se pide, cuántos lo logran? Ninguna de las doce es exclusiva de un bando.
Doce falacias · la frase, el ejemplo y la pregunta
  1. 1 · Comparación tramposaMás gasto sanitario que Dinamarca; menos por habitante (0.2). → ¿En qué unidad, frente a qué?
  2. 2 · Cifra sin denominadorMil millones: mucho dinero y el 0,13% del gasto de 2025 (0.2). → ¿Dividido entre qué?
  3. 3 · Competencia ajenaLas listas de espera, al Gobierno central (0.1, 7.2). → ¿Qué artículo?
  4. 4 · Coste omitido«Lo pagan las empresas» (4.1); la gratuidad que paga otro. → ¿Qué se deja de hacer?
  5. 5 · Anécdota como datoCasi 15.000 denuncias de ocupación sobre 27 millones de casas (6.4). → ¿Cuántos sobre cuántos?
  6. 6 · Falso dilemaO pensiones o jóvenes: la pregunta es quién paga (7.1). → ¿Por qué solo dos?
  7. 7 · La ley como hecho148.907 con derecho a la dependencia y sin prestación, a fin de 2025 (7.4). → ¿A cuánta gente ha llegado la ley?
  8. 8 · País citado a mediasDinamarca por su despido, sin su prestación por desempleo de dos años (6.2). → ¿Qué más tiene ese país?
  9. 9 · El «desde que gobierna»Emisiones que bajaron por la crisis y por varios gobiernos (9.4). → ¿Y en los países vecinos?
  10. 10 · El todos y el nadie«Todas las comunidades por debajo de la media» (3.2). → ¿Cuántos, y cuáles?
  11. 11 · Urgencia fabricadaMás decretos-leyes que leyes, 2016-21 (2.1); defensa sin Cortes (9.1). → ¿Y si se decidiera en tres meses?
  12. 12 · Solución sin puertaIngreso mínimo: no llega a la mitad de quien tiene derecho (7.5). → ¿Cómo se pide, cuántos lo logran?

Ninguna de las doce es exclusiva de un bando.

Los ejemplos vienen de capítulos que van de la introducción a la defensa y el clima. Lo que conviene retener es la última columna: la pregunta desmonta la falacia aunque se olvide el ejemplo.

Comprobar algo en cinco minutos

Afirmar no cuesta nada y comprobar cuesta algo. Pero ese algo es, hoy y en España, poco. Cinco comprobaciones cubren lo básico y ninguna necesita más que un navegador.

La primera es la norma. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica la legislación consolidada, es decir, cada ley con todas sus modificaciones incorporadas. En ella se puede leer el artículo que se está discutiendo y la disposición final que dice cuándo entra en vigor. Y se puede leer la que dice, o no dice, con qué dinero. Una afirmación sobre lo que «la ley dice» se comprueba en el texto y no en el titular (capítulo 2.1, sobre la jerarquía de las normas).

La segunda es la competencia. Los artículos 148 y 149 de la Constitución y el estatuto de la comunidad correspondiente dicen quién puede hacer qué. En la duda, basta buscar la materia en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional. Resuelve conflictos de competencia desde hace más de cuarenta años.

La tercera es la cifra, con su denominador. Cada cifra tiene su fuente oficial:

  • Instituto Nacional de Estadística (INE). Da la población, el empleo y los precios.
  • Eurostat. Sirve para cualquier comparación europea.
  • Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). Cuenta el gasto público ejecutado.
  • Seguridad Social. Publica los afiliados y las pensiones.
  • Tesoro. Da los datos de la deuda.

Cuando el dato oficial y el que circula no coinciden, la diferencia suele estar en el denominador o en el año.

La cuarta es la evaluación. La AIReF publica informes y opiniones sobre las cuentas públicas y sobre algunos programas de gasto. La Comisión Europea, un informe anual por país sobre la economía y otro sobre el Estado de derecho. El Tribunal de Cuentas publica sus fiscalizaciones. A veces no aparece ninguna evaluación de una medida. Entonces decir que «funciona» o que «ha fracasado» es, hasta que alguien la haga, una opinión.

La quinta es el precedente. La web del Congreso guarda cada iniciativa, con su texto, sus enmiendas y su votación. El Diario de Sesiones recoge quién dijo qué. Una propuesta de hoy suele tener un precedente, y saber qué pasó entonces cuesta una búsqueda.

Cinco minutos no bastan para el contrafactual, que exige un estudio. Pero bastan para distinguir una afirmación comprobable de una que no lo es. Desde 2021 el Congreso tiene, además, una oficina de ciencia y tecnología.17 Prepara para los diputados informes sobre la evidencia disponible. Y en octubre de 2026 seis verificadores españoles estaban adheridos al código internacional de la profesión, el de la International Fact-Checking Network (IFCN).

Por qué es así

Cinco rasgos del país ayudan a explicar que el debate público confunda hechos y valores y esquive las once preguntas. El primero es estructural. Con cinco niveles de gobierno que dictan normas y, salvo la Unión, cobran, culpar a otro nivel es siempre posible y a menudo creíble. Esa posibilidad deja sin respuesta la primera pregunta, la de qué artículo atribuye la materia.

El segundo es el sistema de medios del capítulo 1.8, sobre sus dueños y sus audiencias. Los medios tienen anunciantes, accionistas y acreedores. Comprobar un dato que incomoda a uno de ellos puede costar más que repetir una afirmación que lo halaga.

El tercero es la disciplina de partido que cuenta el capítulo 2.3, sobre las Cortes. Con listas cerradas y grupos que votan en bloque, el diputado depende del partido para figurar en la siguiente lista. Hacer en público la pregunta del coste a su propio gobierno puede salirle caro.

El cuarto es más reciente y más fácil de corregir. La infraestructura para comprobar es joven y llega a trompicones. La ley de la función estadística pública es de 1989 y la autoridad fiscal independiente funciona desde 2014. La agencia que debe evaluar las políticas del Estado la previó una ley de 2022 y no se constituyó hasta 2026. El registro de grupos de interés llegó en agosto de 2026 por decreto-ley, y el Congreso derogó el decreto tres semanas después (capítulo 1.6, sobre la participación no electoral).18

Un ejemplo es el coste de los programas electorales. Los Países Bajos lo calculan desde hace cuarenta años, y no consta que lo haya calculado ningún organismo público independiente en España. La propuesta de encargárselo a la AIReF llegó al Congreso en dos proposiciones de ley de la legislatura de 2019 a 2023.19 Decayeron con ella.

El quinto es lo que puede llamarse consenso por omisión: decisiones que se mantienen sin que nadie las tome de nuevo.

  • Las leyes que fueron por delante de una parte del país y que el partido que se opuso no derogó cuando gobernó, como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la ley de plazos, que solo retocó.
  • El mapa municipal, que desde los incentivos de 2013 solo ha cambiado con una fusión (capítulo 3.3, sobre municipios y provincias).
  • La ley electoral, que votan sus beneficiarios (capítulo 1.4, sobre el voto).

En todos esos casos la decisión se renueva cada día por no tomarse otra. El debate público necesita conflicto, y trata a veces como abierto lo que la práctica ha cerrado. Reconocer qué está cerrado por omisión permite dedicar el debate a lo que de verdad se puede mover.

Los números
Niveles de poder que dictan normas a un mismo ciudadano5Unión, Estado, comunidad, provincia y municipio; todos menos la Unión cobran; se vio en la introducción
Materias reservadas al Estado en el art. 149.132 apartadosDel artículo 149.1 de la Constitución, con matices en casi todos; se vio en el capítulo 3.1, sobre el Estado autonómico
Decretos-leyes frente a leyes ordinariasMás decretos-leyes que leyes ordinarias seis años seguidos, de 2016 a 20212018: 28 y 11 · 2020: 39 y 11 · 2021: 32 y 22 · 2022: 20 y 39, todos años naturales (capítulo 2.1, sobre la jerarquía de las normas) · curso 2024-25: 12 y 18 · curso 2025-26: 22 decretos-leyes y 9 leyes (capítulo 2.4, sobre el procedimiento legislativo)
Ley que obliga a evaluar las políticas del EstadoLey 27/2022Agencia constituida en abril de 2026 y con objetivos aprobados en julio
Registro estatal de grupos de interésNingunoCreado por decreto-ley en agosto de 2026 y derogado por el Congreso el 16 de septiembre; la Unión lo tiene desde 2011
Programas electorales con coste calculado por un organismo público independienteNinguno que constePaíses Bajos: 10 calculados y 5 negativas de partidos con escaño en 2025; su oficina de análisis económico lo hace desde 1986
Confianza en las noticias~1 de cada 3En España, 33% en 2026, dos puntos más que en 2025; por debajo de la media de los 48 países, del 37% (Reuters Institute)
Verificadores españoles adheridos al código internacional (IFCN)6Maldita.es, Newtral, EFE Verifica, Verificat, Infoveritas y Factico; los cinco primeros son además miembros verificados de la red europea
Oficina de ciencia y tecnología del CongresoDesde 2021Reino Unido: desde 1989
Autoridad fiscal independienteDesde 2014AIReF; Italia: el mismo año; Reino Unido: 2010
Comparación europea

La confusión entre hechos y valores no es solo española. Lo que distingue a unos países de otros es cuánta infraestructura tienen para comprobar. En los Países Bajos, la oficina de análisis económico del Estado, la Centraal Planbureau (CPB), calcula desde 1986 el efecto de cada programa electoral. Mide su efecto sobre el empleo, el déficit y la renta. El análisis de los programas es voluntario. En 2025 se sometieron diez partidos y se negaron cinco de los que tenían escaño, entre ellos el que tenía más.20 Citar el modelo holandés sin esa parte es citar el país a medias.

El Reino Unido tiene desde 2010 una oficina presupuestaria independiente, que hace las previsiones oficiales. Por el artículo 4 de una ley de 2011, examina además la sostenibilidad de las cuentas públicas.21 Francia confía desde una ley orgánica de 2012 el examen de las previsiones del Gobierno a un alto consejo.22 Lo preside el primer presidente del Tribunal de Cuentas. Italia creó con el artículo 16 de una ley de 2012 su oficina parlamentaria de presupuesto, que empezó a funcionar en 2014, el mismo año que la AIReF española.23 Alemania tiene un servicio científico del Bundestag y Suecia, comisiones de estudio previas a las leyes importantes.24

En polarización afectiva, un estudio de 22 democracias europeas sitúa a los países del sur y del este por encima de los del noroeste, con España en el grupo alto.25 Según el politólogo Mariano Torcal, en España la distancia entre votantes corre por dos ejes a la vez: el ideológico y el territorial.26

Las correcciones de datos falsos funcionan un poco; cuánto duran se discute.27 Lo que cambia de un país a otro es la confianza en las noticias, que se mide con la misma encuesta en cuarenta y ocho países.28 En 2026 la declaraba el 63% en Finlandia, el 33% en España, cuatro puntos por debajo de la media, y el 17% en Hungría, la última.

Lo que se discute

¿Deben las decisiones públicas guiarse por la evidencia?

Sí

Quien lo defiende señala que el gasto que no se evalúa se sigue financiando por inercia. Lo que habría pasado sin la medida se puede estimar con experimentos piloto y con evaluaciones independientes. Y un gobierno que decide sin mirar qué funciona está gastando dinero ajeno en su intuición.

No

La evidencia dice qué pasa si se hace algo, no si hay que hacerlo. Presentar una preferencia como resultado de la ciencia es la forma más fina de hurtar el debate. Los expertos se equivocan, tienen intereses y comparten sesgos. Y según los politólogos Christopher Achen y Larry Bartels, los electores premian y castigan resultados que los gobiernos no controlan.29 Así, la democracia funciona menos como un examen de políticas que como un juicio de pertenencia y de resultados.

EstablecidoQue sin evaluación no se puede saber qué funciona, y que la agencia estatal de evaluación tiene objetivos aprobados solo desde julio de 2026.
En disputaCuánto peso debe tener la evidencia frente a la preferencia expresada en las urnas. Es una cuestión de valores.
No se sabeSi una evaluación cambia decisiones o solo produce informes. Hacienda publica cada año cuáles de las recomendaciones de las revisiones del gasto se aplican.30 Pero ese seguimiento no mide qué habría pasado sin ellas.

¿Cambia la gente de opinión cuando se le muestran los datos?

Sí

La idea de que corregir un error lo refuerza, que circuló durante una década, no ha resistido las réplicas. En 52 asuntos y con más de 10.000 personas, mostrar la corrección mueve la creencia en la dirección del hecho, poco pero de forma consistente.31

No

Quien lo niega sostiene que la corrección solo funciona en los temas que no tocan la identidad. Cuando la tocan, el efecto de la corrección dura poco y quién la dice importa más que lo que dice. Así, el dato compite mal con la pertenencia.

EstablecidoQue, en los estudios citados, las correcciones no refuerzan el error y su efecto es modesto.
En disputaLa duración del efecto de las correcciones y qué ocurre en los temas de identidad.
No se sabeSi cambiar una creencia cambia un voto, que es lo que importaría.
Cómo detectar que te venden humo

«Los datos son claros.»

Cuáles y con quéLa frase sirve a cualquier bando, y suele anunciar un valor disfrazado de hecho. Unos datos claros dicen cuáles son, de qué fuente, con qué denominador y comparados con qué. Y sobre todo dicen qué habría pasado sin la medida en discusión, que es el dato que más a menudo falta.

«Eso es ideología.» / «Eso es técnica, no política.»

Hechos o valoresSon las dos confusiones entre hechos y valores, una en cada dirección. La primera convierte en opinable una cifra que se puede comprobar, y se responde con el dato. La segunda presenta como inevitable una decisión que es una elección, y se responde con la pregunta de quién pierde.

«En cualquier país serio esto no pasaría.»

Qué país, qué datoEl país serio que se invoca suele ser una selección de las columnas que convienen. España tiene el riesgo de pobreza infantil más alto de la Unión, un 28,4% en 2025. Y tiene una esperanza de vida de 84 años en 2024, de las más altas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Tuvo en agosto de 2026 la segunda tasa de paro más alta de la Unión, el 10,0%. Su vivienda social de alquiler es el 2% del parque, frente a en torno al 8% de media de la Unión. La comparación honesta dice qué país y qué indicador, con datos de Eurostat o de la OCDE.

«Lo dicen los expertos.»

Qué historialLos expertos son imprescindibles para explicar mecanismos. Pero sus predicciones, de media, acertaron algo menos que una extrapolación simple. La seguridad con la que uno habla no anuncia que vaya a acertar: cuando se ha medido, apuntaba en dirección contraria.32 Cuentan el campo de cada experto y su historial de aciertos. De lo que dice valen el mecanismo y la probabilidad, no el título.

«Es de sentido común.»

Pide el mecanismoEl sentido común tiene sus desmentidos. La deuda pública se renueva en vez de devolverse. El salario medio está por encima de lo que cobra más de la mitad de los asalariados. Y la irregularidad migratoria la produce sobre todo quedarse cuando vence la estancia autorizada, lo que se llama sobrepasamiento de visados (capítulo 9.3, sobre fronteras). Cuando un mecanismo contradice la intuición, manda el mecanismo. Lo que es de sentido común no necesita que se diga que lo es.

«Con leer un buen manual ya se entiende el país.»

La defensa acríticaLas cifras de un manual tienen fecha y caducan. Las leyes que describe se reforman y sus tesis son valores declarados. Lo que da son preguntas, y una pregunta solo vale si se hace también a quien la enseñó.

Si te toca de cerca

Las cinco comprobaciones de una afirmación (norma, competencia, cifra, evaluación y precedente) caben en una pestaña del navegador. Dos cosas las completan. La sentencia entera cuenta más que su titular. Y la ley de transparencia de 2013 reconoce el derecho a pedir información pública, con un órgano independiente que revisa las negativas.

La regla de uso es sencilla. Antes de compartir una cifra, haz una de las cinco comprobaciones. Antes de discutir, pregúntate si el desacuerdo es de hechos o de valores.

Notas
  1. El proyecto de ley de reducción de la jornada máxima legal, aprobado por el Consejo de Ministros el 6 de mayo de 2025, decayó el 10 de septiembre de 2025 al prosperar las enmiendas a la totalidad de devolución del Partido Popular, Vox y Junts, con 178 votos a favor de la devolución y 170 en contra. El texto no llegó a debatirse en comisión y la jornada máxima sigue siendo la de cuarenta horas del artículo 34.1 del Estatuto de los Trabajadores. ↩
  2. Ministerio de Trabajo y Economía Social, Estadística de convenios colectivos de trabajo, avance de diciembre de 2025, tabla CCT-2.1, convenios registrados hasta diciembre. Al cierre de 2025 la jornada media pactada fue de 1.750,21 horas anuales, que son 38,33 semanales: 1.720,89 horas en los convenios de empresa y 1.751,91 en los de ámbito superior. La media se mide sobre los convenios con efectos económicos conocidos, no sobre el total de asalariados, y por eso no describe a quien no tiene convenio. ↩
  3. Matthieu Chemin y Etienne Wasmer, «Using Alsace-Moselle Local Laws to Build a Difference-in-Differences Estimation Strategy of the Employment Effects of the 35-Hour Workweek Regulation in France», Journal of Labor Economics, 27(4), 2009, págs. 487-524, que no encuentran efecto sobre el empleo; Philippe Askenazy, Catherine Bloch-London y Muriel Roger, «La réduction du temps de travail 1997-2003: dynamique de construction des lois Aubry et premières évaluations», Économie et statistique, n.º 376-377, 2004, págs. 153-171, que recogen la estimación de la Dares de unos 350.000 empleos creados entre 1998 y 2002, con grandes incertidumbres; Marcello Estevão y Filipa Sá, «The 35-Hour Workweek in France: Straightforward Durable Evidence?», Economic Policy, 23(55), 2008, págs. 417-463, con efecto nulo sobre el empleo y negativo sobre la satisfacción de una parte de los afectados; Guðmundur D. Haraldsson y Jack Kellam, Going Public: Iceland's Journey to a Shorter Working Week, Autonomy y Alda, 2021, sobre los ensayos de 2015-2019 en el Ayuntamiento de Reikiavik y en la Administración islandesa, que midieron bienestar y productividad. ↩
  4. El texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, art. 1.3.a, excluye de su ámbito «la relación de servicio de los funcionarios públicos»; el personal laboral de las administraciones sí está bajo él, con jornadas pactadas en convenio. Resolución de 14 de abril de 2026, de la Secretaría de Estado de Función Pública (BOE núm. 92, de 15 de abril de 2026), que aplica el Acuerdo de 27 de marzo de 2026 de la Mesa General de Negociación de la Administración General del Estado: la jornada general del personal de la Administración General del Estado y sus organismos públicos es de 35 horas semanales de promedio en cómputo anual, 1.533 al año, desde el día siguiente al de su publicación. No se aplica a los militares ni a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La anterior, la Resolución de 28 de febrero de 2019 de la misma Secretaría de Estado (apartado 3.1), fijaba 37 horas y media semanales de promedio, 1.642 horas anuales. La de 2026 recuerda además que la Ley 2/2012, de 29 de junio, de Presupuestos Generales del Estado para 2012 (disposición adicional septuagésima primera), fijó para el sector público una jornada general no inferior a 37,5 horas semanales. Los autónomos eran 3.483.645 en septiembre de 2026, con el sistema especial de los agrarios por cuenta propia y en datos sin ajustar, según el balance de afiliación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de 2 de octubre de 2026. ↩
  5. Ley 4/1983, de 29 de junio, de fijación de la jornada máxima legal en cuarenta horas y de las vacaciones anuales mínimas en treinta días, que reformó el Estatuto de los Trabajadores de 1980. La regla está hoy en el artículo 34.1 del texto refundido de 2015 (Real Decreto Legislativo 2/2015). ↩
  6. Ministerio de Trabajo y Economía Social, Estadística de convenios colectivos de trabajo, con los convenios registrados hasta el 31 de marzo de 2026, según la reproduce el gabinete técnico de CCOO Canarias (informe de 10 de abril de 2026, p. 3, sin enlace; es un sindicato, parte en el debate): la jornada media pactada en los convenios con efectos económicos en 2026 era de 1.739,31 horas anuales en el conjunto del Estado, frente a las 1.750,21 con las que cerró 2025. Por tipo de convenio, la misma estadística da para 2025 una media de 37,3 horas semanales en los de empresa, 38,2 en los sectoriales y 38,4 en los de grupo. Es un dato de los convenios registrados en un trimestre, no de la jornada media vigente, y es una señal, no una serie. ↩
  7. Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, art. 26.3: el centro directivo competente elaborará «con carácter preceptivo una Memoria del Análisis de Impacto Normativo», que incluye, entre otros apartados, el «impacto económico y presupuestario», la cuantificación de las cargas administrativas y el impacto por razón de género y de cambio climático; el art. 25 regula el Plan Anual Normativo. Consultada en octubre de 2026. ↩
  8. La supervisión de las cuentas es la función con la que nació la AIReF, creada por la Ley Orgánica 6/2013 y en funcionamiento desde 2014. La evaluación del gasto llegó después: el Consejo de Ministros le encargó el 2 de junio de 2017 una revisión del gasto en subvenciones, comprometida en la Actualización del Programa de Estabilidad 2017-2020, y el primer ciclo, Spending Review 2018-2021, tuvo tres fases. Las dos primeras reunieron once estudios —subvenciones, medicamentos, gasto hospitalario, políticas activas de empleo, becas e infraestructuras de transporte, entre otros—, y la primera se presentó en junio de 2019; el segundo ciclo va de 2022 a 2026. ↩
  9. Ley Orgánica 11/2015, de 21 de septiembre, para reforzar la protección de las menores y mujeres con capacidad modificada judicialmente en la interrupción voluntaria del embarazo: para la interrupción voluntaria del embarazo de menores de edad «será preciso, además de su manifestación de voluntad, el consentimiento expreso de sus representantes legales». La Ley Orgánica 1/2023 volvió a suprimir ese requisito para las de dieciséis y diecisiete años (capítulo 8.4). ↩
  10. Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030, aprobado por el Consejo de Ministros el 22 de septiembre de 2020 (texto en la web del Ministerio para la Transición Ecológica): lo financian los presupuestos sectoriales de cada departamento, los fondos europeos y PIMA Adapta, que administra recursos de las subastas de derechos de emisión; no tiene una partida propia. Es el dato del capítulo 9.4, sobre clima. ↩
  11. El juicio de proporcionalidad en tres pasos —idoneidad, necesidad y proporcionalidad en sentido estricto— lo construyó el Tribunal Constitucional a partir de la STC 66/1995, de 8 de mayo, sobre el derecho de reunión, y lo consolidó en las SSTC 55/1996, de 28 de marzo, y 207/1996, de 16 de diciembre. Se aplica a las medidas que restringen derechos fundamentales; fuera de ese ámbito no es un canon de constitucionalidad, pero sigue siendo un buen método para examinar una medida. ↩
  12. Philip E. Tetlock, Expert Political Judgment: How Good Is It? How Can We Know?, Princeton University Press, 2005: un estudio de unos veinte años con 284 expertos, con una precisión media apenas superior al azar e inferior a la de algoritmos de extrapolación simple —«the average expert performed slightly worse than a still more mindless competition: simple extrapolation algorithms that automatically predicted more of the same», en palabras del resumen de Tetlock y Gardner citado abajo—, y mejor entre quienes dudan y revisan («zorros») que entre quienes explican todo con una idea («erizos»). El número de predicciones depende de qué se cuente. Tetlock y Dan Gardner, en su resumen del estudio, dicen que los expertos hicieron «some 28,000 predictions», sobre preguntas como si algo subiría, bajaría o seguiría igual («Overcoming Our Aversion to Acknowledging Our Ignorance», Cato Unbound, 11 de julio de 2011). La reseña de Adrian E. Tschoegl y J. Scott Armstrong cuenta las probabilidades que los expertos asignaron a que cada situación ocurriera o no: «By 2003, he had accumulated 82,361 forecasts» (International Journal of Forecasting, 23(2), 2007, págs. 339-342; versión abierta en el repositorio de la Universidad de Pensilvania). Consultados en octubre de 2026. Philip E. Tetlock y Dan Gardner, Superforecasting, Crown, 2015, sobre el torneo de predicción de IARPA (2011-2015). ↩
  13. Dan M. Kahan, Ellen Peters, Erica Cantrell Dawson y Paul Slovic, «Motivated Numeracy and Enlightened Self-Government», Behavioural Public Policy, 1(1), 2017, págs. 54-86: ante la misma tabla de datos presentada como resultado de una crema para la piel o de una ley de control de armas, los participantes con mayor capacidad numérica la interpretaron mejor en el primer caso y se polarizaron más en el segundo. ↩
  14. Amos Tversky y Daniel Kahneman, «Availability: A Heuristic for Judging Frequency and Probability», Cognitive Psychology, 5(2), 1973, págs. 207-232, y «Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases», Science, 185(4157), 1974, págs. 1124-1131: se juzga más frecuente lo que se recuerda con más facilidad, y lo llamativo se recuerda mejor que lo común. ↩
  15. Ley 27/2022, de 20 de diciembre, de institucionalización de la evaluación de políticas públicas en la Administración General del Estado, que obliga a evaluar las políticas con una metodología común y previó una agencia estatal. Su estatuto se aprobó por el Real Decreto 65/2026, de 3 de febrero, la Agencia Estatal de Evaluación de Políticas Públicas se constituyó en abril de 2026 y aprobó sus objetivos estratégicos hasta 2030 en julio del mismo año. Las 148.907 personas con derecho a la dependencia y sin prestación a 31 de diciembre de 2025 son el dato del capítulo 7.4, sobre dependencia. ↩
  16. Gobierno de España, actualización de datos de la dana a 5 de octubre de 2026: «Recursos movilizados por el Gobierno de España: 16.600 millones de euros». Recursos empleados, 9.889.151.380 euros: 8.177.322.513 abonados en ayudas y subvenciones, 807.842.502 financiados o avalados y 903.986.365 ejecutados en actuaciones directas. «Empleados» no es «ejecutados»: lo ejecutado en actuaciones directas es una décima parte. Consultada en octubre de 2026. ↩
  17. Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados (Oficina C), preguntas frecuentes: el 5 de marzo de 2021 el Congreso y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) firmaron el acuerdo de colaboración para ponerla en marcha. La coordinan la Secretaría General del Congreso y la FECYT, responde ante la Mesa, que elige los temas, y elabora los «Informes C» sobre la evidencia científica disponible. ↩
  18. Real Decreto-ley 21/2026, de 25 de agosto, de transparencia e integridad de las actividades de los grupos de interés, publicado en el BOE el 26 de agosto de 2026 y en vigor desde el 27. Creaba un registro estatal, público, gratuito y obligatorio, gestionado por el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, y añadía publicidad de los contactos, huella normativa, reglas de conducta y régimen sancionador. La inscripción se abrió el 4 de septiembre de 2026 y había pasado de 250 solicitudes a mediados de mes. El Congreso acordó su derogación el 16 de septiembre de 2026 (Resolución de 16 de septiembre de 2026, del Congreso de los Diputados, BOE de 18 de septiembre; consultado en septiembre de 2026). ↩
  19. Congreso de los Diputados, XIV legislatura: proposición de ley orgánica 122/000265, del Grupo Parlamentario Ciudadanos, de noviembre de 2022, que modificaba la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para que la AIReF evaluara las medidas económicas de los programas electorales, y proposición de ley orgánica 122/000298, con el mismo objeto. Las dos decayeron con la disolución de las Cortes en 2023. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  20. CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis, Keuzes in Kaart 2027-2030, 10 de octubre de 2025; la oficina publica un análisis así antes de cada elección general desde 1986 (cronología). La participación es voluntaria y los partidos negocian con la oficina la formulación de sus medidas antes de la publicación. En la edición de las elecciones de octubre de 2025 se analizaron diez programas —GroenLinks-PvdA, VVD, NSC, D66, BBB, CDA, SGP, ChristenUnie, Volt y JA21— y, de los partidos con escaño en la Segunda Cámara, quedaron fuera cinco: el PVV, que era el grupo más numeroso, más SP, DENK, PvdD y FvD. La televisión pública neerlandesa contó que el PVV no se sometía porque considera que la oficina no hace justicia a sus planes, y que su líder la había criticado por estimar los efectos de sus medidas contra la inmigración de forma muy distinta a como lo hacía él; en 2023, cuando no se sometieron siete partidos, entre ellos NSC y BBB, la misma cadena había titulado que cada vez eran menos los que lo hacían. ↩
  21. Budget Responsibility and National Audit Act 2011, art. 4: el deber principal de la Office for Budget Responsibility es examinar la sostenibilidad de las finanzas públicas e informar sobre ella, con objetividad, transparencia e imparcialidad. La oficina, que funcionaba desde 2010, hace las previsiones económicas y fiscales que el Gobierno adopta como oficiales para el presupuesto, y los juicios en que se basan son suyos y no del ministro de Hacienda. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  22. Ley orgánica n.º 2012-1403, de 17 de diciembre de 2012, relativa a la programación y la gobernanza de las finanzas públicas, que crea el Alto Consejo de Finanzas Públicas (Haut Conseil des finances publiques): lo preside el primer presidente del Tribunal de Cuentas (art. 11, que fija también su composición) y se pronuncia sobre la fiabilidad de las previsiones macroeconómicas del Gobierno. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  23. Ley n.º 243, de 24 de diciembre de 2012, de aplicación del principio de equilibrio presupuestario que la reforma constitucional de 2012 llevó al artículo 81 de la Constitución italiana, art. 16: crea en las cámaras el Ufficio parlamentare di bilancio, que analiza las previsiones macroeconómicas y de finanzas públicas y el cumplimiento de las reglas presupuestarias. Lo dirige un consejo de tres miembros que nombran de acuerdo los presidentes de las dos cámaras, de una lista de diez que aprueban por dos tercios sus comisiones de presupuestos, para seis años y sin renovación. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  24. Alemania: Bundestag, Wissenschaftliche Dienste, que elaboran para los diputados y los órganos de la cámara documentaciones, informes y dictámenes, con neutralidad política. Suecia: Gobierno sueco, Statens offentliga utredningar: antes de proponer una ley, el Gobierno suele nombrar un investigador o una comisión, y su informe se publica en la serie SOU. Consultado en octubre de 2026. ↩
  25. Andres Reiljan, «'Fear and Loathing across Party Lines' (also) in Europe: Affective Polarisation in European Party Systems», European Journal of Political Research, 59(2), 2020, págs. 376-396, que mide la polarización afectiva en 22 democracias europeas con datos del CSES y sitúa a los países del sur y del este por encima de los del noroeste, con España en el grupo alto. ↩
  26. Mariano Torcal, De votantes a hooligans: la polarización política en España, Catarata, 2023, sobre la superposición del eje ideológico y el territorial. ↩
  27. Thomas Wood y Ethan Porter, «The Elusive Backfire Effect: Mass Attitudes' Steadfast Factual Adherence», Political Behavior, 41(1), 2019, págs. 135-163 (52 asuntos y más de 10.000 participantes: las correcciones mueven las creencias hacia el hecho y no producen el efecto rebote que habían descrito Brendan Nyhan y Jason Reifler en «When Corrections Fail», Political Behavior, 32(2), 2010, págs. 303-330); sobre el peso de la fuente, Briony Swire-Thompson, Ullrich K. H. Ecker, Stephan Lewandowsky y Adam J. Berinsky, «They Might Be a Liar But They're My Liar: Source Evaluation and the Prevalence of Misinformation», Political Psychology, 41(1), 2020, págs. 21-34. ↩
  28. Reuters Institute for the Study of Journalism, Digital News Report 2026, porcentaje que dice confiar en la mayoría de las noticias la mayor parte del tiempo: el 37% de media en los 48 mercados; el 17% en Hungría, cinco puntos menos que en 2025 y la cifra más baja de los 48; el 63% en Finlandia. El 33% de España es el dato del capítulo 1.8, sobre los medios, con la misma fuente. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  29. Christopher H. Achen y Larry M. Bartels, Democracy for Realists: Why Elections Do Not Produce Responsive Government, Princeton University Press, 2016, caps. 5-7 (castigo electoral por sequías, inundaciones y por la economía de los meses previos a la elección); la parte más citada, la de los ataques de tiburón en Nueva Jersey en 1916, ha sido discutida por Anthony Fowler y Andrew B. Hall, «Do Shark Attacks Influence Presidential Elections? Reassessing a Prominent Finding on Voter Competence», Journal of Politics, 80(4), 2018, págs. 1423-1437. ↩
  30. Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos, informes de seguimiento de las recomendaciones de los spending reviews, publicados cada año desde 2022 según el principio de «cumplir o explicar»: dicen, para cada propuesta de las revisiones del gasto de la AIReF, si se ha aplicado, se ha rechazado o sigue en proceso. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  31. Thomas Wood y Ethan Porter, «The Elusive Backfire Effect», Political Behavior, 41(1), 2019, págs. 135-163; y el metaanálisis de Nathan Walter y Sheila T. Murphy, «How to Unring the Bell: A Meta-Analytic Approach to Correction of Misinformation», Communication Monographs, 85(3), 2018, págs. 423-441, con un efecto medio de las correcciones moderado y positivo. ↩
  32. Philip E. Tetlock, Expert Political Judgment, Princeton University Press, 2005, cap. 3: la seguridad con la que un experto se expresa y su presencia en los medios correlacionan negativamente con la precisión de sus predicciones. ↩
Fuentes
  • Constitución española, arts. 9.3 (publicidad de las normas y jerarquía), 86 (decreto-ley), 134 (presupuestos), 137-158 (organización territorial), 148-149 (reparto de competencias, con el 149.1.7.ª sobre legislación laboral) y 159.1 (elección del Tribunal Constitucional); Real Decreto Legislativo 2/2015, Estatuto de los Trabajadores, art. 34 (jornada máxima), y Ley 4/1983, de 29 de junio, que la fijó en cuarenta horas; Ley 50/1997, del Gobierno, art. 26 (procedimiento de elaboración de normas y memoria del análisis de impacto normativo) y Real Decreto 931/2017.
  • Ley Orgánica 6/2013, de creación de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, y AIReF, Spending Review 2018-2021; Ley Orgánica 6/1985, del Poder Judicial, art. 567 (elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial); Ley Orgánica 1/2004, de medidas de protección integral contra la violencia de género, art. 1; Ley 19/2013, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, arts. 12-24; Ley 27/2022, de institucionalización de la evaluación de políticas públicas en la Administración General del Estado; Ley 12/1989, de la función estadística pública; acuerdo de colaboración del Congreso de los Diputados y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, de 5 de marzo de 2021, para la puesta en marcha de la Oficina de Ciencia y Tecnología (Oficina C).
  • Congreso de los Diputados, proyecto de ley de reducción de la jornada máxima legal (2025), tramitación y votación de las enmiendas a la totalidad; Ministerio de Trabajo, Estadística de convenios colectivos (jornada media pactada); Resolución de 14 de abril de 2026, de la Secretaría de Estado de Función Pública (jornada de 35 horas en la Administración General del Estado).
  • CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis, Keuzes in Kaart (análisis de los programas electorales, desde 1986); Office for Budget Responsibility (Reino Unido, 2010); Parliamentary Office of Science and Technology (Reino Unido, 1989); Ufficio parlamentare di bilancio (Italia, 2014); Registro de transparencia de la Unión Europea (2011).
  • Reuters Institute, Digital News Report (confianza en las noticias por país); International Fact-Checking Network, lista de signatarios del código de principios.
Para saber más
Actualizado

16 de octubre de 2026 · fecha de corte de los datos: octubre de 2026

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