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España: Manual del ciudadano

Capítulo 1.7 · De dónde viene el poder

La opinión pública

La lista que sale cada mes y lo que de verdad mide

La lista mensual de problemas del Centro de Investigaciones Sociológicas mide lo que más nombran los españoles, no lo que más les daña. Un asunto puede empeorar durante años sin subir en ella, y bajar sin haber mejorado.

Dos listas, la misma encuesta

En la primavera de 2026 los titulares repitieron durante semanas la misma idea. La vivienda era el principal problema de España para más de cuatro de cada diez españoles. La cifra venía del barómetro mensual del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y estaba bien copiada, pero el titular la leía como un primer puesto cuando es una mención entre tres. Como primera mención, el dato es el 25,1%. El mismo cuestionario trae además una segunda lista de problemas.

La primera pregunta se refiere a España: cuál es el principal problema que existe hoy en el país, y cuáles son el segundo y el tercero. La segunda se refiere a quien contesta: cuál es el problema que a usted, personalmente, le afecta más, y también cuáles son el segundo y el tercero. Las dos listas reparten los mismos asuntos en distinto orden. En el barómetro de abril de 2026, la vivienda era el problema de España para el 41%. Era el problema personal para uno de cada cuatro.

La crisis económica iba segunda en la lista del país y primera, con diferencia, en la personal. La sanidad no entraba entre los cuatro primeros problemas de España y era el tercero de la gente. Y la inmigración hacía el camino contrario: cuarta en la lista del país, fuera de los cuatro primeros en la personal.1

En las dos preguntas, cada persona nombra hasta tres problemas, de forma espontánea, sin una lista entre la que elegir. El porcentaje que se publica es la proporción de gente que ha mencionado ese asunto entre sus tres. Por eso los porcentajes del barómetro suman mucho más de cien: hasta trescientos si todo el mundo nombrara tres. Y «el 41% señala la vivienda» no significa que el 41% la ponga por delante de todo lo demás. Significa que cuatro de cada diez la tienen en la cabeza cuando se les pregunta.

Leer ese porcentaje como un orden no es solo un error de los periódicos. Un gobierno que lee la lista como un orden de urgencias y una oposición que la lee como un veredicto están leyendo mal el mismo documento. Y detrás de las dos lecturas queda una pregunta que recoge el capítulo siguiente, sobre los medios: quién le cuenta al país aquello sobre lo que opina.

Figura 19 · De la respuesta al titular, y las dos listas que salen de la misma encuesta
DE LA RESPUESTA AL TITULAR · BARÓMETRO DEL CIS DE ABRIL DE 2026 · % DE PERSONAS QUE MENCIONAN CADA ASUNTO 1 Muestra ~4.000 entrevistas todos los meses salvo agosto 2 Pregunta abierta sin lista que elegir sin categorías predefinidas 3 Hasta tres menciones por persona; la primera mención se registra aparte 4 Codificación cada respuesta, a una categoría casillas separadas por tema ¿Cuál es el principal problema que existe hoy en España? La lista del país Vivienda 41,3% Crisis económica 24,9% Calidad del empleo 19,2% Inmigración 15,8% ¿Y el problema que a usted le afecta más? La lista de uno Crisis económica 38,8% Vivienda 25,6% Sanidad 19,5% Calidad del empleo 16,7% Las dos preguntas admiten hasta tres respuestas: los porcentajes suman más de 100, unos 265 en la del país. La cifra dice cuánta gente menciona un asunto, no cuál es el más grave.
Cómo se fabrica la lista
  1. 1 · MuestraUnas 4.000 entrevistas al mes, salvo agosto.
  2. 2 · Pregunta abiertaSin lista que elegir: cada uno dice lo que se le ocurre.
  3. 3 · Hasta tres mencionesPor persona. La primera se registra aparte.
  4. 4 · CodificaciónCada respuesta va a una categoría; «políticos» y «corrupción» son casillas distintas.
La lista del país · abril de 2026
Vivienda41,3%
Crisis económica24,9%
Calidad del empleo19,2%
Inmigración15,8%
La lista de uno · misma encuesta
Crisis económica38,8%
Vivienda25,6%
Sanidad19,5%
Calidad del empleo16,7%

Las dos preguntas admiten hasta tres respuestas: los porcentajes suman más de 100, unos 265 en la lista del país.

La figura sigue los cuatro pasos que convierten una respuesta en un porcentaje, con los datos del barómetro de abril de 2026. Las dos preguntas van seguidas en el mismo cuestionario y solo cambia a quién se refieren: la sanidad es el tercer problema de la gente y no entra entre los cuatro primeros del país, y la inmigración hace el camino contrario.
Cómo funciona

La pregunta, y por qué su formato manda

El barómetro es una encuesta de unas cuatro mil entrevistas repartidas por todo el territorio, que se hace todos los meses menos agosto. Hasta marzo de 2020 se hacía cara a cara, en los domicilios. Hoy se hace por teléfono: se marcan al azar números fijos y móviles, y entre quienes contestan se completan cuotas de sexo y edad.2 Su parte fija tiene tres piezas. Son la valoración de la situación política y económica, la pregunta por los problemas y, en la mayoría de los meses, la intención de voto. La pregunta por los problemas es abierta: el entrevistado dice lo que se le ocurre, con sus palabras. Después, quien codifica las respuestas encaja cada una en una lista de categorías, las casillas. El método tiene dos consecuencias.

La primera es que una respuesta espontánea mide notoriedad, es decir, cuánto está un asunto en la cabeza de la gente, y no cuánto le pesa. Para nombrar un problema hay que tenerlo a mano en la memoria. Y un asunto está a mano cuando se habla de él en el telediario, en el trabajo o en el grupo de la familia. Por eso un problema puede empeorar durante años sin subir en la lista. Y puede subir diez puntos en tres meses sin que nada haya cambiado en la realidad que mide.

La segunda es que la codificación importa. «El Gobierno y los partidos», «los problemas políticos» y «la corrupción» son tres casillas distintas que a veces describen el mismo enfado. Juntarlas o no cambia su puesto en la lista.

En el barómetro de septiembre de 2026, «el Gobierno y los partidos» era por separado el cuarto problema y «los problemas políticos» el quinto. Juntas las nombró entre el 19% y el 33% de los entrevistados: quien citó las dos cuenta una sola vez, y el porcentaje depende de cuántos citaron las dos.3 Para que juntas pasaran a la crisis económica (21,6%) bastaría con que quienes citaron las dos fueran menos de uno de cada nueve entrevistados. El CIS publica los microdatos, las respuestas de cada entrevistado, y con ellos cualquiera puede rehacer el recuento agrupando de otra manera.

Juntar o separar casillas cambia el orden de la lista con las mismas respuestas.

El barómetro hace también preguntas cerradas, que ofrecen una lista y piden elegir. Con la misma gente y el mismo día, las dos formas dan resultados distintos. La lista cerrada recuerda asuntos que el entrevistado no habría mencionado y aplana las diferencias. Cada formato tiene su sesgo conocido.

Quién pregunta

El Centro de Investigaciones Sociológicas es un organismo autónomo del Estado, con personalidad jurídica propia. Su ley le encarga el estudio científico de la sociedad española. Y le impone tres deberes. Debe actuar con objetividad y neutralidad, dar acceso igual a sus datos y respetar el secreto estadístico, que le prohíbe revelar quién ha contestado qué. Su presidente lo nombra y lo cesa el Consejo de Ministros a propuesta del ministro de la Presidencia.4

Que el Gobierno nombre al presidente es una de las raíces de la sospecha que rodea al CIS. Pero la misma ley le impone transparencia. Debe enviar a las Cortes un avance de los resultados de sus encuestas de intención de voto en los quince días siguientes a que acaben el trabajo de campo, la codificación y la grabación. El trabajo de campo es cuando se hacen las entrevistas. Y debe dar acceso público a su banco de datos: cualquiera puede bajarse el fichero, rehacer las tablas y comprobar si los porcentajes cuadran.

El CIS publica dos cosas distintas. Una son los datos: lo que la gente ha contestado, con su ficha técnica, que dice cómo se hizo la encuesta. Con los datos va su margen de error, que es lo que el resultado puede moverse solo por el azar de a quién se ha preguntado.

La otra es la estimación de voto, que es un modelo. El modelo corrige las respuestas por tres razones. Quien dice que votará no siempre vota. Algunos votantes tardan en reconocer a qué partido votan. Y la muestra no reproduce exactamente el censo. Las casas de encuestas hacen, en general, esa corrección.

Por eso el avance de cada barómetro trae tres cifras de voto. La intención directa es lo que contesta la gente, sobre el total de entrevistados. El voto más simpatía le suma el partido por el que dicen sentir más simpatía quienes no saben o no dicen a quién votarán. La estimación es lo que sale del modelo, sobre el voto válido. En septiembre de 2026, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tenía un 23% de intención directa y un 31% de estimación. El Partido Popular (PP) tenía un 18% y algo más de un 25%. La distancia viene de dos cosas. Una es el cambio de base: la intención directa cuenta a todos los entrevistados y la estimación solo el voto válido. La otra es el modelo, que decide qué hacer con quienes aún no saben a quién votar, uno de cada siete entrevistados. El cuestionario pregunta también qué votó cada uno en las elecciones anteriores, el recuerdo de voto, que permite comparar la muestra con el resultado real.5

El CIS se distingue en dos cosas. Publica la estimación bajo la responsabilidad de un organismo público. Su método ha cambiado varias veces, con resultados que en algunas convocatorias se alejaron bastante del real. En el oficio, ese modelo se llama «cocina». La discusión sobre la cocina del CIS es una discusión sobre el modelo, no sobre las respuestas.

Fuera del CIS hay varias empresas privadas que publican encuestas en los medios. Una encuesta cuesta dinero, y la paga quien la publica o quien la encarga. Pero el nombre del cliente a menudo no aparece al lado del gráfico. Las encuestas electorales tienen además una regla propia. Desde la convocatoria hasta el día de la votación, la ley electoral obliga a que cada sondeo publicado lleve su ficha técnica completa. Y en los cinco días anteriores a la votación prohíbe publicarlos.6

Lo que se ha medido de la estimación de voto

Que el modelo de estimación del CIS sea discutible no dice todavía si falla más que los de otras casas, ni hacia dónde. Eso se comprueba contra el resultado oficial. Lo primero que enseña no admite discusión: esa estimación se equivocó de ganador en las dos elecciones de ámbito nacional de 2023 y 2024. En las generales de 2023, su última estimación, publicada seis días antes de votar, ponía primero al PSOE, por delante del PP, y ganó el PP.7 En las europeas de 2024 volvió a poner primero al PSOE, que quedó segundo. Cuánto falla en comparación con las casas privadas no se puede decir aquí: no hay un recuento publicado y citable de su error.

El resultado oficial permite medir también la dirección del error, partido por partido.

En su gran encuesta preelectoral de 2023, con casi treinta mil entrevistas, el CIS apenas se desvió con el PSOE, medio punto. Lo que infló fue a Sumar, con cuatro puntos de más.8 Si se suman los partidos por bloques, el de PSOE y Sumar salía con unos tres puntos y medio de más. El de PP y Vox salía con casi los mismos de menos. En 2023 el error infló a la izquierda y rebajó a la derecha, y el exceso de la izquierda cayó entero en Sumar. En las europeas de 2024, el CIS volvió a sobrestimar a Sumar.

Un error que cae siempre del mismo lado se llama sesgo. El del CIS cayó del mismo lado en 2023 y en 2024. Es compatible con un sesgo, aunque dos casos no lo prueban. Y su origen no se sabe, porque hay dos sitios posibles y el CIS no publica los dos por separado. Uno es la muestra: a quién se entrevista y con qué disposición a contestar. El otro es la cocina, el modelo que convierte las respuestas en una estimación de voto.

La serie desde 2000: lo que se mueve y lo que no

La lista de problemas no pasa por ese modelo, y su valor está en la serie. La misma pregunta por los problemas se hace casi todos los meses desde el otoño de 2000; antes, solo en algunos barómetros. Es una de las series más largas de que dispone el país. Leída entera, cuenta una historia con dos velocidades. Una advertencia: desde 2020 la entrevista es telefónica y las casillas son otras, así que los niveles de antes y de después no son del todo comparables; el orden de la lista, más.

La velocidad lenta es la del paro. Desde 2000 hasta la pandemia de 2020, el desempleo fue el primer problema de España casi todos los meses. Lo fue durante veinte años, con gobiernos y ciclos distintos. Sus menciones subieron con la tasa real, pero se adelantaron a ella y se mantuvieron cuando bajaba. En 2007, con un paro del 8%, el terrorismo y la vivienda le quitaron el primer puesto en la mayoría de los barómetros; con el 27% de 2013, lo tuvo todos los meses. Se lo quitaron por temporadas el terrorismo, que en julio de 2001 llegó al 73,5% de las menciones, y la inmigración en el otoño de 2006. Desde finales de 2020 lo adelanta casi siempre la crisis económica.9

Esa constancia es el hallazgo más sólido de la serie. Es también el aviso más claro contra leerla como una medida de cómo van las cosas. Durante veinte años el paro encabezó casi siempre la lista, tanto cuando bajaba como cuando subía (figura 20).

Las menciones del paro se adelantaron a la cifra de parados. Más de siete de cada diez entrevistados lo nombraban ya a finales de 2008, y el 84,1% en mayo de 2011, casi dos años antes del máximo de parados.10 Encaja con el mecanismo de la notoriedad: el paro tenía cifra nueva cada mes, la del paro registrado, y no salía de la conversación.

La velocidad rápida es la de los demás asuntos. La corrupción pasó de ser una casilla marginal a segundo problema del país en marzo de 2013, con el 44,5% de las menciones. Fue el año en que estallaron a la vez varios casos de financiación de partidos. La categoría «los políticos, los partidos y la política» llegó a rozar la mitad de las menciones en diciembre de 2019, la última vez que el CIS la midió como una sola casilla: desde enero de 2020 la reparte en varias.11

La inmigración aparece y desaparece con la agenda política y con las llegadas por mar que cuenta el capítulo 9.3, sobre fronteras. Llegó a ser el primer problema en el otoño de 2024, con un 30,4% en septiembre.12

La vivienda es el caso más claro. Antes de 2024 fue el primer problema una sola vez, con un máximo del 37,3% en septiembre de 2007. Después se hundió: entre 2013 y 2021 casi nunca pasó del 3%, mientras los alquileres empezaban a subir. Desde 2023 ha escalado hasta encabezar la lista todos los meses de 2026.13 En mayo de 2026 llegó al 48,8%, el máximo de la serie.14

Las subidas de la corrupción, la inmigración y la vivienda encajan con un mecanismo. Lo describió hace medio siglo la investigación sobre la agenda pública, la lista de asuntos de los que habla un país. La prensa no dice a la gente qué pensar, pero es muy eficaz diciéndole sobre qué pensar.15 El precio de la vivienda llevaba unos diez años subiendo cuando la vivienda volvió a la lista. La subida hacía real el problema, pero no explica por qué la gente empezó a nombrarlo justo entonces, y este capítulo no puede separar esa causa de la de la agenda.

El barómetro de septiembre de 2026 avisa contra la versión simple de esa idea. Era el primero que se hacía después de la crisis migratoria de Ceuta de finales de julio. La inmigración bajó, del 23,4% al 19,7%, y pasó de segundo problema a tercero.16 La vivienda también bajó y siguió primera, y subieron la crisis económica y la casilla del Gobierno y los partidos.

Un acontecimiento grande y muy cubierto no hizo subir la casilla que parecía corresponderle, y el barómetro no dice por qué. La lista mide la semana de la entrevista, y entre la crisis y el trabajo de campo pasó un mes sin barómetro. Puede que en septiembre la conversación ya fuera otra. Puede también que la crisis se nombrara como un fallo de gestión, en la casilla del Gobierno, y no como inmigración.

Lo que el caso sí enseña es que los asuntos compiten por el sitio. Cada entrevistado nombra como mucho tres, así que lo que sube tiende a desplazar a lo que había. Leer una caída como una mejora del problema es el mismo error que leer una subida como un empeoramiento.

Figura 20 · Veintiséis años de primer problema
VEINTISÉIS AÑOS DE PRIMER PROBLEMA · BARÓMETRO DEL CIS, 2000-2026 El paro 2000 2005 2010 2015 2020 2025 2000 2006 2011 2013 2019 2024 2026 El paro · 2000-2020 Crisis económica · 2020-2023 Varios · 2024 Inmigración · 2024 Vivienda · desde fin de 2024 2000-2007 El terrorismo supera al paro, hasta el 80,1% 2006 La inmigración, primera en septiembre y octubre 2011 El paro llega al 84,1% de menciones en mayo 2013 La corrupción, segunda, con el 44,5% 2019 «Los políticos, los partidos y la política», 49,5% 2020-2023 La crisis económica, por delante del paro 2024 La inmigración encabeza la lista en otoño 2026 La vivienda, 43% en julio y 37,5% en septiembre El paro encabezó la lista con tasas muy distintas, pero sus menciones subieron con la tasa y se adelantaron a ella.
Quién encabezó la lista
2000-2020El paroPrimer problema casi todos los meses, con paro del 8% y del 27%. Llegó al 84,1% de menciones en mayo de 2011.
2020-2023La crisis económicaPor delante del paro casi todos los meses desde finales de 2020.
2024La inmigraciónPrimera en el otoño, con el 30,4% en septiembre; el resto del año se alternaron varios asuntos.
Desde diciembre de 2024La viviendaPrimera todos los meses: 41,3% en abril de 2026, 43% en julio y 37,5% en septiembre, cuando entre 2013 y 2021 casi nunca pasaba del 3%.
Otros asuntos que subieron con fuerza
2000-2007
El terrorismo, por delante del paro en varios meses, con hasta el 80,1% de menciones.
2006
La inmigración, primera en septiembre y octubre.
2013
La corrupción, segunda, con el 44,5%.
2019
«Los políticos, los partidos y la política», 49,5%, la última vez como una sola casilla.
La figura marca qué asunto encabezó la lista del barómetro en cada etapa desde 2000, cuando la pregunta empezó a hacerse casi todos los meses, y en qué años subieron con fuerza otros asuntos. Enseña dos cosas a la vez: un asunto puede encabezar la lista durante veinte años, y los demás pueden subir y bajar sin que cambie el problema que miden.

Lo que se declara y lo que se vota

Que un asunto encabece la lista no significa que decida el voto. Un votante puede poner la vivienda como primer problema del país y votar por razones de identidad territorial, de confianza personal o de castigo al gobierno de turno.

El voto depende en buena parte de a qué partido se le atribuye la solución, y menos de cuál sea el problema. La investigación clásica lo llamó propiedad del tema. Cada partido tiene asuntos en los que se le cree de partida y otros en los que no.17 Por eso una campaña se gana en parte consiguiendo que se hable de los propios.

La lista tampoco dice a qué administración le toca cada problema. Los problemas se nombran en singular, «la sanidad» o «la vivienda». Pero el poder de actuar sobre ellos está repartido entre varios de los cinco niveles de gobierno que cuenta el capítulo 0.1, sobre quién depende de quién. Quien contesta que la sanidad es el primer problema de España no está diciendo qué administración debería arreglarla. Quien lee la respuesta como un mandato para el Gobierno central está añadiendo una información que la encuesta no contiene.

Y hay un tercer matiz, medido desde hace décadas sobre todo en Estados Unidos y el Reino Unido: la opinión pública funciona en muchos asuntos como un termostato. Cuando una política se mueve mucho en una dirección, lo que la gente dice querer se mueve en la contraria.18 Si el gasto en un ámbito aumenta, tiende a bajar la proporción de gente que pide más gasto en ese ámbito.

El termostato se ha medido con preguntas cerradas sobre el gasto, no con la pregunta abierta por los problemas. Es otra razón, distinta de las dos anteriores, para no leer una lista de demandas como una lista de instrucciones: lo que la gente pide responde a lo que el gobierno acaba de hacer.

La confianza, que se mide aparte

El barómetro preguntó también, hasta abril de 2015, por la confianza en las instituciones, con una nota de 0 a 10. Las instituciones solían quedar en tres niveles:

  • Arriba, con notas medias aprobadas, las Fuerzas Armadas y las policías.
  • En la mitad, con notas de 3,4 a 4,3, la justicia y, en la última medición, la Corona.19
  • Abajo, con notas de 2,2 a 2,8, los partidos políticos, el Parlamento y el Gobierno de turno.

La nota media del Gobierno mezcla a quienes lo votaron y a quienes no, que lo valoran de forma muy distinta.

La comparación con Europa añade otro contraste: los españoles confían más en las instituciones europeas que en las propias. En el Eurobarómetro, la encuesta de la Comisión Europea en los países de la Unión, declaran bastante más confianza en la Unión que en su gobierno o en su parlamento.20 El patrón es general: la media de la Unión es del 51% de confianza en la Unión y del 37% en el gobierno nacional. Italia, Grecia y Portugal lo comparten. En el sur de Europa tiene además un antecedente histórico contado en el capítulo 3.4, sobre la Unión Europea: la integración europea se asoció durante cuarenta años a la modernización y al control externo de los gobiernos propios.

Lo que el barómetro no mide

Cuatro cosas quedan fuera de la lista de problemas:

  • La intensidad. Quien menciona la vivienda porque no puede emanciparse y quien la menciona porque lo ha leído esa mañana cuentan igual.
  • Las prioridades de gasto. La encuesta no pregunta a qué renunciaría cada uno para arreglar el problema que nombra.
  • La opinión informada. Según los estudios de Zaller, sobre Estados Unidos, la mayoría de la gente no tiene una posición formada sobre la mayoría de los asuntos. Lo que una encuesta recoge es una respuesta construida en el momento con las ideas que el entrevistado tiene más a mano.21 Por eso las mismas personas contestan distinto según cómo se les pregunte.
  • Lo que no tiene nombre. Un problema sin etiqueta reconocible —la soledad, el cuidado de un mayor dependiente, la lentitud administrativa que describe el capítulo 2.7, sobre la Administración— casi nunca aparece. Existe, pero no está en el vocabulario con el que se contesta una encuesta.
Por qué es así

El CIS nació antes que la democracia. Su antecesor, el Instituto de la Opinión Pública, se creó en 1963, dentro del Ministerio de Información y Turismo, en un país sin elecciones libres. Un régimen que no podía saber lo que pensaba la gente contando votos encargó que se lo dijeran las encuestas.

Ese origen dejó un rasgo que sigue ahí: la dependencia del Gobierno. El Instituto se convirtió en Centro en 1977. Su ley de 1995 le exige objetividad y neutralidad, pero deja el nombramiento y el cese de su presidente al Consejo de Ministros.

La pregunta por los problemas ha cambiado poco en lo esencial: es abierta y admite hasta tres respuestas, porque cualquier retoque rompería la comparación con décadas de datos. Aun así, en 2020 el CIS rehízo sus casillas y pasó la entrevista al teléfono. Una serie larga vale porque no se toca. El precio es que las categorías envejecen y que los asuntos nuevos tardan en tener casilla propia.

La sospecha sobre el CIS se alimenta de dos cosas: un presidente que nombra el Gobierno y una estimación de voto propia. Cada vez que la estimación falla, parece confirmar que el nombramiento pesa. En un sistema donde los órganos de control se reparten por cuotas entre partidos, como cuenta el capítulo 2.8, sobre los contrapesos, la explicación política suele parecer más verosímil que la técnica.

Los números
La vivienda como problema de España37,5%Septiembre de 2026; 41,3% en abril, el barómetro de la apertura; máximo de la serie en mayo, 48,8%
La vivienda como problema personal27,9%Septiembre de 2026, misma encuesta, pregunta por el problema personal; 25,6% en abril
Crisis económica: país / personal21,6% / 30,1%Septiembre de 2026: segunda en la lista del país, primera en la personal (24,9% / 38,8% en abril)
El paro como problema, septiembre de 2026Fuera de los cuatro primerosPrimer problema casi todos los meses de 2000 a 2020
La inmigración tras la crisis de Ceuta23,4% → 19,7%Bajó de segunda a tercera en el primer barómetro posterior a la crisis
El paro como problema en la crisis84,1%Mayo de 2011; más del 70% ya a finales de 2008
La vivienda entre 2013 y 2021casi siempre <3%Como problema de España, mientras los alquileres subían; máximo, 4,4%, en octubre de 2021
Máximo anterior de la vivienda37,3%Como problema de España, en septiembre de 2007; superado ya en 2025
Corrupción como problema, marzo de 201344,5%Segundo problema en aquel barómetro
«Los políticos, los partidos y la política»~50% en 2019Barómetro de diciembre de 2019, con el 49,5%
Menciones por entrevistadoHasta 3Los porcentajes suman más de 100, hasta 300
Muestra del barómetro~4.000 entrevistasMensual salvo agosto, por teléfono; error de ±1,6 puntos para el conjunto
Intención directa y estimación, septiembre de 2026PSOE 23,3% y 31,0% · PP 18,3% y 25,5%La primera, sobre el total de entrevistados (el CIS la rotula «sobre censo»); la segunda, sobre el voto válido. No sabe a quién votar, 14,3%
Inicio de la serie de problemasOtoño de 2000Desde entonces, casi todos los meses; en 2020 cambiaron las casillas y la entrevista pasó al teléfono
Confianza de los españoles en la Unión, el Gobierno y el Parlamento47% · 34% · 26%Primavera de 2026; la media de la Unión Europea confía en la Unión el 51% (48% en otoño de 2025) y en su gobierno el 37%
Prohibición de publicar sondeos5 días antes de votarLey Orgánica 5/1985, art. 69.7
Comparación europea

El instrumento comparable es el Eurobarómetro. Pregunta dos veces al año en los veintisiete países con una lista cerrada y las mismas categorías.22 Así, sus resultados sí se pueden poner uno al lado del otro.

La oleada del otoño de 2025 pidió a cada entrevistado los dos problemas principales de su país. Los europeos ponían por delante la subida de los precios, la situación económica y la inmigración. España queda arriba en la vivienda. La citaba el 36% de los españoles, diez puntos más que en la primavera y casi el triple que la media de la Unión (13%).23 Por encima quedaban Irlanda (65%), Luxemburgo (56%) y los Países Bajos (52%).

En confianza, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ofrece otra medida, con otra pregunta y por internet, que no se puede comparar con la del Eurobarómetro. En el otoño de 2025, el 43% de los españoles declaraba una confianza alta o moderadamente alta en el Gobierno central. Eran seis puntos más que en 2023 y tres por encima de la media de los países de la OCDE (40%).24 En Finlandia era el 50%; en Dinamarca, el 44%, y en Suecia, el 42%.

En cultura de encuestas, la frecuencia mensual no es una rareza española. En Alemania, la segunda cadena pública encarga a un instituto privado el Politbarometer, que sale casi cada mes desde 1977. Sus datos se archivan para la investigación y la docencia en un instituto público de ciencias sociales.25 La diferencia es que el CIS es un organismo del Estado.

Lo que se discute

¿Está cocinado el CIS?

Sí

Su presidente lo nombra el Gobierno. Su estimación de voto se ha separado del resultado electoral en 2023 y en 2024, las dos veces en la misma dirección. El método con el que se corrige la respuesta bruta ha cambiado sin que conste una validación externa. Desde fuera, no se puede descartar que el cambio busque un resultado.

No

Los datos brutos se publican íntegros y cualquiera puede rehacer los cálculos, cosa que las casas privadas, en general, no hacen. Los errores de estimación son comunes en toda la industria, y España tiene un sistema de partidos que ha cambiado mucho en una década. La serie de problemas, además, no depende del modelo discutido.

EstablecidoEl dato bruto es público y auditable, y la estimación de voto es un modelo. Se equivocó de ganador en 2023 y en 2024, las dos veces con el PSOE por delante del PP; dos casos no bastan para hablar de sesgo.
En disputaSi el error medio de la estimación es mayor que el de las casas privadas, si volverá a caer del mismo lado, y si nace de la muestra o de la cocina.
No se sabeCuánto influyen las encuestas publicadas sobre el voto real, una de las razones con que se defiende la prohibición de publicar sondeos en los cinco días previos.

¿La inmigración preocupa porque ha crecido o porque se habla de ella?

Porque ha crecido

La población de origen extranjero ha aumentado deprisa, y la presión sobre servicios y alquileres es real en barrios concretos. Tratar la preocupación como un producto de la propaganda es despreciar la experiencia de quien la tiene.

Porque se habla

La serie de menciones de la inmigración sube y baja con la agenda política y mediática más que con las llegadas. Y la inmigración se nombra mucho más como problema de España (15,8% en abril) que como problema personal (7,7%).

EstablecidoQue la notoriedad de un asunto depende en buena parte de la atención que recibe, y que la inmigración se nombra el doble como problema del país que como problema propio.
En disputaEl peso relativo de la experiencia directa y del discurso.
No se sabeCómo se comportaría esa serie sin campaña electoral cerca, porque desde 2023 casi siempre la hay.

¿Debe la política seguir la lista de problemas del CIS?

Sí

Una democracia representativa que ignora lo que sus representados dicen que les preocupa tiene un problema de legitimidad. Buena parte del desapego que miden las mismas encuestas viene de ahí. Entre una elección y otra, la lista es una de las pocas señales regulares de lo que preocupa.

No

La lista no dice qué hacer, ni a costa de qué, ni quién tiene la competencia. Quien legisla mirando la notoriedad hace leyes para el titular del mes y deja sin tratar lo que no tiene nombre. La dependencia y la pobreza infantil casi nunca aparecen en el barómetro. Y son dos problemas medibles, tratados en la Parte VII, sobre el Estado del bienestar.

EstablecidoQue la lista mide notoriedad y no prioridad, y que hay problemas medibles y graves que no figuran en ella.
En disputaCuánto debe pesar la demanda declarada frente al criterio técnico.
No se sabeSi un sistema que respondiera con más fidelidad a la lista produciría más confianza o solo más decepción.
Cómo detectar que te venden humo

«El CIS dice que al 41% de los españoles le preocupa la vivienda por encima de todo.»

Mención no es ordenDice otra cosa: que el 41% la ha mencionado entre sus tres problemas. Mencionar no es ordenar. El porcentaje que se acerca a lo que la frase quiere decir es el de primera mención. Por fuerza es más bajo, y está en la tabla de problemas del barómetro.

«La preocupación por la inmigración ha subido un 40%.»

Puntos o porcentajePasar del 10% al 14% es subir cuatro puntos, y también un 40%. Las dos cosas suenan muy distintas, como explica el capítulo «Las cifras públicas», en la introducción. En una serie de opinión, los puntos informan y los porcentajes de porcentajes confunden.

«El CIS está cocinado.» / «El CIS es la única encuesta seria porque es pública.»

Dato o estimaciónLas dos confunden el dato con la estimación. El dato bruto es público y se puede rehacer. La estimación de voto es un modelo, y los errores de 2023 y 2024 están medidos. Quien acusa sin abrir los microdatos y quien defiende sin mirarlos están haciendo lo mismo.

«A la gente le preocupa la vivienda, no la amnistía.»

Notoriedad y votoLa frase describe bien la lista y argumenta mal. Un asunto puede ser poco mencionado y decisivo para formar una mayoría parlamentaria. Otro puede encabezar la lista sin que nadie cambie su voto por él. La notoriedad y el efecto electoral se miden por separado.

«Los españoles no confían en nada.»

Desconfianza selectivaLa confianza de los españoles es baja en partidos, Gobierno y Parlamento, media en justicia y alta en policía y Fuerzas Armadas. Un país que suspende a sus partidos y aprueba a sus policías tiene una desconfianza selectiva.

«Las encuestas siempre se equivocan.»

El escepticismo acríticoUna encuesta con cuatro mil entrevistas tiene un margen de error de algo más de un punto y medio para el conjunto de la muestra. Se calcula como si fuera aleatoria. En un subgrupo, como los votantes de un partido, el margen es mucho mayor.26 Pero ese margen solo cubre el azar de la muestra. No cubre que ciertos grupos contesten menos, y las estimaciones de voto añaden además supuestos sobre quién irá a votar. Cuando una encuesta se equivoca, suele ser en lo que el margen no cubre, y eso se puede preguntar caso por caso. Quien confunde la encuesta con la estimación que se saca de ella puede descartar cualquier dato incómodo sin haberlo leído.

Si te toca de cerca

Todos los barómetros del CIS están en su web con el cuestionario, la ficha técnica, las tablas cruzadas y los microdatos. Se descargan sin registro. En los barómetros recientes, la tabla de problemas trae la primera mención y el total de menciones por separado. Antes de citar una encuesta privada, busca su ficha técnica —quién la encarga, cuántas entrevistas, con qué método y en qué fechas—: si no aparece, la cifra no es utilizable. La ley solo obliga a publicarla con los sondeos electorales, entre la convocatoria y la votación.

Si un medio incumple las reglas de los sondeos electorales, la Junta Electoral Central, que vigila que se cumpla la ley electoral, puede exigirle que publique una rectificación. Y si te llaman para responder un barómetro, la participación es voluntaria y los datos están protegidos por el secreto estadístico.

Notas
  1. CIS, barómetro de abril de 2026 y su avance de resultados (estudio 3557, 4.020 entrevistas). Lista de los tres principales problemas de España: vivienda 41,3% (25,1% como primera mención, 11,0% como segunda y 5,2% como tercera), crisis económica 24,9%, problemas relacionados con la calidad del empleo 19,2% e inmigración 15,8%. Lista del problema que afecta personalmente al entrevistado: crisis económica 38,8%, vivienda 25,6%, sanidad 19,5% y calidad del empleo 16,7%; inmigración, 7,7%. Las dos preguntas están en el mismo cuestionario y se responden seguidas. ↩
  2. Fichas técnicas del CIS. Barómetro de marzo de 2020 (estudio 3277, trabajo de campo del 1 al 13 de marzo): «Los cuestionarios se han aplicado mediante entrevista personal asistida por ordenador (CAPI) en el domicilio» de los entrevistados. El barómetro especial de abril de 2020 (estudio 3279, del 30 de marzo al 7 de abril) fue el primero por teléfono: «entrevista telefónica asistida por ordenador (CATI)», contratada «mediante procedimiento de emergencia». Barómetro de septiembre de 2024 (estudio 3474) y de septiembre de 2026 (estudio 3577): «entrevista telefónica asistida por ordenador (CATI)». En el de septiembre de 2026, «selección aleatoria de teléfonos fijos y móviles con un porcentaje del 12,2% y del 87,8%, respectivamente», y selección de las personas «mediante la aplicación de cuotas de sexo y edad»; 4.042 entrevistas realizadas sobre 4.000 diseñadas. Consultado en octubre de 2026. ↩
  3. Barómetro del CIS de septiembre de 2026, publicado el 14 de septiembre (avance de resultados, estudio 3577): vivienda 37,5%, crisis económica 21,6%, inmigración 19,7%, «el Gobierno y los partidos» 18,8% y «los problemas políticos» 13,9%. Como cada entrevistado nombra hasta tres problemas, quien citó las dos casillas cuenta en las dos, y juntas suman entre el 18,8% y el 32,7% de los entrevistados. El número exacto sale de recontar los microdatos, no de sumar los porcentajes. Ese recuento no se ha hecho aquí: por eso se da el intervalo. ↩
  4. Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, arts. 1 (organismo autónomo con personalidad jurídica propia, para el estudio científico de la sociedad española), 2 (objetividad y neutralidad, igualdad de acceso a los datos y secreto estadístico), 3 (funciones), 6 (relación trimestral a las Cortes de los trabajos incorporados a su banco de datos), 7 (remisión a las Cortes del avance de resultados de sus encuestas de intención de voto y de valoración de partidos y de líderes, en un plazo no superior a quince días desde que acaban el trabajo de campo, la codificación y la grabación) y 10 (el presidente, nombrado y separado por real decreto acordado en Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de la Presidencia). El organismo nació como Instituto de la Opinión Pública en 1963, dentro del Ministerio de Información y Turismo, y pasó a llamarse Centro en 1977. ↩
  5. CIS, avance de resultados del barómetro de septiembre de 2026 (estudio 3577). El cuadro de estimación da, para cada partido, el «voto directo en la encuesta (en % sobre censo)» y la «estimación de voto CIS (en % sobre el voto válido)»: PSOE, 23,3 y 31,0; PP, 18,3 y 25,5; Vox, 12,0 y 16,6. En el voto directo, «no sabe» suma el 14,3%, «no contesta» el 2,6% y la abstención el 5,9%. La pregunta de simpatía (P24) se hace solo a quienes no dicen a qué partido votarían, y la variable «voto + simpatía» suma las dos respuestas; el avance trae también el recuerdo de voto en las generales de 2023. Según la ficha técnica de la estimación, el CIS aplica «una metodología de estimación de apoyo electoral basada en la especificación de escenarios» y publica los datos para que cualquiera pueda aplicar sus propios modelos. Consultado en octubre de 2026. ↩
  6. Artículo 69 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Entre el día de la convocatoria y el de la votación, obliga a acompañar cada sondeo electoral publicado de una ficha técnica —denominación del organismo, cliente, características de la muestra, método, fechas y cuestionario—; fuera de ese periodo, o para una encuesta que no es electoral, la ley no la exige. Su apartado 7 prohíbe publicar, difundir o reproducir sondeos electorales durante los cinco días anteriores al de la votación. El medio que publique un sondeo sin respetar la ley tiene que difundir en tres días la rectificación que le exija la Junta Electoral Central, que vela por el cumplimiento de estas reglas. ↩
  7. Los dos casos se comprueban contra el resultado oficial que publica la Junta Electoral Central en el BOE: generales de 2023 (PP, 8.160.837 votos; PSOE y PSC, 7.821.718; votos válidos, 24.688.087) y europeas de 2024 (Sumar, 818.015 de 17.527.438 votos válidos). En las generales del 23 de julio de 2023, la encuesta flash del CIS (estudio 3415, publicada el 17 de julio) estimaba al PSOE en el 32,2% y al PP en el 30,8%; el PP fue la lista más votada, con el 33,1%, y el PSOE obtuvo el 31,7%. La preelectoral del 5 de julio (estudio 3411) daba, en cambio, al PP dos décimas por delante del PSOE. En las europeas del 9 de junio de 2024, las dos estimaciones preelectorales del CIS (estudio 3458 y estudio 3460) daban al PSOE entre tres y cinco puntos por encima del PP en el punto medio de sus horquillas, y el PSOE quedó segundo; a Sumar le atribuían entre el 5,4% y el 7,2% y obtuvo el 4,67%. ↩
  8. Estimación de voto de la encuesta preelectoral del CIS para las generales de 2023 (estudio 3411, 29.201 entrevistas entre el 8 y el 27 de junio, publicada el 5 de julio), frente al resultado oficial: PP 31,4% (obtuvo el 33,1%), PSOE 31,2% (31,7%), Sumar 16,4% (12,3%) y Vox 10,6% (12,4%). La desviación por partido es de −1,7 puntos para el PP, −0,5 para el PSOE, +4,1 para Sumar y −1,8 para Vox; por bloques, +3,6 para PSOE y Sumar y −3,5 para PP y Vox. El partido mejor estimado fue el PSOE y el único sobreestimado, Sumar. En la encuesta flash del 17 de julio, el PSOE salía medio punto por encima de su resultado. ↩
  9. CIS, serie de la pregunta por los tres principales problemas de España. La pregunta se hace casi todos los meses desde el barómetro de septiembre de 2000 (estudio 2398); los de enero a julio de 2000 no la traen. Desde entonces y hasta marzo de 2020, el paro fue primero en casi todos, con estas excepciones. El terrorismo lo superó en septiembre y noviembre de 2000 (80,1% frente a 63,1%), en seis barómetros de 2001 (el máximo, en julio, con el 73,5% frente al 59,4%), en septiembre de 2002 y en marzo y abril de 2004. La inmigración lo superó en septiembre y octubre de 2006 (en septiembre, 59,2% frente a 42,0%, según los microdatos del estudio 2654). En 2007 el terrorismo fue primero en seis barómetros, desde el de enero, y la vivienda en el de septiembre; el paro, solo en cuatro. En junio y julio de 2008 lo adelantaron los problemas económicos. Desde octubre de 2020 la crisis económica encabeza casi todos los barómetros: entre marzo de 2022 y diciembre de 2023, el paro solo fue primero en el de noviembre de 2023 (22,9% frente a 22,8%). Consultado en octubre de 2026. ↩
  10. CIS, serie de la pregunta por los tres principales problemas de España. El paro superó el 70% de menciones en los barómetros de noviembre (71,5%) y diciembre de 2008 (72,5%) y llegó al 84,1% en el de mayo de 2011 (estudio 2888). No es el máximo de la serie: en el barómetro de octubre de 1997 (estudio 2264), uno de los anteriores a 2000 que hicieron la pregunta (ficha del estudio), lo nombró el 85,3% de los entrevistados, según sus microdatos. La tasa de paro de la EPA tocó su máximo, el 26,94%, en el primer trimestre de 2013, como cuenta el capítulo 6.2, sobre el mercado de trabajo. ↩
  11. CIS, misma serie: la corrupción y el fraude fueron el segundo problema de España en marzo de 2013, con el 44,5% (barómetro de marzo de 2013, estudio 2981) de las menciones, el año de los grandes casos de financiación de partidos; la categoría «los políticos, los partidos y la política» alcanzó el 49,5% en el barómetro de diciembre de 2019 (estudio 3269), segunda detrás del paro (57,4%). Las dos casillas se codifican por separado, de modo que sumarlas o no cambia el orden del ranking. En el barómetro de enero de 2020 (estudio 3271) esa casilla ya no existe: la sustituyen «los problemas políticos en general» (21,7%), «el mal comportamiento de los/as políticos/as» (18,3%) y «lo que hacen los partidos políticos» (14,0%), entre otras. ↩
  12. CIS, barómetro de septiembre de 2024 (estudio 3474): la inmigración, primer problema de España para el 30,4% de los entrevistados, por delante de los problemas políticos en general (20,6%) y del paro (20,1%). ↩
  13. CIS, misma serie: la vivienda fue el primer problema una sola vez antes de esta década, en septiembre de 2007, con el 37,3% (barómetro de septiembre de 2007, estudio 2732); entre 2013 y 2021 se mantuvo casi siempre por debajo del 3% de las menciones (por encima solo en ocho barómetros, con un máximo del 4,4% en octubre de 2021, estudio 3337); alcanzó el 22,5% en noviembre de 2024, encabezó la lista desde diciembre de aquel año, superó el 37,3% de 2007 ya en 2025, marcó el 42,6% en enero de 2026, el 43,5% en marzo, el 41,3% en abril y el 48,8% en mayo, el máximo de la serie, y estaba en el 43% en julio, con la inmigración segunda, con el 23,4%. ↩
  14. CIS, nota de prensa del barómetro de enero de 2026: la vivienda, principal problema de España para el 42,6%, tres puntos más que en diciembre de 2025. Avance de resultados del barómetro de marzo de 2026 (estudio 3546): 43,5%. Nota de prensa del barómetro de abril: 41,3%. Avance de resultados del barómetro de mayo de 2026 (estudio 3562): 48,8%, 7,5 puntos más que en abril y el máximo de la serie. El máximo de antes de esta década fue el 37,3% de septiembre de 2007. Todas son menciones espontáneas entre las tres que se admiten por persona, no proporciones de gente que ponga la vivienda por delante de todo lo demás. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  15. Maxwell E. McCombs y Donald L. Shaw, «The Agenda-Setting Function of Mass Media», Public Opinion Quarterly, 36(2), 1972, págs. 176-187, el trabajo que estableció la correlación entre la atención que los medios dedican a un asunto y la importancia que el público le atribuye. La formulación de que los medios no dicen qué pensar pero sí sobre qué pensar es anterior, de Bernard C. Cohen, The Press and Foreign Policy, Princeton University Press, 1963, pág. 13. ↩
  16. Barómetro del CIS de septiembre de 2026, publicado el 14 de septiembre (nota de prensa; avance de resultados, estudio 3577, trabajo de campo del 1 al 4 de septiembre) y primero del que se hace trabajo de campo después de la crisis migratoria de Ceuta de finales de julio; el de julio (avance de resultados, estudio 3571) se hizo del 1 al 6 de julio. Vivienda 37,5% (5,5 puntos menos que el 43% de julio), crisis económica 21,6% (frente al 17,3% anterior), inmigración 19,7% (desde el 23,4%), Gobierno y partidos 18,8% (frente al 11,9% de julio) y problemas políticos 13,9%. No hay barómetro en agosto, así que la comparación salta de julio a septiembre y el intervalo contiene la crisis entera. ↩
  17. John R. Petrocik, «Issue Ownership in Presidential Elections, with a 1980 Case Study», American Journal of Political Science, 40(3), 1996, págs. 825-850: cada partido tiene una reputación consolidada en determinados asuntos, y las campañas consisten en buena medida en conseguir que la conversación se desplace hacia los propios. ↩
  18. Christopher Wlezien, «The Public as Thermostat: Dynamics of Preferences for Spending», American Journal of Political Science, 39(4), 1995, págs. 981-1000, y trabajos posteriores con Stuart Soroka: la opinión agregada responde a lo que la política hace, de modo que cuando el gasto en un ámbito crece, la proporción de ciudadanos que pide más gasto en ese ámbito se reduce. ↩
  19. El barómetro preguntó por la confianza en las instituciones con una escala de 0 a 10 por última vez en abril de 2015 (estudio 3080): las series del CIS de esa escala, como la de las Fuerzas Armadas, terminan el 1 de abril de 2015. La Monarquía sacó entonces un 4,34 sobre 10. En esa misma escala, la Guardia Civil sacó un 6,02, la Policía un 5,95 y las Fuerzas Armadas un 5,51; el Consejo General del Poder Judicial un 3,54 y el Tribunal Constitucional un 3,40; el Parlamento un 2,83, el Gobierno un 2,77 y los partidos políticos un 2,23. El Eurobarómetro, que pregunta si se tiende a confiar o no, da en España el mismo orden en la primavera de 2026: el Ejército, el 78%; la policía, el 72%; la justicia, el 49%; el Gobierno, el 34%; el Parlamento, el 26%, y los partidos, el 14% (anexo de datos del Eurobarómetro 105, pregunta QA6). Consultado en septiembre y octubre de 2026. ↩
  20. Comisión Europea, Eurobarómetro estándar 105, primavera de 2026: el 51% de los europeos confía en la Unión, tres puntos más que en el otoño de 2025 (48%). En el otoño de 2025, según la Representación de la Comisión en España, el 74% de los españoles creía que España afronta mejor el futuro dentro de la Unión. La confianza declarada en el gobierno y en el parlamento nacionales es, en las mismas oleadas, sensiblemente más baja, un patrón que comparten Italia, Grecia y Portugal; la media de los veintisiete confiaba en su gobierno nacional el 37% en la primavera de 2026 (pregunta QA6). En la primavera de 2026 confiaba en la Unión el 47% de los españoles, en el Gobierno el 34% y en el Parlamento el 26% (en el otoño de 2025, el 49%, el 29% y el 23%); en Italia, el 52% frente al 37% y el 39%; en Grecia, el 36% frente al 21% y el 22%, y en Portugal, el 79% frente al 54% y el 55% (anexos de datos de los Eurobarómetros 105 y 104, pregunta QA6). Consultado en septiembre de 2026. ↩
  21. John Zaller, The Nature and Origins of Mass Opinion, Cambridge University Press, 1992, caps. 2-4: la mayoría de la gente no guarda una opinión formada sobre la mayoría de los asuntos, sino un conjunto de consideraciones contradictorias, y al contestar promedia las que tiene más accesibles en ese momento. De ahí que el orden de las preguntas, su formulación y la actualidad reciente cambien el resultado con las mismas personas. ↩
  22. Comisión Europea, Eurobarómetro estándar, que se hace en primavera y en otoño con el mismo cuestionario en los veintisiete Estados miembros. La oleada de primavera de 2026 es el Eurobarómetro estándar 105, publicado en mayo de 2026. ↩
  23. Comisión Europea, Eurobarómetro estándar 104, otoño de 2025, pregunta por los dos problemas más importantes a los que se enfrenta el propio país. En España, la vivienda la citó el 36%, diez puntos más que en la oleada de la primavera de 2025, y la inmigración el 17%, empatada con la situación económica (Representación de la Comisión en España, 17 de diciembre de 2025). En Irlanda la citó el 65%, la proporción más alta de los veintisiete, en Luxemburgo el 56% y en los Países Bajos el 52% (anexo de datos del Eurobarómetro 104, pregunta QA3); en el conjunto de la Unión, el 13%, cuarta empatada tras la subida de los precios (31%), la situación económica (19%) y la inmigración (15%) (Representación de la Comisión en Irlanda, 17 de diciembre de 2025; ficha de la encuesta). No es la medida del CIS, que admite hasta tres problemas y los recoge sin lista, así que el 36% no se compara con el 41,3% del barómetro de abril de 2026. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  24. OCDE, OECD Survey on Drivers of Trust in Public Institutions 2026 Results: Navigating Rising Expectations and New Horizons, publicada en junio de 2026 (DOI 10.1787/9eb63fec-en), tabla 1.3: proporción de la población que declara una confianza alta o moderadamente alta en el gobierno nacional en la oleada de 2025, hecha en España por internet del 10 de septiembre al 6 de noviembre, con 2.019 entrevistas. España, 43%, frente al 37% de 2023; media de la OCDE, 40%, frente al 39%; Finlandia, 50%; Dinamarca, 44%; Suecia, 42%. La oleada de noviembre de 2023 está en las notas por país de la edición de 2024 (nota de España) y en la base de datos de la OCDE (España 36,8%, media 39,3%). Consultado en octubre de 2026. ↩
  25. Forschungsgruppe Wahlen, Politbarometer, la encuesta que el instituto hace para la ZDF, la segunda cadena pública alemana, casi todos los meses desde 1977. GESIS, el instituto Leibniz de ciencias sociales, prepara y documenta sus datos y los tiene archivados de 1977 a 2024, como acumulados anuales y como serie, para la investigación y la docencia. Consultado en septiembre de 2026. ↩
  26. La ficha técnica del barómetro de septiembre de 2026 (estudio 3577) dice: «Para un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas) y P = Q, el error de muestreo es de ±1,6% para el conjunto de la muestra, en el supuesto de muestreo aleatorio simple». La muestra no es aleatoria simple: se estratifica por comunidad y tamaño de municipio y se completan cuotas de sexo y edad. El error crece al bajar el tamaño de la muestra: con las mismas hipótesis, para un grupo de 400 entrevistados es de unos ±5 puntos. Consultado en octubre de 2026. ↩
Fuentes
  • Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, arts. 1 (naturaleza y fines), 2 (principios de objetividad, neutralidad e igualdad de acceso), 3 (funciones), 7 (remisión a las Cortes de los avances de intención de voto) y 10 (nombramiento y cese del presidente).
  • Ley Orgánica 5/1985, del Régimen Electoral General, art. 69 (publicación de sondeos, ficha técnica obligatoria y prohibición en los cinco días previos a la votación).
  • CIS, barómetros mensuales (serie de la pregunta por los tres principales problemas de España y por el problema que afecta personalmente, casi todos los meses desde el otoño de 2000), bancos de datos y microdatos; escala de confianza en las instituciones (hasta abril de 2015).
  • Comisión Europea, Eurobarómetro estándar (dos oleadas al año: principales preocupaciones, confianza en las instituciones nacionales y europeas).
  • Instituto Nacional de Estadística, Encuesta de condiciones de vida, para contrastar la preocupación declarada con la situación material; Banco de España e INE para la serie de precios de la vivienda.
Para saber más
  • Belén Barreiro La sociedad que seremos Planeta, 2017
    Qué dicen los datos de opinión sobre los grupos sociales que ha dejado la crisis, escrito por quien dirigió el CIS y conoce por dentro lo que puede y lo que no puede una encuesta.
  • Kiko Llaneras Piensa claro Debate, 2022
    Cómo leer datos, encuestas y probabilidades sin dejarse engañar por la primera cifra; el manual práctico que hace falta antes de citar cualquier barómetro.
  • John Zaller The Nature and Origins of Mass Opinion Cambridge University Press, 1992
    El libro que explicó que las respuestas de una encuesta no se recuperan de la memoria sino que se construyen al contestar; discute de frente la idea de que exista una opinión pública estable que medir.
  • Walter Lippmann La opinión pública Cuadernos de Langre, 2003; original de 1922
    Por qué la gente opina sobre un mundo que no ve, y qué papel juegan los medios en la imagen que se hace de él.
Actualizado

17 de octubre de 2026 · fecha de corte de los datos: octubre de 2026

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