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España: Manual del ciudadano

Capítulo 4.2 · El dinero

El gasto público

El presupuesto en cinco cifras

De cada diez euros del gasto público, siete —pensiones y demás prestaciones, sanidad, educación e intereses de la deuda— se mueven muy poco de un año a otro, unos por ley (pensiones, prestaciones, intereses) y otros por plantillas y conciertos (sanidad, educación), antes de que el Congreso o los parlamentos autonómicos debatan sus presupuestos. Lo que se discute cada otoño es el resto del gasto, y ni siquiera entero.

El mismo techo de gasto, dos titulares

El 7 de julio de 2026 el Consejo de Ministros aprobó el techo de gasto para 2027: 226.032 millones de euros. El techo de gasto es el límite con el que el Gobierno prepara el presupuesto del Estado del año siguiente. No incluye el gasto propio de la Seguridad Social, de las comunidades autónomas ni de los ayuntamientos, ni lo que el Estado les entrega por los sistemas de financiación, ni operaciones financieras como devolver deuda. El techo de 2027 supera en un 6,6% al de 2026 sin los fondos europeos de recuperación, y en un 4,6% si se cuentan.1

Dos titulares salieron del mismo acuerdo. El del Gobierno: «El Gobierno acuerda el mayor techo de gasto de la historia para blindar el estado de bienestar». El de sus críticos: el gasto público se dispara y bate su récord. Los dos parten de un dato cierto: en euros, es el techo más alto de la historia.

Y los dos ocultan lo mismo. El techo es más alto que el del año anterior porque buena parte de lo que cuenta sube solo. Nadie lo decide ese año.

Las pensiones de los funcionarios del Estado suben porque la ley las actualiza con los precios, y la transferencia del Estado a la Seguridad Social, porque hay más pensionistas. Los intereses suben porque la deuda es mayor. Los salarios públicos, por los acuerdos firmados. Las pensiones de la Seguridad Social y los fondos de las comunidades no figuran en el techo, pero también suben solas. Antes de que un ministro proponga un solo programa nuevo, el gasto del año siguiente ya es mayor que el de este. El «récord histórico» es, en gran parte, aritmética.

Ninguno de los dos titulares dice cuánto de ese gasto se decidió en el presupuesto de ese año. Fue la parte menor. Para leer bien un presupuesto hay que buscar la parte que no estaba decidida.

Cómo funciona

Tres cifras que se llaman igual

El presupuesto del Estado no es el gasto público. El debate llama «el presupuesto» a tres cifras que miden cosas distintas:

  • El gasto público total. Lo que gastan todas las administraciones una vez eliminadas las transferencias entre ellas: unos 725.000 millones de euros en 2024, el 45,5% del producto interior bruto (PIB), es decir, de todo lo que produce el país en un año.2 Es la única de las tres que se compara con Europa.
  • Los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Incluyen la Seguridad Social y los organismos estatales, pero no el gasto de comunidades y ayuntamientos.
  • El Estado en sentido estricto. Sin la Seguridad Social ni los organismos: es el del techo de gasto de la apertura, 226.032 millones para 2027. Buena parte la transfiere a otras administraciones en vez de gastarla. Entre enero y noviembre de 2024, casi dos de cada tres euros del gasto del Estado fueron transferencias a la Seguridad Social, las comunidades y los ayuntamientos; sin la financiación autonómica y local, que el techo no cuenta, son en torno a cuatro de cada diez.3

Quien compara con Europa la cifra de los Presupuestos, o peor, la del Estado en sentido estricto, compara cosas distintas. Y un titular que no dice cuál de las tres usa no se puede contrastar con ningún otro.

Las cinco masas

Cinco partidas, las cinco masas del gasto, suman el 69,8% del gasto público de 2024.4 Son siete de cada diez euros que un presupuesto anual apenas puede mover. Estas son, con su porcentaje:

  • Pensiones. El 27,7% (es la división de «edad avanzada y supérstites», que recoge también algunos servicios a mayores), la mayor con diferencia: casi tres de cada diez euros del gasto, contando las de los funcionarios del Estado.5 Crece cada año por dos motivos que ningún gobierno puede alterar a corto plazo: entran más pensionistas de los que salen, y la pensión nueva es mayor que la que se extingue. Desde 2022 está además indexada por ley al índice de precios de consumo (IPC), que mide cómo suben los precios.6
  • Protección social distinta de las pensiones. El 13,4%: incapacidad y bajas por enfermedad, desempleo, familia, ingreso mínimo y parte de la dependencia. Es la más sensible al ciclo económico.
  • Sanidad. El 14,2%, y las comunidades gestionan el 93,6% del gasto sanitario.7
  • Educación. El 9,1%, también autonómica en su mayor parte. Es la partida a la que más empuja hacia abajo la demografía, por la caída del número de alumnos.
  • Intereses de la deuda. El 5,5%, más de lo que se gasta en prestaciones por desempleo.8 Los examina el capítulo siguiente, sobre la deuda.

Lo que queda —defensa, seguridad, justicia, infraestructuras, investigación, cultura, el funcionamiento de todas las administraciones— cabe en los otros tres euros de cada diez.

Los salarios públicos cruzan esas cinco masas. Clasifican el mismo gasto de otra forma: por lo que se paga, no por a qué se dedica. En 2025 las nóminas de todas las administraciones sumaron casi uno de cada cuatro euros de todo el gasto.9 En su mayoría vienen fijadas por acuerdos plurianuales. Buena parte de esas nóminas, la de médicos y profesores, ya está contada dentro de la sanidad y la educación.

El presupuesto del Estado hace lo mismo: presenta cada euro de tres maneras a la vez. La clasificación orgánica dice quién lo gasta, el ministerio o el organismo. La de programas, para qué. La económica, en qué: personal, compras, intereses, transferencias, inversiones. Esta última es la que separa las nóminas, y la que define la inversión y el techo de gasto.10

Lo que de verdad se decide cada año

Las cinco masas no están atadas por la misma razón. Las pensiones, las demás prestaciones y los intereses se pagan porque lo manda una ley o un contrato, haya o no presupuesto nuevo. El desempleo, además, sube y baja con la marcha de la economía. La sanidad y la educación las presupuestan cada año las comunidades. Son sobre todo plantillas y conciertos (los contratos con colegios y clínicas privados que prestan el servicio público). Eso se puede cambiar, aunque no de un año para otro.

Los tres euros restantes tampoco están libres del todo. Dentro van los salarios de la administración general, la policía, la justicia y la defensa, atados a acuerdos plurianuales. La estadística, que clasifica el gasto por funciones, no separa esas nóminas. Solo permite decir que lo libre es menos de tres de cada diez euros. Lo que queda por decidir es la inversión nueva, los programas nuevos y los cambios en los existentes.

En el presupuesto que vota el Congreso la parte atada también es la mayor. Las transferencias a otras administraciones dependen sobre todo de leyes y del sistema de financiación. A ellas se suman los intereses de la deuda y las pensiones de los funcionarios. Cuando un partido pide «mil millones para X» a cambio de su voto, negocia dentro del margen que queda.

Uno de cada dos euros que el gasto público ha ganado en casi treinta años ha ido a pensiones.11

Detrás hay más pensionistas, pensiones más altas y reglas de revalorización que cuenta el capítulo 7.1, sobre las pensiones.

Quién decide y quién gasta

Quien legisla no es quien gestiona. El Estado fija por ley el nivel de las pensiones, la cartera de servicios sanitarios (lo que cubre la sanidad pública) y las etapas educativas obligatorias. Las comunidades ejecutan la sanidad y la educación con dinero que les llega de dos maneras. Una es la parte de los grandes impuestos que la ley les cede. La otra son los fondos que reparte el Estado con reglas que fija él. En su mayor parte, ese dinero llega sin destino fijado.

Las subidas de sueldo de los empleados públicos enseñan la cadena. El Estado fija cada año cuánto pueden subir en todas las administraciones. La de 2025, del 2,5%, la aprobó el Consejo de Ministros en diciembre de ese año. En educación casi seis de cada diez euros eran nóminas en 2024, y el gasto es sobre todo autonómico. Esa subida cuesta a las comunidades del orden de mil millones al año solo en educación.12

La dependencia, la atención a quien necesita ayuda de otros para vivir, funciona igual. Una ley estatal de 2006 creó el derecho a esa atención. En 2025 el Estado puso el 26,9% de los 13.991,5 millones de gasto público, lejos de la mitad prevista en 2006, que la ley de entonces no escribió y que la reforma de 2026 sí escribe en el articulado.13 Lo cuenta el capítulo 7.4, sobre dependencia. Cuando falta dinero, hay que mirar quién fijó el nivel y quién lo paga. Para saber quién ha decidido algo hay que seguir el dinero.

El presupuesto prorrogado

El margen que dejan las cinco masas se discute cada otoño, cuando hay presupuesto que discutir. El presupuesto tiene un calendario anual, que cuenta el capítulo 2.2, sobre la legislatura. La ley manda al Gobierno aprobar el techo de gasto en el primer semestre del año (artículo 15.1 de la Ley Orgánica 2/2012).14 El techo de 2026 se aprobó en noviembre de 2025 y el de 2027, el 7 de julio de 2026, fuera de ese plazo. Va junto con la senda de estabilidad. La senda fija los objetivos de déficit y de deuda de cada administración. La explica el capítulo 4.3, sobre deuda, déficit y reglas fiscales. La votan después las Cortes, es decir, el Congreso y el Senado. Su rechazo no tumba el techo. A finales de 2025 el Congreso rechazó la que acompañaba al de 2026, y el Gobierno lo mantuvo.

Cuando las Cortes no aprueban los presupuestos antes del 1 de enero, la Constitución establece que se prorrogan automáticamente los del año anterior. Se exceptúan solo los créditos de programas que terminaban ese año y las obligaciones que se extinguían en él.15 Ha pasado doce veces desde 1978, y en ocho de los diecisiete ejercicios desde 2010, contando el actual.16 La prórroga, pensada como excepción, se ha vuelto ordinaria (figura 50). Lo mismo le ha pasado al decreto-ley, la norma con rango de ley que el Gobierno dicta por urgencia. El Congreso la convalida después en una sola votación (capítulo 2.4, sobre el procedimiento legislativo).

En 2026 el Estado funciona por tercer año seguido con las cuentas de 2023. Desde entonces el Gobierno no ha llevado ningún proyecto a las Cortes: ni el de 2024, ni el de 2025, ni el de 2026. El artículo 134.3 de la Constitución le obliga a presentarlo antes del 1 de octubre.

En julio de 2026 el Gobierno aprobó el techo de gasto de 2027. Anunció que presentaría directamente el proyecto de presupuestos de ese año. El 1 de octubre venció el plazo de presentación sin que el Consejo de Ministros hubiera aprobado el proyecto. El 6 de octubre se disolvieron las Cortes (Real Decreto 806/2026, de 5 de octubre). Ese proyecto ya no puede tramitarse. Las Cortes nuevas se reúnen el 23 de diciembre. Así que el 1 de enero de 2027 seguirán prorrogadas las cuentas de 2023, por cuarto año.17

El Estado sigue funcionando con las cuentas viejas, pero la prórroga tiene efectos. Las partidas que suben solas siguen subiendo. La ley declara ampliables sus créditos, las cantidades autorizadas para cada partida (artículo 54 de la Ley General Presupuestaria). El ministro de Hacienda los aumenta sin volver a las Cortes. En cambio, lo que necesitaba autorización nueva se queda sin ella: la inversión nueva, los programas nuevos.

Y el Gobierno gana margen. Puede aumentar partidas y pasar dinero de unas a otras sin votación en las Cortes. Según el tipo, lo autoriza el Consejo de Ministros, el ministro de Hacienda o cada ministro. La ley lo llama modificaciones de crédito. Hasta agosto de 2026 esas modificaciones habían aumentado los créditos en 81.340 millones, frente a 33.292 a la misma fecha de 2025; 30.226 de ellos eran para la deuda, y habían pasado otros 37.893 de unas partidas a otras. Más de la mitad del aumento, 43.100 millones, son operaciones financieras, como amortizar deuda o aportar capital a entidades públicas, y no gasto en servicios.18

Otra cosa es la ejecución, que consiste en gastar de verdad lo que el presupuesto permite. Un gasto pasa por fases. Se aprueba, se compromete con un contratista, se reconoce la obligación cuando la obra o el servicio están hechos y se paga. La ejecución se mide en obligaciones reconocidas, y el crédito que el 31 de diciembre no ha llegado a esa fase se anula.19 En inversión el Estado se queda corto incluso con cuentas nuevas. En 2023, con presupuesto aprobado, ejecutó el 82% de los créditos de inversión disponibles al cierre, frente al 95% del gasto corriente (nóminas, compras y prestaciones).20

Figura 50 · Años con las cuentas del año anterior
EJERCICIOS CON PRESUPUESTO PRORROGADO · 2010-2026 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024 2025 2026 Presupuesto propio aprobado a tiempo Prórroga parcial (aprobado con el año empezado) Prórroga durante todo el ejercicio Desde 2019, la mayoría de los ejercicios se han gestionado con cuentas prorrogadas. Ocho de los diecisiete ejercicios, cinco enteros; doce prórrogas desde 1978. Con las Cortes disueltas, 2027 empezará prorrogado.
Ejercicios con presupuesto prorrogado · 2010-2026
  1. 2010-2011Presupuesto propio
  2. 2012Prórroga parcialAprobado con el año empezado
  3. 2013-2016Presupuesto propio
  4. 2017-2018Prórroga parcialAprobados con el año empezado
  5. 2019-2020Prórroga durante todo el ejercicio
  6. 2021-2023Presupuesto propio
  7. 2024-2025Prórroga durante todo el ejercicio
  8. 2026Prórroga durante todo el ejercicioSin proyecto de presupuestos; con las Cortes disueltas, 2027 empezará prorrogado

Desde 2019, la mayoría de los ejercicios se han gestionado con cuentas prorrogadas: ocho de los diecisiete ejercicios desde 2010, cinco de ellos enteros, y doce prórrogas desde 1978.

Cada casilla es un ejercicio de 2010 a 2026; las marcadas son los que el Estado gestionó con las cuentas del año anterior, enteras o en parte. Siete de los ocho llegaron después de las elecciones de 2015, que fragmentaron el Congreso. Si la prórroga se debe más a un Gobierno sin mayoría o a un Parlamento que no la da es una de las preguntas de «Lo que se discute».
Por qué es así

El gasto público en España pasó entre 1960 y 2019 del 22% al 42% del PIB. Ese crecimiento fue la suma de muchas decisiones. Cada una fue una ley con su debate:

  • la universalización de la sanidad, en 1986;
  • la extensión de la educación obligatoria, en 1990;
  • las pensiones no contributivas (para quien no ha cotizado lo bastante), también en 1990;
  • la dependencia, en 2006;
  • el ingreso mínimo, en 2020.21

Ninguno de esos derechos se ha suprimido, aunque la crisis de 2008 recortó dos. El Real Decreto-ley 16/2012 dejó fuera de la sanidad pública a los inmigrantes en situación irregular hasta 2018. El Real Decreto-ley 20/2012 rebajó las prestaciones de la dependencia. El gasto público es el sedimento de todos los derechos sociales que un país ha reconocido y no ha suprimido.

Las pensiones pesan tanto por dos motivos. Uno es una demografía que se veía venir desde los años ochenta. El otro es una decisión que los gobiernos han repetido: garantizar la pensión y ajustar lo demás. La excepción fue la crisis: en 2011 las pensiones se congelaron, salvo las mínimas y las no contributivas.22 En 2017 subieron un 0,25%, el mínimo que fijaba la ley, mientras los precios subían. Desde 2022, además, la subida de las pensiones sigue al IPC por mandato de la ley de la Seguridad Social.23 Ya no pasa por cada ley de presupuestos.

Entre 2010 y 2024 las pensiones se llevaron casi nueve de cada diez euros del aumento del gasto: 98.000 de 113.000 millones, en euros de 2024.24 Sin contar las pensiones ni la sanidad, el resto del gasto en conjunto no creció.

Que uno decida y otro gaste viene de la descentralización. Se transfirieron a las comunidades los servicios y una parte de los impuestos. Pero la capacidad de fijar la mayoría de estos se quedó en el Estado, como cuenta el capítulo 3.2, sobre la financiación autonómica.

Los números
Gasto público total45,5% del PIBUnos 725.000 M€ en 2024; el 45,3% en 2025
Pensiones~3 de cada 10 € de gasto públicoUnos 218.000 M€ en 2025, con las de los funcionarios
Protección social distinta de las pensiones13,4% del gasto públicoEn 2024: enfermedad e incapacidad, desempleo, familia, exclusión social y otras
Sanidad~1 de cada 7 €101.739 M€ en 2024 según el Ministerio de Sanidad (el 14,0% del gasto); las comunidades gestionan el 93,6%
Educación~1 de cada 11 €Unos 66.000 M€ en 2024; 71.349 en la estadística del Ministerio, que cuenta con otro criterio
Intereses de la deuda~1 de cada 20 €40.314 M€ en 2025 (5,3% del gasto) frente a 38.793 en 2024 (5,4%); en la clasificación funcional de 2024, el 5,5%; más que las prestaciones por desempleo
Salarios públicos181.494 M€ en 2025Casi 1 de cada 4 €; un 5,1% más que en 2024
Gasto comprometido antes del debate presupuestario7 de cada 10 €Suma de las cinco masas: 69,8% en 2024
Aumento del gasto ido a pensiones, 2010-202498.000 de 113.000 M€En euros de 2024; sanidad, 15.000
Prórrogas presupuestarias desde 197812Tres seguidas con las cuentas de 2023
Ejercicios con presupuesto prorrogado desde 20108 de 17Cinco enteros, y 2026 es el tercero seguido
Créditos aumentados por modificaciones81.340 M€Hasta agosto de 2026, según la Intervención General de la Administración del Estado, frente a 33.292 hasta agosto de 2025; 30.226 para la deuda pública y, aparte, 37.893 pasados de unas partidas a otras
Inversión del Estado ejecutada82% en 2023Con presupuesto aprobado; el 89% en 2025, con el prorrogado
Fecha límite para presentar el proyecto de presupuestos1 de octubreArt. 134.3 de la Constitución
Comparación europea

En 2024 España gastó el 45,5% del PIB, por debajo del 49,1% de la Unión Europea (UE): más que Portugal y menos que Francia, Italia o Alemania.25

Por partidas, la comparación depende de qué se mida. Con datos de 2019, se compara con la media de la UE de quince miembros (UE-15). Frente a ella, pesaban más en el gasto de España las pensiones, el desempleo y los intereses. Pesaban menos la educación y la inversión pública, que pasó de estar entre las más altas de Europa en 2009 a estar entre las más bajas en 2019.26

Pesar más no es gastar más que los vecinos. En proporción al PIB, los que más gastaban en pensiones en 2023 eran Italia y Francia, seguidas de Austria, Grecia y Finlandia. España no estaba entre los cinco primeros.27 En educación, España gastó en 2024 el 4,1% del PIB, frente al 4,8% de la UE, aunque como parte del gasto público pesa lo mismo que en Alemania, el 9,1%.28

El presupuesto prorrogado tiene equivalentes. Bélgica es el caso más parecido: funcionó con «dozavos provisionales» —el presupuesto anterior, dividido en doce partes— durante todo 2019 y 2020.29 Ha vuelto a usarlos en 2025 y al empezar 2026, aunque allí la Cámara los vota cada pocos meses. En España la prórroga no se vota ni tiene plazo. El artículo 134.4 de la Constitución la mantiene hasta que se aprueba un presupuesto nuevo.

Donde no hay prórroga automática, la falta de acuerdo puede cerrar la administración. Estados Unidos cerró su administración federal 43 días entre el 1 de octubre y el 12 de noviembre de 2025. Fue el cierre más largo de su historia.

Lo que se discute

¿Se gasta demasiado o demasiado poco?

Demasiado

El gasto público ha crecido más que la economía durante décadas, y el déficit es crónico. Sostenerlo obliga a subir impuestos o a endeudarse. Y lo que crece solo, sobre todo las pensiones, deja cada año menos margen para lo demás.

Demasiado poco

España gasta menos que la media de la UE en proporción al PIB y aspira a los mismos servicios. Las carencias en dependencia, vivienda o investigación son visibles. En 2019 su inversión pública estaba entre las más bajas de Europa.

EstablecidoEl gasto público está por debajo de la media de la UE en proporción al PIB. En torno a siete de cada diez euros están comprometidos, y las pensiones son la partida que más crece.
En disputaSi el margen para el resto del gasto debe salir de más ingresos, de menos pensiones o de menos de todo lo otro. Quien discute el gasto total está discutiendo las pensiones sin nombrarlas.
No se sabeCuánto gasto público es ineficiente. La AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), el organismo que vigila las cuentas públicas, evalúa programas desde 2017. Su segunda fase cubrió 51.000 millones, menos de una décima parte del gasto.30 Tampoco se sabe cuánto del gasto ajeno a las cinco masas está de verdad libre.

¿Es un problema gobernar con presupuesto prorrogado?

Sí

Es la prueba de que el Gobierno no tiene mayoría para lo esencial, reduce el control parlamentario y bloquea la inversión nueva. Además, resulta cómodo para quien gobierna: con las cuentas prorrogadas aumenta y mueve partidas sin negociarlas en las Cortes.

No

El Estado funciona, las prestaciones se pagan y un mal presupuesto es peor que uno prorrogado. La prórroga tampoco la elige solo el Gobierno. En un Congreso fragmentado desde 2015, cada socio cobra su apoyo en una partida distinta. Reunir una mayoría para un presupuesto cuesta más que para una investidura.

EstablecidoLa prórroga es automática por la Constitución y la Ley General Presupuestaria. Con ella, las partidas que suben solas siguen subiendo y los créditos se mueven sin votación.
En disputaSi la culpa es del Gobierno, que no logra la mayoría, o del Parlamento fragmentado, que no la da. Y si el techo de gasto aprobado sin senda votada es un atajo legítimo.
No se sabePor qué el Estado dejó sin ejecutar en 2023, con presupuesto aprobado, casi uno de cada cinco euros de sus créditos de inversión. Tampoco se sabe cuánta inversión nueva ha dejado de autorizarse por la prórroga.
Cómo detectar que te venden humo

«Los presupuestos más sociales de la historia.»

AritméticaBuena parte de la subida del gasto social es aritmética. Las pensiones indexadas y el envejecimiento hacen que bata su récord casi todos los años sin que nadie decida nada. En 2023 Hacienda presentaba el gasto social como el 58,5% de los presupuestos, y era sobre todo la nómina de las pensiones.31

«El gasto público se dispara.»

ProporciónLa misma aritmética, leída desde el otro lado. Un gasto se dispara cuando sube claramente más que el PIB. Eso se mira en proporción: en 2025 el gasto público pasó del 45,5% al 45,3% del PIB. Creció, pues, menos que la economía.

«Mil millones para X.»

EscalaEl techo de gasto ya deja fuera lo que el Estado entrega a comunidades y ayuntamientos por los sistemas de financiación. Del resto, en torno a cuatro de cada diez euros son también transferencias a otras administraciones, sobre todo a la Seguridad Social. Al Estado le quedan unos seis de cada diez euros del techo, del orden de 140.000 millones.32 Con ellos paga todavía los intereses, las nóminas y las pensiones de sus funcionarios jubilados. Mil millones son menos de uno de cada cien euros de ese margen. Es una cantidad real, que puede ser importante para X, pero no un cambio de rumbo. La pregunta es si esa cantidad es plurianual o de un año.

«El Estado recorta la sanidad.» / «La comunidad recorta la sanidad.»

Seguir el dineroLa sanidad la gastan las comunidades con dinero que llega por el sistema de financiación, sobre todo impuestos cedidos. Las reglas las fija el Estado. Un cambio en las reglas del Estado o en el gasto de la comunidad se puede presentar como recorte del otro. Hasta ver la liquidación, las cuentas definitivas del año, no se sabe quién ha recortado.

«Eliminando duplicidades y chiringuitos se ahorrarían decenas de miles de millones.»

TamañoTodo lo que no son las cinco masas cabe en tres de cada diez euros. Ahí están la policía, la justicia, la defensa y las carreteras. La reforma de las administraciones públicas de 2013 estimó un ahorro de 37.620 millones en cuatro años para el conjunto de sus medidas; las dirigidas a duplicidades eran una parte.33 Lo cuenta el capítulo 3.1, sobre el Estado autonómico. El ahorro grande solo cabe en las cinco masas, y la mayor son las pensiones. Quien no nombra ninguna no está proponiendo ahorro grande.

«Los presupuestos traen un récord de inversión.»

EjecuciónUna inversión presupuestada todavía no está hecha. Y el Estado deja sin ejecutar casi una quinta parte incluso con cuentas aprobadas. El récord que cuenta es el de la inversión ejecutada, que solo se conoce al cerrar el ejercicio.

Si te toca de cerca

Los Presupuestos Generales del Estado se publican enteros en la web del Ministerio de Hacienda. Su «libro amarillo», la presentación del proyecto, da las cifras resumidas.

Para el gasto público total, la referencia es la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). Es el órgano de Hacienda que lleva la contabilidad pública. Publica las cuentas consolidadas de todas las administraciones y, cada mes, las modificaciones de crédito.

La AIReF publica cada primavera un informe sobre los presupuestos iniciales de todas las administraciones. Con su propia previsión, dice cuánto crecerá el gasto y si respeta los límites que las reglas fiscales le ponen.

Notas
  1. Consejo de Ministros de 7 de julio de 2026: límite de gasto no financiero del Estado para 2027 de 226.032 millones, un 6,6% más que el de 2026 sin los fondos del Plan de Recuperación y un 4,6% más que la cifra que los incluía, y senda de estabilidad 2027-2029 con déficit del 1,8%, 1,6% y 1,5% del PIB. El titular es el de la referencia oficial: «El Gobierno acuerda el mayor techo de gasto de la historia para blindar el estado de bienestar», La Moncloa; y Ministerio de Hacienda. El techo de 2026 lo aprobó el Consejo de Ministros de 18 de noviembre de 2025: 212.026 millones, y 216.177 con los fondos del Plan de Recuperación; el Gobierno lo mantuvo después de que el Congreso rechazara la senda de estabilidad que lo acompañaba. El techo de gasto es el límite de gasto no financiero del artículo 30 de la Ley Orgánica 2/2012, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que «marcará el techo de asignación de recursos» del presupuesto y excluye las transferencias de los sistemas de financiación autonómica y local. Limita el proyecto, no lo que se gasta después: las modificaciones de crédito del ejercicio pueden superarlo. ↩
  2. IGAE, cuentas de las administraciones públicas: 725.001 millones de gasto en 2024, el 45,5% del PIB, con la clasificación funcional analizada en Fedea, «La distribución del gasto público por políticas en el periodo 1995-2024», diciembre de 2025. Eurostat da el 45,3% para 2025 y el 45,5% para 2024. ↩
  3. IGAE, informe mensual de las administraciones públicas, noviembre de 2024: las transferencias corrientes y de capital del Estado a otras unidades de las administraciones públicas sumaban 189.420 millones a finales de noviembre, el 63,7% del gasto total del Estado. El porcentaje es de enero a noviembre de 2024. Sin los 119.915 millones de la financiación autonómica y local, que el techo no cuenta, las transferencias son en torno a cuatro de cada diez euros (nota sobre el techo, más adelante). ↩
  4. Clasificación funcional del gasto de las administraciones públicas de 2024 (IGAE, Gasto público 2020-2024. Resumen, datos provisionales), sobre un gasto total de 725.001 millones: pensiones (edad avanzada y supérstites) el 27,7% y el resto de la protección social el 13,4% (enfermedad e incapacidad, 44.019 millones; desempleo, 24.077; familia e hijos, 15.294; exclusión social, 10.878, entre otras), que suman el 41,0%; sanidad el 14,2%; educación el 9,1%; intereses de la deuda (operaciones de deuda pública, informe completo) el 5,5%. La división de edad avanzada recoge también servicios a mayores, como el 56% del gasto autonómico en dependencia; el 44% restante va a enfermedad e incapacidad (informe completo). Las cinco masas, 505.980 millones, suman el 69,8% (los porcentajes redondeados dan 69,9). La remuneración de asalariados del conjunto de las administraciones, 172.749 millones en 2024, es casi el 24% del gasto; la parte que no está ya contada en sanidad y educación —administración general, policía, justicia, defensa— explica buena parte de los tres euros restantes, aunque no puede separarse limpiamente con los datos publicados, y por eso la cuenta se queda en siete de cada diez. ↩
  5. Las fuentes primarias de 2025 suman unos 218.000 millones: 182.526 de pensiones contributivas y 12.288 de no contributivas y complementos por mínimos en la Seguridad Social (La Moncloa, 31 de marzo de 2026) y 23.509 millones de clases pasivas (IGAE, extracto de diciembre de 2025). Son el 12,9% de los 1.690.012 millones del PIB de 2025 (Eurostat) y el 28,5% de los 764.884 de gasto público. La AIReF, en su Estudio de evaluación de la regla de gasto de pensiones de mayo de 2026, da para 2025 un gasto en pensiones del 13,0% del PIB sobre unos empleos no financieros, sin el Plan de Recuperación, del 44,5% (cuadro 12): el 29%. La clasificación funcional de la IGAE, con otra delimitación, las sitúa en el 27,7% del gasto de 2024, la cifra que da el texto. ↩
  6. Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones: revalorización cada 1 de enero conforme al IPC medio interanual de diciembre a noviembre, sin reducción si fuera negativo; sustituyó al índice de revalorización de la Ley 23/2013. Para 2026, La Moncloa, 12 de diciembre de 2025: 2,7% para más de 10,4 millones de pensiones contributivas y 9,4 millones de pensionistas. ↩
  7. Ministerio de Sanidad, Estadística de Gasto Sanitario Público 2024, mayo de 2026: 101.739 millones, el 6,4% del PIB, 2.084 euros por habitante; las comunidades autónomas gestionan el 93,6%. Ministerio de Educación, Estadística del Gasto Público en Educación 2024, marzo de 2026: 71.348,8 millones, un 4,8% más, el 88,8% en las administraciones educativas y el 59,5% en personal. Eurostat sitúa la educación en el 9,1% del gasto público español y la sanidad, según Fedea, en el 14,2%. ↩
  8. Ministerio de Hacienda, cierre del déficit de 2025, 31 de marzo de 2026: déficit de 36.780 millones y superávit primario de 3.534 millones en 2025, de modo que el pago de intereses de la deuda pública fue de 40.314 millones, en torno al 2,4% del PIB y por primera vez por encima de 40.000. El gasto en prestaciones por desempleo es del orden de 25.000 millones al año: 12.578 millones en el primer semestre de 2026, un 3,6% más que un año antes, según la ejecución presupuestaria de las administraciones del primer semestre. Sobre un gasto público del orden de los 765.000 millones, los intereses rondan el 5,3%; en la clasificación funcional de 2024, el 5,5%. ↩
  9. IGAE, remuneración de asalariados del conjunto de las administraciones públicas, cierre de 2025: 181.494 millones, un 5,1% más que los 172.749 de 2024 (las dos cifras, en la serie de Eurostat gov_10a_main, D.1; IGAE, cuentas de las administraciones públicas, serie 1995-2024; el 5,1% lo da también CaixaBank Research). Subidas salariales pactadas del 2,5% para 2025 y de hasta el 2% para 2026 (el 1,5% fijo y un 0,5% ligado al IPC), aprobadas por el Consejo de Ministros del 2 de diciembre de 2025 mediante el Real Decreto-ley 14/2025 (cuantías retributivas de 2025). ↩
  10. Ley 47/2003, General Presupuestaria, art. 40.1: los estados de gastos se estructuran según la clasificación orgánica («por secciones y servicios»), la clasificación por programas y la clasificación económica, que agrupa los créditos por capítulos y distingue, en las operaciones corrientes, «los gastos de personal, los gastos corrientes en bienes y servicios, los gastos financieros y las transferencias corrientes», y en las de capital, «las inversiones reales y las transferencias de capital». La inversión que se mide en el epígrafe del presupuesto prorrogado es el capítulo 6, inversiones reales, y el techo de gasto es un límite de gasto no financiero, que deja fuera los capítulos 8 y 9, activos y pasivos financieros. ↩
  11. Fedea, «La distribución del gasto público por políticas en el periodo 1995-2024», diciembre de 2025: en euros de 2024 el gasto creció 330.387 millones entre 1995 y 2024, la mitad en protección social y casi toda esa mitad en pensiones (162.223 de 169.385); entre 2010 y 2024 creció 112.603 millones, de los que 97.990 fueron a pensiones y 14.739 a sanidad. La revalorización anual de las pensiones se fijó en las leyes de presupuestos hasta 2021, con la regla que marcaban las leyes de pensiones; la de 2022 en adelante la fija la Ley 21/2021. ↩
  12. El Real Decreto-ley 14/2025, de 2 de diciembre, aprobado por el Consejo de Ministros de ese día, permite a las retribuciones del personal del sector público, también el autonómico y el local, un incremento global máximo del 2,5% en 2025 (La Administración al Día, INAP). La cifra es una cuenta del libro con la Estadística del Gasto Público en Educación 2024 del Ministerio de Educación: de 71.348,8 millones, el 59,5% fue gasto de personal, unos 42.500 millones, y el 88,8% lo hicieron las administraciones educativas, sobre todo las consejerías de las comunidades. El 2,5% de esa masa salarial son algo más de 1.000 millones al año; si se aplica solo el 88,8% de las administraciones educativas, unos 940. ↩
  13. Datos de financiación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia de 2025, los del capítulo 7.4, según la estadística de financiación del SAAD del IMSERSO (datos a junio de 2026, provisionales): 13.991,5 millones de euros de gasto público certificado por las comunidades, de los que la Administración General del Estado aportó 3.757,7 (el 26,9%) y las comunidades los 10.233,8 restantes (el 73,1%). La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, sobre un gasto de 13.734 millones, calcula el 27,4%. En 2006 se previó un reparto a partes iguales que la Ley 39/2006 no escribió; la Ley 4/2026, de 1 de octubre, que el Congreso aprobó de forma definitiva el 16 de septiembre y que entra en vigor el 23 de octubre de 2026, escribe en el articulado que el Estado garantiza «una financiación equivalente al cincuenta por ciento del gasto total certificado por cada comunidad autónoma en el ejercicio precedente». ↩
  14. Artículo 15.1 de la Ley Orgánica 2/2012, de estabilidad presupuestaria: «En el primer semestre de cada año, el Gobierno […] fijará los objetivos de estabilidad presupuestaria […] y el objetivo de deuda pública», y el acuerdo del Consejo de Ministros incluye el límite de gasto no financiero del presupuesto del Estado. El apartado 6 manda votar los objetivos al Congreso y al Senado. ↩
  15. Constitución, art. 134.4: «Si la Ley de Presupuestos no se aprobara antes del primer día del ejercicio económico correspondiente, se considerarán automáticamente prorrogados los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la aprobación de los nuevos». La ley de presupuestos la aprueban las Cortes, Congreso y Senado. Ley 47/2003, General Presupuestaria, art. 38.2: «La prórroga no afectará a los créditos para gastos correspondientes a programas o actuaciones que terminen en el ejercicio cuyos presupuestos se prorrogan o para obligaciones que se extingan en el mismo»; y art. 38.3: la estructura orgánica se adapta a la organización administrativa en vigor, sin alterar la cuantía total. ↩
  16. Prórrogas de los Presupuestos Generales del Estado desde la Constitución: las de 1978 (en 1979), 1982 (1983), 1989 (1990, hasta la Ley 4/1990, de 29 de junio, que puso fin a la prórroga), 1995 (1996), 2011 (2012), 2016 (2017), 2017 (2018), 2018 (2019 y 2020) y 2023 (2024, 2025 y 2026), doce en total. Desde 2010, tres ejercicios arrancaron prorrogados y aprobaron cuentas propias a mitad de año (2012, 2017 y 2018, con las leyes de presupuestos de 29 de junio de 2012, 27 de junio de 2017 y 3 de julio de 2018) y cinco se gestionaron enteros con las cuentas anteriores (2019 y 2020, hasta la Ley 11/2020, de 30 de diciembre, y 2024, 2025 y 2026, con la Ley 31/2022, de 23 de diciembre, prorrogada). Para 2026 rigen los Presupuestos Generales del Estado prorrogados, los de 2023 por tercer año, por el artículo 134.4 de la Constitución. Ninguna referencia del Consejo de Ministros de septiembre de 2026 recoge el proyecto de presupuestos para 2027, y la del 29 de septiembre es la última antes de que venciera el plazo del 1 de octubre, según el índice de referencias de La Moncloa consultado el 4 de octubre de 2026. ↩
  17. Real Decreto 806/2026, de 5 de octubre («BOE» del 6 de octubre de 2026). Al disolverse el Congreso, los asuntos que tenía pendientes caducan (artículo 207 del Reglamento del Congreso), y el proyecto de presupuestos, que el Consejo de Ministros no había aprobado, no puede presentarse en unas Cortes disueltas. Sin ley de presupuestos el 1 de enero, se prorrogan los del año anterior (artículo 134.4 de la Constitución). Las nuevas se reúnen el 23 de diciembre de 2026 (artículo 5 del decreto). ↩
  18. Ley 47/2003, General Presupuestaria, art. 38 (prórroga), arts. 50 y 51 (fondo de contingencia y modificaciones de crédito), 54 (créditos ampliables) y 55 (créditos extraordinarios y suplementos). Quién autoriza cada modificación, en los arts. 61 a 63: el Gobierno, entre otras, los créditos extraordinarios y suplementos del art. 55.3 y las transferencias entre secciones por reorganizaciones administrativas; el ministro de Hacienda, las ampliaciones del art. 54.1, las incorporaciones de remanentes y las transferencias que no puedan acordar los ministerios; cada ministro, las transferencias dentro de un mismo programa o entre programas de un mismo servicio. IGAE, extracto de ejecución del presupuesto del Estado de agosto de 2026, cuadro de modificaciones de crédito por secciones hasta el 31 de agosto: 81.340 millones en total, entre ellos 44.748 de ampliaciones (30.226 en la sección de deuda pública), 14.683 de suplementos, 13.879 de remanentes incorporados, 10.239 de créditos extraordinarios y 2.708 de créditos generados por ingresos, menos 4.943 de bajas. Las transferencias, 37.893 millones pasados de unas partidas a otras, casi se cancelan en el total (37.867 en negativo). 43.100 millones corresponden a operaciones financieras (capítulos 8 y 9 del presupuesto): 13.413,7 de activos financieros, sobre todo 9.828,9 de aportaciones patrimoniales, y 29.686,7 de amortización de deuda pública. Un año antes, en el extracto de agosto de 2025, el total era de 33.292 millones, 4.510 de ellos en la sección de deuda pública. La IGAE publica cada mes esas modificaciones en su extracto de ejecución del presupuesto. La AIReF, en «Desde 2023 con los mismos Presupuestos: ¿cómo afecta a la planificación y la rendición de cuentas?», explica que con la prórroga el presupuesto se ajusta cada vez peor a la realidad económica. ↩
  19. Ley 47/2003, General Presupuestaria, art. 73.1: la gestión del gasto se realiza a través de la aprobación del gasto, el compromiso, el reconocimiento de la obligación, la ordenación del pago y el pago material; el reconocimiento se produce «previa acreditación documental ante el órgano competente de la realización de la prestación» (art. 73.4). Art. 49.2: los créditos que el último día del ejercicio «no estén afectados al cumplimiento de obligaciones ya reconocidas, quedarán anulados de pleno derecho», salvo las incorporaciones de remanentes del art. 58. Los porcentajes de ejecución de la IGAE comparan obligaciones reconocidas con créditos definitivos. ↩
  20. IGAE, Extracto de las estadísticas mensuales de ejecución del presupuesto, diciembre de 2023, provisional: el Estado reconoció obligaciones por 11.831 millones en inversiones reales (capítulo 6), el 82,0% de sus créditos definitivos de 14.429 millones, frente al 95,2% de las operaciones corrientes y el 69,0% de las transferencias de capital. Con el presupuesto prorrogado, el extracto de diciembre de 2025 da el 89,2% (14.755 de 16.540 millones) y el 83,7% en 2024. ↩
  21. Cada una de esas decisiones tiene norma y fecha: Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad; Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo, que llevó la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años; Ley 26/1990, de 20 de diciembre, de prestaciones no contributivas de la Seguridad Social; Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia; y Real Decreto-ley 20/2020, de 29 de mayo, del ingreso mínimo vital, después Ley 19/2021. Ninguna se aprobó en una ley de presupuestos. El gasto público pasó del 22% del PIB en 1960 al 42% en 2019, y en los setenta seguía en niveles relativamente bajos (Banco de España, El gasto público en España desde una perspectiva europea, 2022). ↩
  22. Real Decreto-ley 8/2010, de 20 de mayo, por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, art. 4.1: suspendió para 2011 la revalorización de las pensiones contributivas de la Seguridad Social, salvo las mínimas y las del extinguido Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) no concurrentes. La suspensión se refería a las contributivas, de modo que no alcanzaba a las no contributivas. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  23. Ley 23/2013, de 23 de diciembre, reguladora del factor de sostenibilidad y del índice de revalorización: las pensiones contributivas «serán incrementadas al comienzo de cada año en función del índice de revalorización previsto en la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado», con un mínimo del 0,25% y un máximo del IPC más medio punto. La regla pasó al artículo 58 de la Ley General de la Seguridad Social de 2015, y la Ley 21/2021 reformó ese artículo para revalorizarlas cada 1 de enero con el IPC medio interanual de diciembre a noviembre. ↩
  24. Fedea, la misma serie 1995-2024 citada arriba: 112.603 millones de aumento real entre 2010 y 2024, 97.990 en pensiones y 14.739 en sanidad; la educación explica el 8,3% del aumento de 1995-2024 y vivienda, defensa o cultura han perdido peso. ↩
  25. Eurostat, gasto de las administraciones públicas en 2024: Francia 57,0%, Italia 50,4%, Alemania 49,4%, Portugal 42,4%, España 45,5%, UE 49,1%, zona euro 49,4% (Eurostat, notificación de déficit y deuda de abril de 2026). La de octubre de 2025 daba a la Unión el 49,2%. ↩
  26. Banco de España, El gasto público en España desde una perspectiva europea, Documento Ocasional 2217, 2022: en 2019 el gasto español era el 42% del PIB frente al 46% de la UE-15; pesan más que en la media las prestaciones sociales (pensiones y desempleo) y los intereses, y menos la educación y la inversión pública, que pasó de estar por encima del percentil 75 de los países europeos en 2009 a por debajo del percentil 25 en 2019. ↩
  27. Eurostat, Social protection statistics – pension expenditure and pension beneficiaries: en 2023 el gasto en pensiones equivalía al 12,3% del PIB de la Unión; la proporción más alta era la de Italia (15,5%), seguida de Francia (14,6%), Austria (14,4%), Grecia (14,0%) y Finlandia (13,7%), y las más bajas, las de Irlanda (4,2%) y Malta (5,2%). El dato de 2019 del Banco de España mide el peso de cada partida dentro del gasto; este, el gasto en pensiones sobre el PIB. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  28. Eurostat, Government expenditure by function y Government expenditure on education, datos de 2024: la educación fue el 9,1% del gasto público en España y en Alemania, el 8,9% en Francia y el 8,0% en Italia, frente al 9,7% de la Unión; en proporción al PIB, el 4,1% en España y el 4,8% en la Unión. Como el gasto total español es menor en proporción al PIB (45,5% frente a 49,4% en Alemania), el mismo 9,1% equivale en España a menos gasto educativo en proporción al PIB. Los datos de 2024 de España y Alemania son provisionales. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  29. Los «dozavos provisionales» belgas (douzièmes provisoires): el presupuesto anterior, indexado si hace falta, autorizado por doceavas partes; la Cámara los vota por tandas de meses. Bélgica funcionó con ellos durante todo 2019 y 2020, desde la caída del Gobierno a finales de 2018 hasta el presupuesto de 2021 (RTBF; La Libre, 14 de octubre de 2020), y volvió a usarlos para el ejercicio 2025 y al empezar 2026 (La DH; La Libre, 16 de septiembre de 2026). El cierre federal estadounidense duró 43 días, del 1 de octubre al 12 de noviembre de 2025, el más largo de su historia (NPR). ↩
  30. AIReF, Spending Review 2018-2021, en tres fases con resultados en 2019, 2020 y 2023; la segunda fase evaluó partidas por más de 51.000 millones al año, algo más del 4% del PIB (nota de la AIReF). El Spending Review 2022-2026 está en curso. ↩
  31. Ministerio de Hacienda, Presentación del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2023 («libro amarillo»), 6 de octubre de 2022: «El principal peso de las políticas recae sobre el gasto social que representa un 58,5% de los PGE 2023 nacionales», en especial pensiones, y techo de gasto de 198.221 millones, «un nuevo record histórico». ↩
  32. El techo es el límite de gasto no financiero del artículo 30.1 de la Ley Orgánica 2/2012, que «excluirá las transferencias vinculadas a los sistemas de financiación de Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales». Según la IGAE (informe mensual de noviembre de 2024, en contabilidad nacional), el Estado gastó 297.408 millones hasta noviembre, y 189.420 fueron transferencias a otras administraciones. De ellas, 94.625 eran del sistema de financiación de las comunidades y 25.290, de la participación de las entidades locales en los ingresos del Estado: 119.915 millones que el techo no cuenta. Sin ellos quedan 177.493 millones, de los que 69.505 (el 39%) son las demás transferencias, sobre todo a la Seguridad Social (41.620, solo del Estado, sin sus organismos autónomos), y 107.988 (el 61%), gasto propio del Estado: intereses (29.383), remuneración de asalariados (19.421) y pensiones de clases pasivas (18.883), entre otros. El 61% aplicado a los 226.032 millones del techo de 2027 da unos 138.000; es un orden de magnitud, porque la contabilidad nacional y el presupuesto no registran igual todas las partidas. ↩
  33. Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (CORA), Informe, junio de 2013, que cifraba en 37.620 millones lo que el sector público dejaría de gastar en cuatro años con el conjunto de la reforma; el reparto entre medidas lo cuenta el capítulo 3.1. La evaluación programa a programa está en el Spending Review de la AIReF citado arriba. El ahorro acumulado lo cifró después la Oficina para la Ejecución de la Reforma de la Administración (OPERA), sin auditoría externa. ↩
Fuentes
Para saber más
Actualizado

16 de octubre de 2026 · fecha de corte de los datos: octubre de 2026

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